Loading

Por Alí Manzno

En muchas tabernas y tascas de pueblos y ciudades andaluzas, aún se conservan letreros donde se prohíbe el cante a los clientes de dichos establecimientos. Por supuesto, esta prohibición del cante hacía referencia al cante popular andaluz, al flamenco, expresión cultural autóctona andaluza, manifestación del sentir de un pueblo derrotado y humillado, expresando en «andalú» el sentir popular.

El origen de estas prohibiciones, está en las pragmáticas reales que buscaban la aniquilación de la cultura andalusí, y la asimilación de la población andaluza a la cultura castellana, así como el olvido de toda la historia anterior a la conquista castellana. Por ello, la prohibición del idioma árabe y sus dialectos y la prohibición del cante, puesto que a través de esta expresión cultural, el pueblo andaluz transmitía de forma oral su historia, su cosmovisión… así como los restos de un idioma prohibido y perseguido.

Esta prohibición del cante y del resto de marcadores culturales andalusies comienza con la Pragmática antimorisca de 1567 promulgada por el rey Felipe II en respuesta a la imposibilidad de asimilar a la población musulmana de Andalucía al idioma, las costumbres y la cultura castellana. Solo la fuerza de la represión posibilitó el cumplimiento de esta y otras Pragmáticas. Y a pesar de toda la represión, aún hoy, 500 años después, quedan restos de esa cultura en los innumerables monumentos, en el habla andaluza, en muchas costumbres, en la literatura de genios como Lorca y otros menos conocidos, en historias transmitidas oralmente de generación en generación, en el cante flamenco, etc.

Esta pragmática tuvo como objetivo principal la supresión de la cultura islámica y la asimilación forzada de los moriscos a la cultura cristiana española. La medida fue tomada debido a la creciente desconfianza hacia los moriscos, a quienes se les atribuía la retención de prácticas islámicas en secreto y una supuesta falta de lealtad hacia la Corona española.

La Pragmática Antimorisca de 1567 establecía varias disposiciones, entre las cuales se encontraban:

  1. Prohibición del uso del árabe en la educación, la predicación y la liturgia cristiana. Se estableció que solo se permitiría el uso del español para todos los aspectos religiosos y educativos.
  2. Prohibición de las vestimentas y costumbres moriscas, incluyendo el velo islámico y otras prendas típicas. Se pretendía que los moriscos adoptaran la vestimenta y las costumbres cristianas.
  3. Restricciones al matrimonio entre moriscos y cristianos viejos (cristianos de larga tradición en España). Se buscaba evitar la preservación de la identidad cultural morisca.
  4. Prohibición de las fiestas y celebraciones islámicas, y promoción de las festividades cristianas.

Estas medidas tuvieron consecuencias significativas para la comunidad morisca. Generaron resentimiento, resistencia y conflictos, así como una acelerada asimilación y pérdida de la identidad cultural morisca que fue quedando relegada a una minoría de rebeldes, a espacios íntimos, familiares, a sociedades secretas . Finalmente, en 1609, los moriscos fueron expulsados de las tierras conquistadas por la Pragmática de Expulsión de Felipe III.

Muchos volvieron, pero ya convertidos en cristianos nuevos, con nombre cristiano, olvidando su origen para que sus familias no tuvieran problemas con la Inquisición, aceptando la asimilación y manteniendo su Din en estricto secreto, o camuflado en cofradias cristianas.

El cante flamenco fue uno de los marcadores culturales que sobrevivieron y por eso era prohibido en lugares públicos como tabernas y tascas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *