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  • El portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros (dcha.); y el presidente de Vox, Santiago Abascal.El portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros (dcha.); y el presidente de Vox, Santiago Abascal.

Por: Xavier Villar

MKO y Vox.

Se suponía que los partidos de extrema derecha no tenían ninguna relevancia política ni en España ni en Portugal. O al menos, esa era la narrativa oficial.

La razón detrás del llamado «excepcionalismo ibérico» era simple: los regímenes autoritarios de Francisco Franco y António de Oliveira Salazar crearon un estigma tan fuerte en relación con ciertas ideas políticas que los partidos asociados al pasado sombrío no podrían tener éxito.

A lo largo de las últimas cuatro décadas, España y Portugal han sido casos excepcionales, mientras que en otros países europeos, diversos partidos de extrema derecha han logrado obtener representación. Después de las elecciones de 2019, y siguiendo la misma tendencia, aproximadamente el 20% de los escaños del Parlamento Europeo fueron ocupados por partidos de extrema derecha.

En ese mismo año, el supuesto «excepcionalismo ibérico» llegó a su fin. Vox se convirtió en el tercer partido más votado en España, obteniendo 28 escaños y el 15,1% de los votos. Vox es un partido que defiende posturas anti-inmigración, propone medidas en favor de la ley y el orden, y critica el sistema mientras afirma representar la voluntad popular. Su ideología comparte varios elementos con el régimen dictatorial de Franco (1939-1975), añadiendo un elemento moderno de retórica populista al dividir a la sociedad entre personas honestas y elites corruptas.

Según el estudio «A new Iberian exceptionalism? Comparing the populist radical right electorate in Portugal and Spain», publicado por dos investigadores de la Universidad de Lisboa, los votantes de Vox son mayoritariamente hombres jóvenes. La edad es particularmente interesante, ya que confirma que no se trata de personas mayores nostálgicas del régimen franquista, sino más bien de una nueva generación atraída por la extrema derecha.

El ascenso de Vox no puede entenderse sin analizar su financiación y los vínculos existentes entre el partido de extrema derecha y el grupo terrorista Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés). Según varios periódicos españoles, al menos dos de las figuras más importantes de Vox, Santiago Abascal (actual líder del partido) e Ivan Espinosa de los Monteros (portavoz del grupo en el Congreso de los Diputados), recibieron salarios del partido durante ocho meses con fondos provenientes de donaciones del llamado «Consejo Nacional de Resistencia de Irán» (CNRI), nombre bajo el cual se oculta el MKO en la actualidad.

Según las fuentes periodísticas, ambos líderes recibieron alrededor de 65.000 euros en total. El partido, fundado en 2013, habría recibido aproximadamente 880.000 euros del CNRI. Este dinero llegó al partido de extrema derecha gracias a la mediación de Alejo Vidal-Quadras, uno de los fundadores y primer presidente del partido. Es importante destacar que Vidal-Quadras fue sancionado por el gobierno iraní en 2022 por «promover e incitar al terrorismo y la violencia». Además, el político español es presidente del lobby cercano al CNRI, International Committee In Search of Justice, un grupo compuesto por miembros del Parlamento Europeo cuyo objetivo principal es el cambio de régimen en la República Islámica.

La relación de Vidal-Quadras con el grupo terrorista se remonta a su época como miembro del Parlamento Europeo (1999-2014), cuando recibió una delegación de dicho grupo en Bruselas. Según él, tanto Abascal como Espinosa de los Monteros eran conscientes de que sus salarios estaban siendo financiados por el CNRI. En enero de 2019, cuando se reveló por primera vez esta información, Vidal-Quadras afirmó que «Abascal era consciente de todo, le expliqué mi relación con el CNRI y le dije que ellos nos financiarían. Estaba encantado. No manifestó ninguna objeción».

Como se mencionó en un artículo reciente, el MKO, considerado una organización terrorista por el gobierno iraní, es responsable de la muerte de unos 15.000 iraníes desde 1979. La alianza del grupo con Saddam Hussein durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 continúa presente en la memoria colectiva de los iraníes.

VOX, por su parte, sostiene una visión esencialista de España, la cual se fundamenta en los mitos de la Reconquista contra los musulmanes. Santiago Abascal, presidente de VOX, ha dejado claro en diversas entrevistas que considera al Islam incompatible con las «tradiciones españolas». La islamofobia presente en VOX, definida como una forma de racismo que se dirige principalmente hacia las expresiones políticas asociadas con el islam, ya sea reales o percibidas, es una característica distintiva del partido. 

Vidal-Quadras es una de las figuras más relevantes dentro de lo que se podría calificar como la red islamófoba europea. En el caso específico del político español, esta islamofobia se combina con un anti-islamismo -el islamismo es el discurso que busca que el Islam se convierta en el punto político central en las comunidades musulmanas-, y con una postura anti-República Islámica, lo cual podría explicar su proximidad al MKO. Por lo tanto, es importante tener en cuenta estos vínculos políticos para comprender los vínculos económicos.

Xavier Villar es Ph.D. en Estudios Islámicos e investigador que reparte su tiempo entre España e Irán.

Fuente: hispantv.com

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