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Por Dr. Jamal Wakim

Destructores de la flota iraní cruzan el Canal de Panamá.

En un desarrollo dramático para las relaciones internacionales, especialmente en cuanto a la dimensión geopolítica, la Autoridad del Canal de Panamá anunció que “permitirá que los buques de guerra iraníes transiten por su canal, siempre que cumplan con los estándares internacionales”.

La Autoridad basó su decisión en el Tratado Internacional de 1977, redactado durante la presidencia de  Omar Torrijos en Panamá y Jimmy Carter en los Estados Unidos, en virtud del cual asumió la administración del canal de manos de los Estados Unidos de América con el compromiso de mantenerlo en una posición neutral.

Irán plantea un desafío

La Autoridad anunció en un comunicado que la posición del canal obliga a mantenerlo seguro y abierto para el tránsito pacífico, «teniendo en cuenta la necesidad de que los buques se rijan por normas de seguridad de la navegación, no cometan actos hostiles y paguen las cuotas debidas, por lo que la autoridad del canal está obligada a permitir el paso de cualquier buque que cumpla con estas condiciones y requisitos”.

Este anuncio se produjo después de saberse la intención de Irán de enviar buques de guerra al Mar Caribe para cruzar el Canal de Panamá hacia el Océano Pacífico, y luego de que el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, general de división Aghai Shekarji, anunciara que Teherán había alcanzado una etapa de progreso militar y tecnológico que le permitía enviar satélites al espacio exterior y buques de guerra a alta mar, por primera vez en su historia.

También se produjo en un momento en que Irán celebra el cuadragésimo cuarto aniversario de la victoria de la Revolución Islámica iraní, a la que Estados Unidos se mostró hostil desde el primer día.

Estos acontecimientos claramente incitaron una reacción negativa por parte de Washington, pues Irán ya envió en varias ocasiones buques petroleros y mercantes escoltados por naves de guerra a través del Océano Atlántico y el Mar Caribe con destino a Venezuela, país que, como Irán, sufre un bloqueo impuesto por el gobierno estadounidense.

De igual modo, las estrechas relaciones de Irán con países latinoamericanos hostiles al imperialismo estadounidense, como Cuba, Bolivia, Argentina y más recientemente Brasil, tras la elección de Lula da Silva como presidente, han aumentado el descontento y el enojo de Washington. 

La ira estadounidense 

Varios líderes estadounidenses han expresado su ira por la medida iraní, como el exgobernador de Florida Jeb Bush, hermano del expresidente estadounidense George W. Bush (2001-2009) e hijo del expresidente estadounidense George Prescott Bush (1989- 1993). En un artículo que publicó en The Washington Post, este expresó su preocupación por la jugada iraní, acusando a Panamá de “ayudar a Teherán a eludir las sanciones estadounidenses y occidentales”, impuestas bajo el pretexto de su expediente nuclear. Destacó que “sin el apoyo de Panamá, el régimen islámico de Irán enfrentará grandes obstáculos para comercializar su petróleo y gas en el mundo”.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de EE. UU., Vedant Patel, también dijo que su país “todavía sigue de cerca las actividades marítimas de Irán en la mitad occidental del mundo”, y enfatizó que “Washington aún tiene muchos medios para responsabilizar a la República Islámica de Irán”.

El Canal de Panamá como parte de la seguridad nacional de los Estados Unidos

Desde finales del siglo XIX, Estados Unidos ha considerado el Mar Caribe y el Canal de Panamá como una parte de su seguridad nacional que debe controlar para evitar que otras potencias lo penetren, ya sean enemigas o incluso amigas. Los pensadores estratégicos estadounidenses que analizan sus estrategias en el mundo se basan en las teorías del almirante Alfred Thayer Mahan (1840-1914), cuyos libros aún son publicados por el Departamento de Defensa de los EE. UU. y se enseñan en las academias militares de los EE. UU.

