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Por Agustín Velloso
Las noticias publicadas por los medios burgueses tienen el objetivo de desinformar y mantener al público engañado, mejor cuanto más tiempo

¿Qué hace creer a los españoles que leen la prensa, miran las noticias en la televisión o en Internet, que esta nueva guerra de agresión de EEUU y la OTAN contra Rusia va a ser diferente de guerras anteriores contra otros países: Yugoslavia, Afganistán, Irak, Siria, Libia Somalia, Cuba, Nicaragua, Irán, Venezuela. Sudán, Yemen…?

Solamente se me ocurre una respuesta: las noticias del Imperio o las de sus vasallos, que no son otra cosa que propaganda de guerra, en este caso la que se libra contra Rusia. Unas optan por alejar lo importante del público para ofrecerle a cambio los elementos anecdóticos, emocionales; otras tergiversan la realidad, algunas presentan al agresor como si fuera la víctima, en ocasiones de forma tan burda que las fotografías que acompañan al texto, se supone que para reforzarlo, lo que hacen es contradecirlo.

Imágenes de escenas de guerras ajenas, agresores a los que se hace pasar por personal humanitario, siendo espías o comandos, hangares repletos de bolsas mortuorias con supuestos cadáveres que salen de aquellas andando por su propio pie tras la sesión de fotos; otras -con la misma pésima profesionalidad y el mismo ánimo de engañar a la mayoría de los lectores- presentan los hechos con medias verdades para equivocar a los que no conocen suficientemente lo que ocurre, que forman la enorme mayoría de la población.

Con ligeras variaciones, las noticias publicadas por los medios del Imperialismo, tienen el objetivo de desinformar y mantener al público engañado, mejor cuanto más tiempo. Esto se puede considerar un derivado de la política de la Primera Ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, en los años 80 del siglo pasado, conocida como TINA, acrónimo en inglés que se traduce como No Hay Alternativa.

La Cadena Ser es la primera entre los cancerberos de la información que custodia el Jardín del Alto Representante Josep Borrell. Sigue a continuación una entradilla principal de una información sobre la guerra con un formato ‘50 por ciento’ entre dos protagonistas de una noticia, mientras que el resto entradillas del texto, aparece únicamente con formato ‘cien por cien’, todo para un lado y nada para el otro:

1: “La tensión en la central de Zaporiyia aumenta con el cruce de acusaciones entre las tropas rusas y ucranianas”

2: Energoatom señala a Rusia por nuevos bombardeos

3: Ucrania acusa a Rusia de poner en peligro a todo el continente

4: Ucrania reclama ataques exitosos contra Rusia

5: Alemania promete más ayuda militar

El redactor, de grado o por fuerza, suprime la parte rusa sin argumentar su decisión. En consecuencia, el lector, al que han prometido un 50/50 en el titular, ha sido engañado en el cien por cien de la información.

La SER es especialista hasta la náusea en publicar constantemente información equívoca:

“Las autoridades de Ucrania han cifrado este martes en más de 380 el número de niños muertos desde el inicio de la invasión rusa, desatada el 24 de febrero por orden del presidente de Rusia, Vladimir Putin, antes de agregar que cerca de 740 han resultado heridos en el marco de los combates.”

Más de 1.500 caracteres y dos fotos a gran tamaño sin que aparezca el autor de la mortandad, pero se ha asegurado de señalar al supuesto y único responsable. Pero hay mucho más: nunca menciona que la guerra empezó a finales de 2013, sino “el 24 de febrero por orden del presidente de Rusia, Vladimir Putin”.

Tampoco dedica uno de sus emocionales reportajes a los 14.000 muertos causados desde 2013 a manos de los nazis ucranianos. No menciona la persecución y violencia extrema de éstos contra las personas prorrusas y otras que son críticas al gobierno de Zelensky. Lo mismo ocurre con sus constantes crímenes de guerra: bombardear barrios residenciales, hospitales, centros de enseñanzas en el Donbass y otros territorios. Esta normalización del nazismo en ciudadanos, ejército y gobierno no es un problema para la Cadena.

Por cierto, ¿por qué la SER usa un fondo musical propio de las películas de suspense o de terror, bien perceptible durante el relato de las noticias sobre la guerra en Ucrania y la termina con un golpe de tambor que sobresalta?

Mucho menos se ocupa de la causa de la guerra, que no es como ridículamente pretende la SER, el producto de una mente psicópata, según defiende algún contertulio en su tesis titulada ‘Putin, un psicópata, Bush, un prócer de la globalización, Obama, un Nobel de la Paz de toda confianza según la industria militar, Biden, un crack comprando petróleo ruso con India de intermediario”.

Lo que muestra este periodismo era conocido no hace mucho como prensa basura o amarilla y hoy se hace pasar como “una voz en la que confiar”, todo un progreso de la democracia occidental ad maiorem imperii gloriam.

De la misma manera desinforma sobre soldados prisioneros torturados, mujeres violadas, ejecutados y fosas comunes. También, según la SER, los misiles que destruyen hospitales, escuelas, bloques de viviendas, que son utilizados por militares ucranianos y mercenarios para disparar ilegalmente al enemigo, cometiendo así crímenes de guerra, son adjudicados al Ejército Ruso. Incluso si los misiles que vuelan lo hacen desde Ucrania en dirección a Rusia, Bielorusia y Polonia.

La SER desprecia de forma insultante a su audiencia las 24 horas del día. Las coletillas ‘el ejército de Putin’, ‘la gran ofensiva de Putin’, etc. Es irónico que ni les importa contradecirse o confundir en dos renglones seguidos:

“Putin promete dar al Ejército ruso todo lo que necesita para la guerra sin límites de presupuesto”.

“No tenemos ningún tipo de limitaciones en la financiación, el país y el Gobierno dan todo lo que pide el Ejército, todo”, ha dicho Putin.

Quizás la SER aspira a obtener un Oscar con su Ópera Bufa “Putin muere cuando quiere” y para lograrlo emitió el diagnóstico del propio Presidente de Ucrania, el afamado galeno Zelensky, especialista en medicina, sobre la salud de aquél: “No estoy seguro de que el presidente de Rusia siga vivo”.

Todo esto no es más que el aquelarre escogido para administrar su narcótico a los habitantes del Jardín de Borrell. La SER se prevale sin piedad de la ignorancia de la audiencia. El objetivo que busca es claro, servir al Imperio, más o menos lo contrario de lo que dice el Código Ético de PRISA:

“13.3.3. Veracidad: La credibilidad es uno de los pilares de Grupo PRISA como empresa creadora y distribuidora de contenidos. Los ‘Profesionales’, en tanto que transmisores de sus valores, deben aportar siempre informaciones veraces, contrastadas y completas, que ayuden al usuario a entender la realidad que se quiere dar a conocer.”

frenteantiimperialista.org


Texto completo en: https://www.lahaine.org/est_espanol.php/la-propaganda-de-guerra-contra

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