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Shayj Al-Sulamí

1. El autor

    Abu Abd ar-Rahman Muhammad bin al-Husayn bin Muhammad bin Musa al­Sulami al-Azdi al-Nisaburi, nació en Nisabur, Irán en el año 325(937) o 330(942). Fue alumno de su abuelo materno, Isma-il bin Nuÿard al-Sulami, uno de cuyos discípulos Abu Shal al-Suluki, lo inicio en el sufismo y lo autorizo a enseñar novicios. También recibió la jirqa de Abu al-Qasim al Nasradhi.

    Al-Sulami estudio los principios del kalam de al-Ash’ari, y en el campo de la jurisprudencia se adhirió a la escuela de Shafi’i. Su interés por el hadiz lo llevo a emprender largos viajes de Marw al Hiÿaç pasando por Iraq. Uno de sus discípulos mas conocidos fue Abu al-Qasim al-Qushayri, que menciona frecuentemente a su maestro en su Risala.

2. La educación del ego

    La educación del nafs (ego) constituye uno de los temas centrales de la literatura sufí. Todos los grandes autores sufíes han abordado este tema en su obra y le han dedicado a veces un capitulo, a veces toda una obra. En el caso de Ibn Arabi en “Las iluminaciones de La Meca” y el imam Gazali en “La revivificación de las ciencias del Islam”.    

    Para educar el nafs, hay que conocer sus enfermedades y los medios para remediarlas, por eso Al Sulami tituló su tratado: “Las enfermedades del nafs y sus remedios. Este tratado es muy sintético, y su consulta muy practica.

    No parece haber secuencia lógica en sus párrafos, independientes los unos de los otros y que están todos divididos en dos secciones, la primera presenta unas enfermedades del ego y la segunda trata de los medios de curarla.

    Este manual de psicología sufi, esta destinado a los «muridun» (plural de murid, aspirante), novicios que comienzan el camino y también a discípulos mas avanzados. El Corán distingue en el ego tres partes:

        -el nafs instigador del mal: “en verdad el nafs es instigador del mal a menos que mi Señor por misericordia la preserve del error” (Corán 12:53).

        -el nafs que censura :”lo juro por el nafs que censura” (Corán 70,72).

        -el nafs apaciguado:”Oh nafs apaciguado, regresa a tu Señor satisfecha y acepta, entrar donde están Mis Siervos, entra a Mi Jardin”. (Corán 89:27-30).

    Estas tres categorías del nafs no son mas que aspectos diversos de una sola y única ego (nafs). Y la educación del nafs consistirá en eliminar de ella las tendencias negativas y contrarias a Allah para que solo subsistan las tendencias positivas.

Las enfermedades del nafs (ego) y sus remedios
Con el Nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso.

1.- Bendiga Allah a nuestro maestro y señor, el Profeta Muhammad, asi como a su familia. El shayj Abu Abd ar-Rahman Muhammad bin al-Husayn bin Muhammad bin Musa al-Sulami al-Azdi al-Nisaburi, que Allah tenga misericordia de él, ha dicho: «Alabado sea Allah, que he hecho que Sus puros conozcan las enfermedades de sus almas. En Su Generosidad, El les ha hecho descubrir las perfidias que hay en ellas, y los ha despertado y vuelto atentos a los estados (al-ahwal) que ellos atraviesan. alabado se Allah, que les ha permitido curarse y prevenirse con remedios inaccesibles a los distraídos. Los ha ayudado porque ellos saben que su nafs esta enferma y porque buscan activamente su curación. Y es ardua labor se la ha hecho fácil, El por medio de Su Bondad y Su favorable Gracia«.

2.- Un maestro – que Allah los honre con sus gracias – me ha pedido que escriba sobre las enfermedades del nafs para que se puede descubrir lo que ocultan. He escuchado su petición y he compuesto estos capítulos implorando a Allah Altísimo que no me prive de los efectos benéficos que contienen. Los he redactado después de haberle rogado que me encamine al bien en esta empresa y me conceda el éxito. Allah me basta, ¡que Protector mas excelente! Bendiga Allah a nuestro Profeta Muhammad, así como a toda su familia.

3.- Dice Allah – suyas son toda la Gloria y Majestad_ «en verdad el nafs instiga al mal» (Corán 12:53), y dice también: «El que impide que el nafs ceda a sus pasiones» (Corán 79:40), y también: «Has visto al que toma por dios suyo a sus pasiones?» (Corán 45:23) y muchos otros versículos que muestran los males del nafs y su poca inclinación al bien.

    Ali bin Abu Amru refiere que, según Abd al-Yabbar, que lo sabia por Ahmad bin al­Hasan bin Aban, que lo sabia por Abu Asim, que lo sabia por Sha’ba y Sufyan, que lo sabían por Salama bin Kuhayl, que lo sabia por Abu Salama, que lo sabia por Abu Huraya, el Enviado de Allah – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «La prueba, la pasión, y el deseo, están amasados con en la arcilla de Adán».

4.- Una de las enfermedades del ego es creerse ya llegado a la puerta de la salvación. El nafs cree estar llamando a ella por el artificio de sus oraciones y de sus actos de obediencia y se imagina que la puerta se abrirán. Pero en realidad el aspirante se ha cerrado la puerta de la felicidad a causa del gran numero de sus transgresiones.

    AlHusayn bin Yahya me contó que sabia por Jafar bin Muhammad, que lo sabia por Ibn Masruq, que Rabi’a al-Adawiya pasaba un día delante de la asamblea (maÿlis) de Salih al-Murri en el momento que decía: » La puerta se abrirá para aquel que llame asiduamente«.

    Y Rabi’a replico:»La puerta esta abierta pero tu huyes de ella. ¿Cómo vas a llegar a la meta, si has equivocado el camino al primer paso? ¿O cómo puede el siervo escapar a las enfermedades del ego (nafs), si la deja obedecer a sus deseos? ¿ O cómo puede evitar seguir sus pasiones, si no se preserva de las transgresiones?»

    Me contó Muhammad bin Ahmad bin Hamdan que sabia por Muhammad bin Ishaq al­Zaqafi, que los sabía por Ibn Abu al-Dunya, que dijo un sabio: «No ansíes la serenidad mientras haya en ti un vicio, y no ansíes la salvación mientras pese en ti una falta«.

    Los remedios de esta situación, según Sari al-Saqari, son el ir por el camino recto, el alimento puro y la piedad perfecta.

5.- Una de las enfermedades del nafs es, cuando esta llora, consolarse en sus propios lloros y reconfortarse.

    El remedio correspondiente es aferrarse a la aflicción en los lloros para que el ego no tenga tiempo de encontrar solaz alguno.

    También el llorar en la tristeza en vez de llorar de tristeza, porque el que llora de tristeza se reconforta llorando, mientras que, al que llora en la tristeza, el llorar aumenta tanto su aflicción como su tristeza.

6.- Una de las enfermedades del nafs es buscar la ayuda de las criaturas – cuando son incapaces de liberarla de sus desdichas- , esperar algún provecho de alguien que es incapaz de concederlo, e inquietarse por la propia subsistencia, cuando en realidad la garantiza Allah.

    El remedio correspondiente es regresar a una actitud sana como la anuncia Allah Altísimo en Su Libro cuando dice: «Si Allah te impone una desgracia, no hay para apartarla ningún otro que El. Si El quiere para ti un bien, nadie podrá impedir Su Favor» (Corán 10:107) Y asimismo:»No hay un animal en la tierra cuya subsistencia no incumba a Allah» (Corán 11:6).

    Ese estado del discípulo se corrige cuando considera la debilidad de las criaturas y su impotencia para ayudarlo. Aprende así que el que se encuentra en la necesidad no puedesatisfacer las necesidades del prójimo y a su vez, el que es impotente para ayudar no podrá ser fortificado por los recursos de los otros. Escapa así de este mal, y el nafs regresa enteramente a su Señor.

7.- Una de las enfermedades del nafs es su indolencia en los deberes religiosos que el aspirante cumplía antes. Una enfermedad aun mayor es la ausencia de preocupación por sus carencia y su indolencia. Y mayor aun es la enfermedad que consiste en negarlas. Esto es debido a la falta de gratitud para con Allah, que le ha permitido cumplir sus deberes.

Al carecer de gratitud, el aspirante se mofa del socorro divino para caer la estación de las carencias. Se oculta a si mismo sus imperfecciones y considera hermosas todas sus fealdades. Allah – suya es toda Gloria y Majestad – ha hablado de «Aquel cuya mala acción ha sido embellecida hasta el punto de que la considera buena» (Corán 35:8).

    Para librarse de esta enfermedad, hay que buscar continuamente refugio en Allah Altísimo, el aspirante, además tiene que practicar asiduamente la invocación (dzikr) de Allah, leer Su Libro y pedir a Sus walis (íntimos) que rueguen por él, para que recobre su estado original. Acaso Allah, en Su Benevolencia, le abra el camino de la servidumbre y de la obediencia.

    Dzikr (plural adzkar) significa “invocación”. La invocación metódica constituye la técnica básica en el sufismo. 

8.- Una de las enfermedades del nafs es encontrar insípida la obediencia. Eso puede provenir, o de la ostentación -que este mezclada con la obediencia- y falta de sinceridad, o de que haya abandonado una de las costumbres del Profeta (sunna).

    El remedio correspondiente consisten en exigirle al ego la sinceridad, en seguir asiduamente el conjunto de las costumbres del Profeta en los actos y en actuar lo mejor posible para que los esfuerzos emprendidos den sus frutos.

9.- Una de las enfermedades del nafs es esperar para si misma el bien, cuando esta participando de él. Pero, si tomase consciencia de su estado real, decepcionaría a la gente presente a causa de su carácter nefasto.

    Así le preguntaron a uno de los Antiguos: «¿Como viste la gente en ‘Arafat? Y él respondió: <He visto una gente a la que hubiese esperado que Allah perdonase si no hubiese estado yo entre ellos>. Y es que los despiertos tienen mala opinión de si mismos«.

    El remedio correspondiente es que el aspirante no tenga por adquirido el perdón de sus errores, porque Allah – suya es toda la Gloria y la Majestad – lo ve cometer faltas y transgresiones. Que se avergüence de si mismo, pues, y tenga mala opinión de si mismo. En este sentido le decía al-Fudayl bin Iyad a su ego: <Ay de mi, por culpa tuya, aunque yo sea perdonado>. Había realizado el conocimiento de Allah y Su Mirada sobre él.

10.- Una de las enfermedades del ego (nafs) es olvidar que no puede vivir mientras no la hayas matado, dicho de otro modo el murid (aspirante) no vive para el Mas Allá mientras no muera al mundo. No vives en Allah hasta haber muerto a todo lo que no es Allah. Como dijo Yahya bin Muád al-Razi:»Allah preserva de las malas inclinaciones del nafs a aquel que se acerca a El eclipsándose».

    Eso significa que el murid tiene que prohibir a su ego que siga sus inclinaciones y tiene que arrastrarla a la verdad, que ella detesta y rechaza.

    Los remedios correspondientes son la vigilia, el hambre, la sed y el esfuerzo con vistas a oponerse a las inclinaciones del ego; y también es prohibir al nafs que satisfaga sus deseos. Yahya bin Mu’ad dijo: «El hambre es un alimento con el que Allah fortifica a los verídicos«.

    Dice Allah en un hadiz qudsi: “Oh mundo, sirve a aquellos que Me sirven, y fatiga a aquellos que te sirven”.

11.- Una de las verdades del nafs es no aceptar nunca la Verdad, pues la sumisión es contraria a la naturaleza del carácter del ego (nafs). Eso resulta principalmente de su debilidad para resistirse a las pasiones y los deseos.

 El remedio correspondiente consiste en que nos liberemos de la pasión y del deseo para que vayamos hacia nuestro Señor.* Ibn Zadan, cuando un hombre le pregunto con que intención debía lanzarse el siervo (‘abd) hacia Allah – suya es toda Gloria y majestad- contesto: “Con la intención de no regresar ya a lo que ha dejado y de no prestar atención a aquello de lo que se ha liberado para ir hacia los Allah”. Entonces le dijeron:”Esto se refiere al arrepentido, ¿que ocurre con aquel cuya fe es tibia?”. Y él respondió: “sentir la dulzura del estado por venir, mas que sentir la amargura por lo que se ha dejado”.

12.- Una de las enfermedades del nafs es acostumbrarse a los malos pensamientos y en consecuencia dejarse obnubilar por las transgresiones.

    El remedio correspondiente es rechazar esos pensamientos desde que comienzan para que no ganan la partida, y eso gracias a la invocación continuada (al-dhikr al-daim) y el temor (al-jawf) alimentado por la certidumbre de que Allah sabe lo que hay en tu interioridad secreta (sirr) igual que los hombres saben lo que hay en la vida publica. Debería darte vergüenza que rectifiques para los hombres aquello que es objeto de su mirada y que en cambio no rectifiques aquello que es objeto de la Mirada de Allah. Como dijo el Enviado de Allah – que Allah le prodigue bendiciones y paz – :”En verdad Allah no mira vuestros apariencias, ni vuestras acciones, sino que mira vuestros corazones”.

13.-  Una de las enfermedades del ego  consiste en ocuparse de los vicios de los demás y cerrar los ojos ante los propios.

    El remedio consiste en constatar la enfermedad del ego (nafs), conocer el nafs y reconocer sus astucias; y también la constancia continuada de viajes y retiros*, y también mantenerse en compañía de la gente piadosa y aplicar sus preceptos.

    Pero si el murid (aspirante, discípulo) no actúa para curar los vicios de su nafs, que al menos se calle sobre los vicios de los demás, que los excuse y tape sus vicios esperando que así Allah cure los suyos.

    Porque como dijo el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz -: «al que tape los defectos de su hermano, Allah le tapara los suyos«. Y también: «Al que busque los defectos de su hermano, Allah le buscará los suyos y lo desenmascarará, incluso en medio de su casa«.

    A Muhammad bin Abd Allah bin Shadhah le oí decir que Ibn Zadan al-Mada’ini había dicho: «He visto gentes que tenían vicios y que callaban sobre los vicios de los otros y luego Allah tapaba sus vicios y estos vicios desaparecían. Y he visto gentes que no tenían ningún vicio y, habiéndose puesto a hablar de los vicios de los otros, contraían vicios«.

14.- Otras enfermedades del ego son la negligencia, el hastío, la obstinación, la posposición (de las buenas acciones), la cuasi-certidumbre de ser salvado en el Mas Allá (taqrib al-amal) y el pensar que el momento de la muerte todavía esta lejos.

    El remedio correspondiente puede deducirse de lo que le oí decir a al-Husayn que según Ya’afar al-Juldi habia dicho Yunayd: cuando le preguntaron: ¿cuál es el camino para consagrarse a Allah Altísimo? Yunayad respondió; «Es un arrepentimiento que rompe la obstinación, un temor que hace desaparecer la posposición, una esperanza que incita al cumplimiento de los deberes religiosos; es invocar a Allah en todo instante y despreciar el nafs a causa de que su fin esta cercano y su esperanza de salvación lejana«. Y le preguntaron entonces «¿Cómo llega el siervo a eso«. Y Junayd respondió: «Con un corazón unificado que ha realizado la pura Unidad».

15.- Una de las enfermedades del nafs es la estima que se tiene a si misma, y que se tiene lástima por la situación en que se encuentra.

    El remedio correspondiente es sentir la estima mas bien por los favores de Allah Altísimo para con el nafs en toda circunstancia y eliminar así la estima que el murid siente por su ego. Le oí decir a Abu Bakr al-Razi que, según al-Wasari, «lo mas cercano a la Cólera divina es sentir estima por el nafs y sus acciones«.

16.- Una de las enfermedades del nafs es dedicarse a embellecer las apariencias, simular humildad sin practicarla verdaderamente, fingir adorar sin estar presente en la adoración.

    El remedio correspondiente es que el aspirante se dedique a preservar sus secretos íntimos para que sean las luces de su fuero interno las que embellezcan sus acciones exteriores. Entonces estará embellecido sin adorno, será respetable sin admirador, será fuerte sin apoyos. Por eso dijo el Enviado de Allah – que Allah le prodigue bendiciones y paz -: «Al que corrige su vida interior, Allah le corregirá su vida exterior«.

17.- Una de las enfermedades del nafs consiste en que uno pida compensaciones por sus acciones.

    El remedio correspondiente es que el aspirante tenga en consideración sus faltas en el cumplimiento de los deberes islámicos y su poca sinceridad. El que cumple correctamente sus deberes es el que renuncia, por educación y por escrúpulo, a pedir compensaciones y que por una parte reconoce con alegría que Allah – majestuoso es Su Esplendor – ha establecido para el un destino, y que lo que El ha fijado lo esperara en este mundo y en el Mas Allá, y por otra parte reconoce que solo la sinceridad lo hará libre.

18.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid (aspirante, discípulo), ha perdido el gusto por la obediencia, cosa que ocurre cuando el corazón esta enfermo y es traicionada la interioridad secreta.

    El remedio correspondiente es alimentarse de cosas licitas y practicar incesantemente la invocación de Allah, estar al servicio de las gentes piadosas y acercarse a ellas. Y también suplicar a Allah Altísimo que, en Su Benevolencia, dé al corazón la salud, alejando de él las tinieblas debidas a las enfermedades. El murid recobrará así el gusto por la obediencia.

19.- Una de las enfermedades del nafs es la pereza, que es una consecuencia de la saciedad. Así es, cuando el ego esta saciada, se vuelve fuerte, y cuando se vuelve fuerte encuentra satisfacción, y cuando ha encontrado satisfacción, vence al corazón.

    El remedio correspondiente es hacer pasar hambre al ego. Porque si el ego tiene hambre, su satisfacción desaparece y, desaparecida su satisfacción, se pone débil; y cuando se pone débil, la vence el corazón, y el corazón, cuando la vence, la lleva a obedecer y hace que desaparezca de ella la pereza.

    En este sentido dijo el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz-: «El ser humano no llena peor receptáculo que su vientre; pero como eso es necesario, un tercio tiene que ser para la comida, un tercio para la bebida, y el otro tercio, para el aliento«.

20.- Una de las enfermedades del ego  es buscar ser el que mas sabe, enorgullecerse del propio saber y dárselas – ante los otros – de saber mas.

    El remedio correspondiente es ver la Gracia de Allah Altísimo para con su murid (discípulo, aspirante), porque ha hecho de él un receptáculos de Sus disposiciones; y también practicar constantemente la humildad, la contrición, la compasión por las criaturas y prodigarles buenos consejos.

    Nos cuentan que el Profeta – que Allah le conceda bendiciones y paz – dijo: «El que busca la ciencia para lucirla antes los sabios o para discutir con los necios o para atraer la atención, que se vaya buscando un lugar en el infierno«.

    Y así hablaban los antiguos: «El que aumente en conocimiento, que aumente en temor«. Dice Allah: «En verdad, entre los siervos de Allah, Lo temen los sabios» (Corán 35:28). Uno le pregunto a Sha’bi: «¿Quien es el sabio?». Y respondió: «El sabio es el que teme a Allah Altísimo«.

21.- Una de las enfermedades del nafs es la profusión de palabras. Esta tiene dos orígenes: uno es el deseo de supremacía que lleva al murid a querer hacer ostentación de su conocimiento y de su elocuencia; el otro es la ignorancia de lo que hay que decir.

    El remedio correspondiente es que el murid tome conciencia de que es responsable de lo que dice y que lo que dice es escrito en una cuenta, de la que deberá responder; porque dice Allah Altísimo: “En verdad unos [malaikas] custodios cuidan de vosotros; son nobles escribas” (Corán 82:10). Y dice también: “El hombre no profiere ninguna palabras sin que haya junto a el un malaika observador preparado (Corán 50:18).” Como dijo el Profeta: ”Toda palabra del hombre queda escrita contra él y le es desfavorable excepto si es para exhortar al bien o para impedir el mal”.

22.- Una de las enfermedades del nafs es que, cuando esta satisfecha, alaba desmesuradamente lo que la satisface, y, cuando esta encolerizada, censura desmesuradamente lo que la encoleriza.

    El remedio correspondiente es ejercitar el nafs en la veracidad y en la verdad para que el murid no exagere en el elogio de aquel que le da satisfacción ni en la censura de aquel que lo encoleriza. La mayoría de las veces, este defecto viene del poco interés que el murid presta a los mandamientos y prohibiciones divinas. Dice Allah Altísimo: «No vayas tras aquello de lo que no tienen ningún conocimiento» (Corán 17:36). Y el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «Echad arena al rostro de los aduladores«.

23.- Una de las enfermedades del nafs es pedirle a Allah que la guíe en sus acciones, y luego indignarse por lo que ha escogido para ella.

    El remedio correspondiente es que el nafs sepa que el murid conoce los aspectos exteriores de las cosas, mientras que Allah conoce sus aspecto interiores y sus realidades esenciales; y que sepa también que la elección de Allah para el murid es mejor que lo que él elige para si mismo. El que sea cual sea el estado que un siervo elija para si, ese estado va ligado a una desdicha que le corresponde. Que el murid sepa que su suerte esta decidida, que no es el quien decide sobre ella, y que su indignación contra lo que esta decidido no cambiara nada el decreto divino. Que imponga a su nafs el aceptar el decreto divino y encontrara reposo.

25.- Una de las enfermedades del nafs es su gusto por los asuntos de este mundo y la charla.

    El remedio correspondiente es que el murid se dedique a invocar a Allah constantemente para que eso lo aparte del recuerdo del mundo y de los mundanos y la impida hundirse en los mismos pozos sin fondo que ellos. Que sepa que los asuntos mundanos no le conciernen y los deje de lado; porque, como dijo el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – : «El hombre practica una buena sumisión (a la Voluntad Divina) cuando deja correr lo que no le concierne«.

26.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid de muestras de su obediencia para que la gente la note y hable de ella; y también el que la adopte con ellos.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que de los hombres no le ha de venir ningún mal ni ningún bien, y que se esfuerce por exigirle a su nafs la sinceridad en los actos, para que esa enfermedad desaparezca. En efecto Allah Altísimo dice: «No se les ha ordenado otra cosa que adorar a Allah con un culto sincero, como verdaderos creyentes» (Corán 98:5). El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – refiere que su Señor, hablando por su boca, dijo: «Si alguien hace una acción con la que el asocia a algún otro que a Mi, Yo quedo desligado de ella y la acción pertenece a aquel al que la asociado«.

27.- Una de las enfermedades del nafs es la concupiscencia (la codicia, el deseo).

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que la concupiscencia lo arrastra hacia la ostentación, le hace olvidar la dulzura de la adoración y lo hace esclavo de los esclavos, pese a que Allah lo haya creado libre de ser siervo de ellos. El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – buscó refugio contra la concupiscencia diciendo: «En Ti busco refugio contra una concupiscencia que vela el corazón porque hace desear el mundo, carece de objeto y hace alejar el Mas Allá«.

Cuentan que uno de los antiguos dijo: «La concupiscencia es la pobreza efectiva; el rico que codicia es pobre, el pobre que se abstiene de codiciar es rico«. La concupiscencia es lo que corta cuellos, como cantaba el poeta.»Codicias a Layla, cuando sabes bien que los objetos codiciados cortan el cuello de los hombres codiciosos«.

28.- Una de las enfermedades del nafs es su deseo violento de establecerse en este mundo y hacerse rico.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que el mundo es una morada pasajera y solo es duradero en el Mas Allá (ajira). El hombre inteligente es el que trabaja para su morada eterna y no para las etapas de su viaje; porque las etapas tienen su fin y solo subsistirá la estación en la estancia duradera, y el hombre inteligente es el que trabaja para su lugar de regreso. Allah Altísimo ha dicho: «En verdad la vida de este mundo es un juego, una diversión, un adorno, una cuestión de vanidad entre vosotros, un rivalizar en la multiplicación de bienes e hijos» (Corán 57:20). Y también dice: «La morada del Mas Allá es mejor para las gentes piadosas» (Corán 6:32).

29.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid encuentre bueno lo que el emprende, y mala la acción del que lo contradice.

    El remedio correspondiente es sospechar de la propia ego (nafs), pues es instigadora del mal y tener buena opinión de las [demás] criaturas a causa de la incertidumbre del fin último de éstas.

30.Una de las enfermedades del nafs es tener lastima de si misma y seguir sus inclinaciones.

    El remedio correspondiente es dejar de hacer caso del nafs y concederle poca importancia. En este sentido le oí decir a mi abuelo: «El dîn (Islam) pierde importancia para aquel que da valor a su ego (nafs).»

31Una de las enfermedades de nafs es su inclinación a la venganza, a la hostilidad y a la ira.

    El remedio correspondiente es sentir gusto por el Islam, tomar por enemigo a nuestra ego (nafs), odiarla y encauzar contra ella muestra ira. En este sentido, cuentan que el Profeta – que Allah le prodigue Bendiciones y Paz – nunca se vengó a si mismo; únicamente se vengaba por Allah, cuando se transgredían las prohibiciones fijadas por la sharia.

32.- Una de las enfermedades del nafs es favorecer el propio aspecto exterior, para que sea visto, y se descuide el interior, que esta ante la Mirada de Allah.

    El remedio correspondiente es que el aspirante sepa con certidumbre que los hombres lo honran tan solo en la medida de lo que Allah ha puesto es sus corazones. Y también que sepa que su interior es objeto de la Mirada del Allah Altísimo, y que por tanto es lo primero que hay que corregir, antes que el exterior, que es objeto de la mirada de los hombres. Allah Altísimo ha dicho: «En verdad Allah os observa» (Corán 4:1). Y el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «En verdad Allah no mira mas vuestras apariencias, ni vuestras acciones, sino que mira vuestros corazones«.

33.- Una de las enfermedades del nafs es su preocupación excesiva por la propia existencia y correlativamente, la poca preocupación por sus obligaciones islámicas, cuando en realidad nadie las podrá hacer por él.

    El remedio correspondiente es que el discípulo sepa que Allah Altísimo, que lo creo, también le garantizo una existencia suficiente cuando dijo: «Es Allah quien os creo, y luego os concedió vuestra subsistencia«. Y así, igual no se duda de la creación de Allah. Tampoco hay que dudar de la subsistencia que El ha garantizado. A Muhammad bin Abd Allah le oí decir que, según Hatim al-asamm: «No hay una mañana en que el diablo no diga: ¿Tendrás algo que comer hoy, algo que ponerte y algún lugar donde vivir? Y yo respondo: «Como la muerte, visto la mortaja y vivo en la tumba«.

34.- Una de las enfermedades del nafs es cometer tantas transgresiones y faltas que el corazón se endurece.

    El remedio correspondiente es pedir perdón a Allah y arrepentirse a cada aliento. También ayunar, pasar la noche en oración, servir a las gentes de bien. Sentarse con las gentes virtuosas y asistir a las sesiones de invocación.

    El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «En verdad pido perdón a Allah setenta veces al día«. Y también: «Si el siervo comete una transgresión, aparece un punto negro en su corazón, y así hasta que el corazón no reconoce el bien ni niega el mal«.

35.- Una de las enfermedades del nafs es que le gusten los cotilleos, y ahondar en los conocimientos con el solo objeto de captar el corazón de los ignorantes y atraer la atención con bellos discursos.

    El remedio correspondiente es que el murid cumpla lo que predica y que exhorte a los demás con sus acciones y no con sus palabras. En este mismo sentido cuentan que Allah Altísimo revelo a Jesús, hijo de Maria, la paz sea con él: «Si quieres exhortar a tu prójimo, aliéntate primero a ti mismo a cumplir el bien y cuando hayas sacado provecho de ello, podrás exhortar entonces a tu prójimo, sino avergüénzate ante Mí«. El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «Durante mi viaje nocturno, pase por entre los hombres a los que cizallaban los labios con tijeras de fuego, y pregunté: «¿Quiénes son, oh Gabriel?  Y respondió: «Son predicadores de tu comunidad: ordenan la piedad a los otros y ellos la olvidan«.

    Hay muchos hadices que describen el viaje nocturno del Profeta. El Profeta hizo primero el viaje hasta Jerusalén, en una montura celestial y acompañado del arcángel Gabriel. Luego hizo la ascensión a los siete cielos, encontrando a los principales profetas de la tradición judeocristiana, y llego finalmente ante Allah. (véase también Corán 17:1 y 53:1-18).

36.- Una de las enfermedades del nafs son la alegría mundana y reposo buscado por pereza*, todo ello resulta de la negligencia.

    El remedio correspondiente es que el nafs este atenta a lo que le espera. Y también que el murid vea sus carencias cuando cumple sus deberes y que tenga consciencia de su tendencia a cometer lo que se le ha prohibido. Que sepa también que esta morada es para él un prisión y que en una prisión no hay ni alegría ni descanso.

    El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «El mundo es la prisión del creyente y el paraíso del no creyente».

    La vida del creyente, tiene que ser semejante a la de los prisioneros, y no a la de los hombres libres.

    Cuentan que Dawud al-Ta-i dijo: «Lo que rompe el corazón de los conocedores es la mención del Paraíso o del Infierno«.     Un hombre preguntó a Bishr al-Hafi: «¿Porqué te veo preocupado?» Y el respondió: «Porque tengo que rendir cuentas«.

37.- Una de las enfermedades del nafs es obedecer a sus pasiones y estar en concordancia y capricho con ellas.

    El remedio correspondiente se encuentra en la exhortación de Allah Altísimo cuando dice: «el que impide al nafs ceder a sus pasiones tendrá el paraíso por morada«. Corán 79:40

    Y también «En verdad el nafs es instigador del mal». Corán 12:53

    Y cuentan que Mast al Gazali dijo: «En verdad es mas fácil esculpir las montañas con las uñas que oponerse a la pasión cuando esta se ha instalado firmemente en el ego (nafs)«.

38.- Una de las enfermedades del nafs es su inclinación a frecuentar amigos y a la compañía de los hermanos.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que el compañero será separado de él y que los lazos de compañerismo se rompen. El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – contó que Gabriel, la paz sea con él, dijo: «Vive tanto como quieras, en realidad estas ya muerto, ama a quien quieras, serás separado de él, haz lo que quieras, serás retribuido en consecuencia«. Y Abú al_Qasim al-Hakim dijo: «La amistad es una enemistad, excepto aquella que has vuelto pura; la acumulación de bienes es una desdicha, excepto lo que tu has dado, y frecuentar a las gentes dispersa, excepto si has actuado con prudencia«.

39.- Una de las enfermedades del nafs es que aprecia su obediencia y siente autocomplacencia cuando cree hacer el bien.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que, pese a su sinceridad en los actos, estos no pueden estar exentos de defectos. Así pues, que se esfuerce por eliminar la autocomplacencia que siente a consecuencia de creer hacer el bien.

40.- Una de las enfermedades del nafs es correr a su perdición siguiendo sus inclinaciones. Sin duda alguna, si el nafs se suma a ellas, queda muerta para los actos de obediencia y consentimiento.

    El remedio correspondiente es prohibir al nafs que actué según su voluntad, arrastrarla hacia lo que ella detesta y negarle lo que pide. El murid mata así sus deseos. Le preguntaron a Abu Hafs: «´¿Cómo se atrae el nafs a la rectitud?». Y el respondió: «Llevándole la contraria, pues ella es la sede del mal«.

41.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid se crea a salvo de las astucias de Satán, de sus seducciones y de sus sugestiones.

    El remedio correspondiente es que el murid rectifique su servidumbre para con Allah aplicando todas las condiciones e ésta y que suplique a Allah Altísimo que le conceda eso en su Benevolencia. Porque Allah Altísimo le dijo a Satán: » No tienes ningún poder sobre mis siervos (excepto sobre los que te sigan)» Corán 15:42).

42.- Una de las enfermedades del nafs es la apariencia de piedad que adopta el murid sin exigirle sinceridad al corazón.

    El remedio correspondiente es que el murid abandone la humildad exterior excepto en la medida en que esta refleje la humildad interior de su corazón y de su interioridad secreta. Porque, como dijo el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz -: «El que está imbuido de lo que no posee se parece a uno que lleva ropas robadas«.

43.- Una de las enfermedades del nafs es el desdén del murid por la remisión de la condena de que se beneficia cuando yerra y es consciente de ello.

    El remedio correspondiente es un temor continuado; y también saber que el plazo de gracia (concedido por Allah) no es una omisión (por Su parte) y que Allah alabado y Altísimo interrogará al Murid sobre sus transgresiones y lo retribuirá en consecuencia, a menos que tenga misericordia de él. En verdad, los que temen a Allah perciben la consecuencia de sus actos, porque como dice Allah Altísimo: «[Faraón (pese a recibir un signo suficiente para que aceptase a Allah)… volvió la espalda bruscamente… y dijo «yo soy vuestro altísimo Señor» (=soy vuestro dios). Allah le infligió el castigo de la otra vida y de ésta]. Hay en ello una enseñanza para el que teme a Allah«. (Corán 79:26). Y como dijo el poeta: «El nafs ha sido engañada por la prórroga que su Creador le ha concedido; no creas que eso sea un olvido para con el ego (nafs)«.

44.- Una de las enfermedades del nafs es que le gusta divulgar los vicios o defectos de sus hermanos y sus amigos.

    El remedio correspondiente es que el murid se ponga en lugar del otro antes de divulgar sus vicios y que le guste para los demás lo que gusta para si mismo. Cuentan en este sentido esta tradición del profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz-: «Al que tape los defectos de su hermano musulmán, Allah le tapara los suyos«.

45.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid no exige lo bastante de ella en sus acciones y en sus palabras, y que esta satisfecho de ella en el estado en que se encuentra.

    El remedio correspondiente es que el murid tenga un vivo deseo (al-hirs) de exigir cada vez mas del nafs en sus acciones y sus palabras, y ello esforzándose por seguir lo mejor posible el ejemplo de los antiguos. Porque, en efecto, como decía ‘Ali bin Abi Talib: «El que no tiene de mas, tiene de menos«.

46.- Una de las enfermedades del nafs consiste en denigrar a los otros musulmanes, en querer elevarse por encima de ellos y en ser arrogante.

    El remedio correspondiente es volver a la humildad y estimar a los musulmanes. En efecto, Allah Altísimo dijo a Su Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz-: «Perdónalos, pide perdón por ellos y consúltales sobre todo» (Corán 3:159)

Y debes saber que es la arrogancia (al-kibr) la que hizo caer a Iblis cuando este dijo: «Yo soy mejor que él [el hombre, Adán]» (Corán 7:32)

    El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo mirando la Kaaba: «Qué grande eres y resplandeciente tu nobleza, pero la estima de que goza el creyente junto a Allah es mucho mas considerable; en efecto Allah no ha pronunciado mas una sola prohibición con respecto de ti; mientras que ha pronunciado tres que afectan al creyente: no derramar su sangre, ni robar sus bienes, ni tener mala opinión de él«.

47.- Otras enfermedades del nafs son la pereza y la omisión voluntaria de los mandamientos de Allah (al-amr).

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que está a las ordenes de Allah. ¡Que la alegría de ese estado le de el celo en la obediencia a la sharia! En este sentido le oí decir a mi abuelo, Ismayl ibn Nuÿayad: «La negligencia en el cumplimiento de la sharia deriva de una falta de conocimiento por nuestra parte sobre El Que Manda«.

48.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid adopta la manera de vestir de los piadosos mientras lleva a cabo acciones perversas.

    El remedio correspondiente es que el murid abandone los adornos exteriores mientras no haya rectificado lo interior. Cuando vista el hábito de los sufíes, se esforzará por plegarse totalmente o en parte a sus costumbres*. Según una tradición profética: «El hombre es de los peores cuando muestra a la gente que teme a Allah mientras que su corazón es inmoral

Y Abu ‘Uzman dijo: «Humillación exterior con un corazón inmoral, engendra obstinación«.

49.- Una de las enfermedades del nafs es perder el tiempo en insignificancias en compañía de los mundanos.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que su tiempo es de los mas precioso y que debe invertirse en lo mas útil que hay, a saber, la invocación de Allah Altísimo, y también tiene que obedecer a Allah y exigir la sinceridad a su ego (nafs). Cuentan que el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: «El hombre practica una buena sumisión a la Voluntad de Allah cuando deja correr lo que no le concierne«. Al-Hasan bin Mansur dijo: «Cuida de tu ego (nafs), porque, si no la mantienes ocupada, será ella la que te tendrá ocupado«.

50.- Una de las enfermedades del nafs es la rebelión*.

    El remedio correspondiente es que el nafs acepte su destino, pues la rebelión es un ascua del diablo.

