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Para el Islam convertir una tierra infértil en fértil tiene un sentido espiritual además de práctico, el din del Islam promueve este tipo de iniciativas, al establecer que cuando un persona era capaz de vivificar una tierra muerta puede quedársela en propiedad. El oasis, es un ejemplo magnífico de tierras vivificadas, técnica que se fue perfeccionando durante el siglo VIII y fue exportada a Al-Ándalus, como se puede comprobar en los palmerales de Elche, Murcia y otras localidades del levante. Gracias a estos oasis es posible cultivar toda clase de productos agrícolas al amparo de las palmeras.

Durante la etapa Omeya se produjo lo que se conoce como Revolución Verde de Al-Ándalus, se multiplico la producción de alimentos debido a la mayor productividad de los nuevos cultivos y al aprovechamiento del agua para irrigar. La etapa andalusí se caracterizó por una gran diversidad de plantas cultivables, muchas de ellas se propagaron más tarde por toda Europa.

Se desarrolló la agricultura y el comercio. La producción agrícola mejoró gracias a la mejora de los sistemas de riego y a nuevas prácticas hortícolas. A la trilogía mediterránea se incorporaron nuevos productores y métodos intensivos de cultivo. Adquirieron importancia los productos frutales, las hortalizas y las plantas industriales. Fue una agricultura muy productiva, que generó excedente para el mercado urbano.

Fue durante esta época que el cultivo del arroz se introdujo en la península, así como el de la berenjena, la alcachofa y la caña de azúcar. También se introdujeron los cítricos, como el limón, el cidro y la naranja amarga, así como palmeras datileras y productos de regiones tropicales. La introducción se produjo mediante la creación de jardines botánicos como lugares de aclimatación a las condiciones de la península ibérica, principalmente en Córdoba, como la famosa finca Al-Rusafa de Abederraman.

Los frutales ocupaban un área agrícola importante; Sintra era famosa por sus peras y manzanas. El actual Algarve se destacaba por la producción de higos y uvas. También destacaba la producción de miel y de vino. Aunque su consumo estaba prohibido por el islam, este se producía y consumía en grandes cantidades, al menos hasta la llegada de los almohades.

Según el agrónomo romano Columela, se conocían en época romana 150 especies cultivadas en la península, y más de 400 especies en época andalusí , según el agrónomo sevillano Ibn-al Awwan, muchas de ellas se dejaron de cultivar en el siglo xvi, según Alonso de Herrera, que recoge unas 150 plantas, incluidas las traídas de América, en 1513.

En la memoria islámica se manifiesta que nunca vieron ni encontraron otras tierras, a sus ojos más ricas y fértiles, que las de Al-Ándalus.

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