Los periodistas palestinos que trabajan en Jerusalén ocupada han experimentado durante años el puño de hierro de Israel. Es difícil encontrar un solo periodista palestino en la ciudad que no haya sido herido por balas, golpeado, arrestado falsamente o humillado por agentes de la ocupación. La mayoría ha sufrido todo esto. Y aunque muchas de estas agresiones a periodistas fueron registradas, Israel nunca ha investigado estos hechos. ¡Ellos solo son palestinos!

Ayer 21 de marzo de 2023, el diario israelí Haaretz, periódico de mayor circulación en Israel, publicó en su editorial detalles de la “guerra” sionista en contra de la prensa palestina.

Esto no es nada nuevo. A pesar del intencional bloqueo informativo ejercido por la prensa occidental, las cifras no mientes: a lo menos 50 periodistas han sido asesinados por Israel en los últimos 20 años y decenas de ellos han sido heridos, asaltados y encarcelados, solo por el “delito” de ejercer sus labores informativas. Solo el año pasado, dos periodistas mujeres han sido asesinadas a tiros por fuerzas israelíes, la periodista Shireen Abu Akleh y la periodista Ghufran Warasneh quien fue asesinada en Hebrón el primero de junio de 2022. El caso de la periodista Shireen Abu Akleh fue conocido gracias a que ella trabajaba para una cadena internacional y aparte de ser palestina tenía la ciudadanía norteamericana. La periodista Ghufran, era simple periodista de una radio local y es solo palestina para lo cual a nadie le interesa publicar la noticia.

Haaretz citó que, dentro del marco de esta guerra israelí contra los periodistas palestinos en Jerusalén, oficiales de policía vestidos de civil llegaron el lunes recién pasado a las oficinas de una productora de Jerusalén ocupada, arrestaron a cinco periodistas y castigaron a la empresa con una orden de cierre de seis meses. ¿Por qué? Porque la empresa brinda servicios de producción a la televisión palestina. Israel, en este caso y en muchos más, utiliza leyes que solo se aplican a los palestinos. De este modo, entre otras cosas, cerraron muchas oficinas periodísticas, un festival de payasos, un torneo de fútbol y reuniones de la Asociación de Padres y Maestros, etc.

El hostigamiento actual a los periodistas palestinos se une a otras maniobras destinados a restringir la libertad de prensa de los palestinos. Lamá Ghosheh, una periodista palestina de Jerusalén ocupada ha estado bajo arresto domiciliario durante los últimos seis meses. Los fiscales han pedido que sea condenada a un año de prisión, luego de que fuera declarada culpable de identificarse con una supuesta organización “terrorista” e incitar a la violencia a través de las redes sociales. -Terrorismo para Israel es sinónimo de luchar en contra de la ocupación-. Esta acusación ignora descaradamente innumerables ejemplos de incitaciones mucho más graves habladas, escritas o publicadas por israelíes. Los ejemplos incluyen al ministro de finanzas, quien pidió aniquilar una ciudad palestina entera; los activistas del partido Likud, que durante años han llevado a cabo una campaña tildando a los izquierdistas de “traidores”; y gente común que llamó en Twitter a “sacarles los ojos” a los organizadores de las protestas y figuras de los medios.

Expulsar palestinos, transferir, demoler viviendas, quemar, arrasar aldeas, liquidar, asesinar y un sinfín de mensajes de odio y racismo extremo, son términos que a diario y a cada instante, autoridades israelíes utilizan en contra de los palestinos. No obstante, cuando un palestino pide libertad y el fin de la ocupación, es golpeado, encarcelado e incluso asesinado.

Los periodistas palestinos que trabajan en Jerusalén ocupada han experimentado durante años el puño de hierro de IsraelEs difícil encontrar un solo periodista palestino en la ciudad que no haya sido herido por balas, golpeado con porras, arrestado falsamente o humillado por agentes de policía. La mayoría ha sufrido todo esto, a veces más de una vez. Y aunque muchas de estas agresiones a periodistas fueron registradas, el departamento del Ministerio de Justicia que investiga las denuncias de mala conducta policial nunca ha investigado a los agentes cuando se trata de palestinos afectados.

¡Cuando los soldados israelíes asesinaron a la periodista Shireen Abuajleh, Israel ni siquiera aceptó llevar a cabo una simple investigación de los hechos!

Finalmente, Haaretz señala en su editorial que, la lucha del gobierno israelí en contra la libertad de los medios y el derecho del público palestino es ilegal, inmoral y, también sin sentido. Su objetivo es borrar la presencia y la identidad palestina en Jerusalén. Este es otro brazo de la ocupación, que trata de suprimir la libertad de expresión, y ahora cuenta con la ayuda del gobierno más peligroso que jamás haya tenido Israel.

No obstante, todos sabemos que es Israel y su macabro y extenso historial de crímenes, violaciones a los derechos humanos y el pisoteo sistemático de la legalidad internacional. El problema es la increíble hipocresía de la comunidad internacional y en especial de aquellos que se llenan la boca hablando de “libertad”, “democracia”, “derechos humanos” y “libertad de prensa”. Si estos mismos hechos, que Israel comete a diario y a cada instante, suceden en Rusia, Ucrania, Irán, Nicaragua o Venezuela, estos serían noticias “viralizadas” y de primera plana en los medios occidentales, donde se jactan de la libertad de prensa y la “objetividad y honradez” informativa. Sin embargo, los crímenes israelíes ni siquiera aparecen mencionados en estos medios. ¡El bloqueo informativo es total!

Fuentes: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada.

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