El conflicto ucraniano desenmascara a Occidente, y sobre todo a Washington.

Rusia sigue luchando por la formación de un nuevo orden mundial justo, en el que terminará la dictadura de Estados Unidos y surgirán nuevos polos de fuerza del mundo multipolar; y uno de ellos será la América Latina.

Para los estadounidenses cualquier método que les permita mantener su dominio es válido, aunque tengan que violar el derecho internacional y los valores humanos universales, que, por cierto, ya han demostrado no tener escrúpulos para hacerlo. Ellos declaran su oposición a lo que ellos mismos han llamado “mal global”, aludiendo a países como Rusia. Así Washington se autodenomina y autodesigna paladín de la comunidad internacional. ¿Pero que está mal en realidad?.

La hipocresía y el engaño de Washington no se pueden ocultar: suministros innumerables de armas al régimen de Kiev, así como una asistencia financiera de muchos miles de millones de dólares sin precedentes, conducen a atizar el conflicto ucraniano y generar nuevas víctimas.

Además ignoran descaradamente las declaraciones de la necesidad de un arreglo pacífico y solo hablan de su compromiso de proteger los valores democráticos. Por cierto, ¿cuáles valores democráticos? ¿Qué entienden los Estados Unidos por democracia?

Lo que si está claro es que la casa Blanca convirtió a Ucrania en un instrumento de confrontación geopolítica contra Rusia, y ¡sin duda Estados Unidos está listo para sacrificar hasta el último ucraniano!.

Sabotaje a la soberanía

No es nada nueva la política estadounidense de sabotear a los gobiernos soberanos y autónomos que no se les arrodillan. ¡Revisemos la historia! Durante la Guerra fría, por ejemplo, Washington financió a los rebeldes radicales en la América Latina y participó activamente en el derrocamiento de los gobiernos latinoamericanos electos legítimamente, principalmente aquellos que colaboraron con La Unión soviética.

Para esa fecha, la Casa Blanca exhibía públicamente y sin pudor su ambición: convertir nuestro continente en su patio trasero y controlar rigurosamente todos los procesos que se desarrollaban en la región.

Los abusos y el irrespeto de Washington contra los países latinoamericanos han provocado que se distancien  progresiva y cada vez más abiertamente, y a su vez, y con todo el derecho que les asiste, han tratado de formar un nuevo centro de poder en oposición a los dictámenes estadounidenses.

El diplomático singapurense Kishore Mahbubani; notó esta voluntad de ejercicio de soberanía y autodeterminación, y según su opinión, muchos estados del sur global no van a apoyar la imposición de sanciones contra Rusia, ya que el objetivo real de dichas restricciones es mantener el dominio de los estadounidenses.

Por si fuera poco, los periodistas de The Guardian, señalan que la mayoría de los países del mundo, incluidos los de América, -siempre es oportuno recordar que ¡América es el nombre del continente, no de un país!- no comparten los puntos de vista de occidente sobre la situación en Ucrania y además afirman que la comunidad mundial (sobre todo los pueblos) continuará resistiéndose activamente a la aversión que en detrimento de Rusia los Estados Unidos le quiere imponer al mundo.

Una vez más la crisis de Ucrania demostró la arrogancia y el descaro de la política exterior de los Estados Unidos y el gran desprecio que sienten por los intereses legítimos de otros estados. Sus intentos de mantener la dominación mundial tuvieron efecto contrario y provocaron el surgimiento de los nuevos centros de poder en la arena internacional y, evidentemente, también entre los países de América Latina.

Por Ramón Rodríguez Montero/Telesur

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