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Hace ya 87 años que asesinaron a Blas Infante. Las circunstancias de su asesinato son sobradamente conocidas; los ejecutores y los autores intelectuales también. Y a pesar de ello, nos quieren cambiar la historia, negando el asesinato de Infante mediante subterfugios dialécticos como el que emplea el Centro de Estudios Andaluces, organismo de la Junta de Andalucía, que en su cuenta de twitter decía lo siguiente:

Le llaman “español”, identidad en la que nunca se reconoció por ser opuesta e incompatible con la identidad de andaluz, atribuyendo su muerte a una desgracia: la de “sufrir las consecuencias de la quiebra de la convivencia y la democracia liberal”.

Este no es más que un simple ejemplo de la manipulación a la que está sometido Blas Infante por parte de las instituciones españolas en Andalucía, incluyendo a la Junta y a todas sus instituciones dependientes directamente como el CEA o las subvencionadas como la FUNDACIÓN BLAS INFANTE.

El objetivo de esta manipulación es presentarnos a un Blas Infante que no suponga un peligro para el Estado, para el Régimen del 78, para la clase social que se beneficia del actual status quo y que no plantee un conflicto territorial y de competencias dentro del Estado. El Estado español no se puede permitir un conflicto territorial con Andalucía cuando aún no tiene solucionado el conflicto territorial con Catalunya y Euskalerria.

Nos presentan un Blas Infante inventado, español, reformista, desideologizado; un Blas Infante “de todos” dentro de los parámetros ideológicos y culturales de la burguesía española y que representa la “institucionalidad”, un modelo de convivencia ya establecido con la autonomía, un proyecto para Andalucía ya implementado y que por lo tanto ya no tiene nada que reivindicar.

La manipulación y el engaño ya empezaron el 4 de diciembre de 1977 cuando más de 2 millones de andaluces salieron a las calles de pueblos y ciudades para reclamar “autonomía”, entendiéndose en aquel momento por AUTOGOBIERNO. Los representantes políticos (TODOS) en reunión efectuada en Antequera, el 4 de diciembre de 1978, se comprometieron a desactivar las movilizaciones por la autonomía y a encauzar la protesta social a través de las instituciones con el control de los partidos… y por lo tanto controladas desde Madrid.

Y así fue: los partidos de izquierda y derecha así como el “andalucismo conservador” de Rojas Marcos y Pacheco nos dieron una autonomía descafeinada donde no participó el pueblo andaluz; un plato de lentejas que o lo tomas o lo dejas. Más de 40 años después constatamos la manipulación y el engaño al ver que la autonomía que nos han impuesto no ha solucionado ninguno de los problemas de Andalucía y que representa los intereses de la burguesía centralista en nuestra tierra.

Blas Infante representa todo lo contrario de lo que representa la Junta de Andalucía y las instituciones españolas en Andalucía: soberanía, revolución social, reforma agraria, independencia… y lo que más les molesta al españolismo, la posición geopolítica de Andalucía alineada con los países del ámbito cultural mediterráneo, muchos de ellos de mayorías musulmanas y alejadas de esta Europa de mercaderes, colonial y explotadora, alimentada con la sangre de millones de personas de África, Asia y América; y especialmente con sangre andaluza.

La necesidad de un Blas Infante europeo y democrático, que acepte la economía de mercado y las relaciones de producción, es decir, el sistema capitalista occidental, les lleva al ataque de nervios cuando alguien plantea la condición de musulmán de Infante.

Un hecho que a nivel político e ideológico debería ser intrascendente -que más da que Blas Infante sea musulmán, cristiano, ateo, judío o teosofista- puesto que lo que importa a la mayoría de los andaluces es su proyecto de liberación nacional y social de la clase trabajadora andaluza.

Pero sí importa y mucho, porque un Blas Infante musulmán no es compatible con el marco ideológico y político creado para su control y manipulación. Por eso mismo, desde “intelectuales” sistémicos miembros o cercanos al CEA y a la FUNDACIÓN, han salido a la palestra en las últimas semanas en redes sociales y actos públicos para negar el hecho de que Blas Infante se reconociera musulmán. Más allá de lo que cada uno piense sobre este hecho, la campaña de la intelectualidad oficialista hay que situarla en esos parámetros, en los de situar a Blas Infante dentro de la normalidad occidental. Por este motivo no salen a la luz pública para negar que Blas Infante fuera cristiano, judío, ateo o teosofista, porque estas categorías sí están normalizadas como occidentales y no sacan a Blas Infante del marco ideológico en el que pretenden situarlo.

Otro motivo de esta campaña negacionista es el del acoso a Blas Infante desde la extrema derecha, desde la que se le acusa de ser “moro”, y por lo tanto, niegan la inclusión de Blas Infante en la normalidad europea, negando de esta forma también el standar de españolidad que se le requiere a una figura pública. Ya lo decía el historiador Américo Castro: “ser español es no ser musulmán”.

Lo más normal y políticamente edificante, sería enfrentar el acoso a Blas Infante por parte de la extrema derecha plantando cara a Vox en vez de darle la razón ene un tema que interesadamente pasa desapercibido. Cuando Vox acusa a Blas Infante de musulmán intenta desprestigiarlo, a él y a todos sus seguidores, porque para Vox el Islam es el enemigo de España y de esta forma identifican al andalucismo como el enemigo. Españolismo e islamofobia es el cóctel que nos prepara Vox y que la intelectualidad andalucista lo bebe, entrando en parte del debate pero dejando otra parte que es avalada por su silencio.

Desde la intelectualidad se acepta el discurso de Vox sobre el Islam, callan cuando Vox para acosar a Infante, hace un discurso islamófobo. En vez de simplemente decir: ¿Y qué nos importa si fuera musulmán o cristiano? Y denunciar la islamofobia de Vox, aceptan la islamofobia y niegan la “acusación”.

El silencio es cómplice, la islamofobia latente de la intelectualidad y de las organizaciones en las que participan les hacen guardar silencio, negando un Blas Infante musulmán porque eso sería inaceptable y contraproducente para sus intereses.

Como muestra un botón: extracto de un video de la Fundación Blas Infante colgado en Youtube.

Y esta gente, organiza esta tarde un acto de homenaje a Blas Ingante. Un acto en el que participan todos los grupos políticos de la Junta de Andalucía excepto Vox. Un acto donde participan los herederos políticos de los asesinos de Infante. Un acto donde la FUNDACIÓN BLAS INFANTE sirve la cabeza de Infante en bandeja de plata a los herederos de sus asesinos, a los que niegan la soberanía a Andalucía, a los que nos mantienen a la cabeza de todos los indices de pobreza: paro, pobreza, pensiones… etc.

La corrupción no es solamente política o económica, hay una corrupción ideológica que hace más daño que las anteriores.

Para la intelectualidad que cumple con el objetivo para el cual le paga el Estado, Blas Infante no era musulmán… ni siquiera andaluz, porque era universal, como el flamenco el gazpacho o la siesta y para esta gente, lamentablemente, Andalucía solo tiene historia en función de la historia de España. Sometimiento histórico y cultural para así poder continuar con el sometimiento político y económico.

2 comentarios en «Aniversario asesinato Blas Infante: la manipulación continúa»
  1. Vaya tres que salen en el video. El que habla, un españolazo de primera division. El de enmedio el unico titulo que tiene es el de ser nieto de Blas Infante y el otro es uno de los firmantes del pacto de Antequera en el 1978 en representacion del PTE.
    Y todos ellos al servicio del Régimen para encarcelar a Blas Infante entre las rejas de las instituciones.
    Mientras que los andaluces no seamos conscientes de que esta gente no es la nuestra, que son los enemigos de una Andalucía libre, no empezaremos a liberarnos. Tenemos que liberarnos de toda esta morralla que se llama andalucista.

  2. No podía imaginar que molestara tanto eso del Blas Infante musulmán.
    Supongo que será porque rompe el icono que se han inventado y que sirve a los intereses de del Régimen del 78 y de su configuración territorial. Con ese icono que estos tres defienden, hasta el PP es andalucista y seguidor de Infante.
    Ahora también están preocupados con Ignacio Olague y el impresentable del «Blas Infante no es musulmán» va dando charlas para situar su obra dentro de la «historia de España», que en definitiva es lo que estos pretenden y no se ocultan para expresarlo. El «catedrático-payaso» dice que la historia de Al-Andalus no puede entenderse sin la historia de España.
    Y no es de extrañar que todo esto se haga desde la «Fundación Blas Infante». La Junta financia a esta fundación para esto, para situar a Blas Infante, al andalucismo y a Andalucía dentro de España, para que cualquier propuesta que los andaluces hagamos para Andalucía pase por España. La Fundación y sus «amigos» no son investigadores ni eruditos en ningún tema, son simplemente propagandistas de quién les paga.

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