El almirante Mahan, en su libro La influencia de las fuerzas navales sobre la historia, pidió la expansión de la fuerza naval estadounidense a fines del siglo XIX y la transformación de los Estados Unidos de América en una potencia naval, lo cual le permitiría el acceso a las rutas comerciales internacionales por las que transita el ochenta por ciento del tránsito marítimo. También le permitiría convertirse en la potencia dominante del mundo.

Consideró que Estados Unidos, convertido en gran potencia industrial a fines del siglo XIX, necesitaba controlar el comercio internacional para encontrar mercados para sus productos, y destacó que el transporte marítimo siempre ha sido más efectivo y menos costoso que el transporte terrestre y era necesario que Estados Unidos construyera una fuerza naval armada para proteger su flota mercante.

En otro libro titulado El Interés de Estados Unidos de América en el poderío marítimo: presente y futuro, Mahan consideró que la región del Caribe constituye la puerta de entrada que debe atravesar Estados Unidos hacia las rutas de navegación marítima. También consideró que debían controlar el Canal de Panamá, a punto de excavarse en aquel entonces, porque permitiría a la flota estadounidense estacionada en el Océano Atlántico conectarse con la flota estacionada en el Pacífico, asegurando así una comunicación más efectiva entre los bancos este y oeste de los Estados Unidos.

En este libro, Mahan advierte sobre la posibilidad del surgimiento de China o Japón como potencias asiáticas con capacidad para desafiar la hegemonía estadounidense en el Océano Pacífico y representar una amenaza para su país y para la civilización occidental. Por eso consideró que el control del Canal de Panamá permitiría a Estados Unidos trasladar sus buques de guerra desde el océano Atlántico al Pacífico para hacer frente a esta potencial amenaza, y señaló la importancia de las islas hawaianas como base avanzada en el corazón del Pacífico para defender las costas occidentales de los Estados Unidos. Además, el control de la región del Caribe le permitiría aventurarse hacia el sur para imponer su hegemonía en América Latina.

Implementando las enseñanzas de Mahan

Los políticos estadounidenses han sido fieles a las enseñanzas de Mahan. A una década de la publicación de sus libros, en 1898, Estados Unidos inició una guerra contra España  para arrebatarle la isla de Cuba, considerada la llave de la región del Caribe y la isla más grande de ese mar. Asimismo, Estados Unidos sustrajo de España el control de la isla de Puerto Rico, convertida hasta el día de hoy en un protectorado estadounidense. Además ocupó Filipinas hasta 1945, por considerarla un puente para el paso de las fuerzas estadounidenses hacia el este de Asia.

Después de eso, Estados Unidos apoyó la secesión de Panamá de Colombia y arrebató al gobierno panameño el derecho a excavar y controlar el canal, obra que se completó en 1914.

Para mantener su hegemonía sobre la región del Caribe, Estados Unidos intervino contra cualquier régimen que no aceptara su control. Apoyó un golpe de Estado en 1954 contra el presidente Arbenz, en Guatemala, y se declaró hostil a la revolución cubana después de 1959, intentando derrocar al régimen revolucionario en varias ocasiones, entre las que destaca la batalla de Bahía de Cochinos en el año 1961, y la Crisis de los misiles, en la que Washington amenazó con librar una guerra nuclear si la Unión Soviética no retiraba sus armas nucleares de la isla.

Aunque Washington había acordado firmar un acuerdo con Panamá en 1977 para transferir su soberanía sobre el canal en 1999, se apresuró a asesinar al presidente panameño Omar Torrijos, durante cuyo mandato se firmó ese acuerdo, en 1981. Luego Estados Unidos invadió y ocupó Panamá en 1989, bajo el pretexto de combatir las drogas, tras acusar al presidente Noriega de tráfico de sustancias prohibidas.

Todo esto indica que Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados ante el emergente desafío que representa el cruce de buques de guerra iraníes por el Canal de Panamá en momentos en que China ingresa con fuerza a la región a través de la excavación de otro canal en Nicaragua (nación liderada por el presidente Daniel Ortega, hostil al imperialismo estadounidense); y a la luz de la profundización de las relaciones de Rusia con Cuba y Venezuela. 

Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

Fuente: espanol.almayadeen.net

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