    En efecto, un hombre fue a ver al Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- y le dijo: «Dame un consejo«. El Profeta le respondió: «No te encolerices, porque eso arrastra al siervo a su perdición excepto si la obediencia a los preceptos de Allah lo arrastra a ello«.

51.- Una de las enfermedades del nafs es la mentira.

    El remedio correspondiente es permanecer indiferente a la satisfacción o al descontento de la gente, pues lo que empuja a mentir es la esperanza de satisfacerlos o de gustarles, o el gusto por el prestigio.

    Cuentan en este sentido esta sentencia del profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz-: «La veracidad lleva a la piedad, y la piedad al Paraíso; la mentira en cambio, lleva a la falta de freno, y el desenfreno al Infierno«.

52.- Entre las enfermedades del nafs se encuentran la avaricia y la mezquindad, que derivan del amor al mundo.

    Para remediarlas es preciso que el nafs sepa que el mundo es poca cosa, que es efímero y que los actos lícitos e ilícitos son computados, y éstos últimos implican un castigo. En este sentido dijo el Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- «El amor a este mundo está en el origen de toda falta«. Y Allah dice de este bajo mundo que es un disfrute engañoso. Que el murid, por lo tanto, no sea ni avaro ni mezquino, que se esfuerce por ser generoso y que no guarde mas que aquello de lo que tiene estrictamente necesidad, En efecto, el Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo a Bilal: «Oh Bilal, gasta generosamente y no temas que el Señor del Trono disminuya tu bien«.

53.- Una de las enfermedades del nafs es el hecho de que rechace el vencimiento del plazo de la vida.

    El remedio correspondiente es sentir la proximidad de la muerte; y también que el nafs sepa que uno de los antiguos dijo: “Allah ha querido que el hombre no se sienta en seguridad en ningún estado (hâl); teme pues a Allah en toda circunstancia (ahwâl)”.

54.- Una de las enfermedades del nafs es dejarse engañar por los halagos (al­madâ’ih)

    El remedio correspondiente es que el murid conserve en mente el estado real de su ego (nafs), que conoce mejor que nadie. Las alabanzas hacia si contradicen lo que Allah conoce de él y lo que el murid sabe de si mismo, y esos elogios no lo librarán de la vergüenza del castigo.

55.- Una de las enfermedades del nafs es su violento deseo (al-hirs) [de riquezas].

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que su codicia no le traerá mas subsistencia de la que Allah le ha destinado. ‘Ibn Mas’ûd refiere del Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – estas palabras: “Allah Altísimo dijo al ángel: “Escribe el día de su muerte, su subsistencia, sus actos y si se condenara o salvara”. Y Allah Altísimo dice también : “No cambia la Palabra que viene de Mí” (Corán 50:29).

56.- Una de las enfermedades del nafs es la envidia.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que el envidioso es enemigo de la Gracia de Allah. El Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo: «No os tengáis envidia ni os odiéis«. La envidia deriva de la falta de compasión de los musulmanes entre si.

57.- Una de las enfermedades del nafs es la obstinación en permanecer en el error, al tiempo que se desea el perdón divino y espera la misericordia de Allah.

    El remedio correspondiente es que el discípulo sepa que Allah ha concedido su perdón a aquel que no se obstina en su error, y eso se manifiesta cuando dice: “Se ha preparado un Paraíso amplio como los cielos y la tierra para Aquellos que, tras haber realizado una mala acción o haberse perjudicado, invocan a Allah y Le Piden perdón por sus errores, y para aquellos que no se obstinan en su manera de obrar cuando saben”. (Corán 3:135). Abu Hafs dijo:”La obstinación en el error es debida al hecho de subestimar la Omnipotencia de Allah Altísimo”. Y también es remedio a esta enfermedad que el murid sepa que Allah Altísimo ha concedido Su Misericordia a los virtuosos. Allah dice: «En verdad La Misericordia de Allah está cerca de los virtuosos«, (Corán 7:56). Y también ha concedido Su Perdón a quienes se arrepienten: «Pedid perdón a vuestro Señor y volved, arrepentidos, a El”. (Corán 11:90)

58.- Una de las enfermedades del nafs es que refunfuñe a la hora de obedecer o que solo obedezca a regañadientes.

    El remedio correspondiente es ejercitarla al hambre, a la sed, a la separación y a los viajes. También arrastrarla a lo que detesta, En el mismo sentido le oí decir a Mansur bin Abd Allah que sabia por su padre que un hombre le había preguntado a Abú Yazid [al-Bistami]: «¿Cuál es la mayor dificultad que te hayas encontrado en el camino de Allah?». Y él le respondió: «Es imposible describirla«. Y le preguntaron: «¿Cual es la cosa mas fácil que te hayas encontrado en el camino de Allah”. Y respondió: “ Es imposible describirla”. Y le preguntaron: ¿Que es lo mas difícil que te hayas encontrado por parte de tu nafs en el camino de Allah?”. Y respondió: “Es imposible describirlo”. Y le preguntaron: ”¿Que es lo mas fácil que hayas impuesto a tu nafs en el camino de Allah?». Y respondió: » ¡Pues eso si que puedo responder! Invité a mi nafs a actos de obediencia y ella no me respondió de buena gana, y entonces le prohibí el agua por un año«.

59.- Una de las enfermedades del nafs es su deseo violento de acumular bienes y de prohibirse distribuirlos.

    El remedio correspondiente es que el murid tenga conciencia del fin inminente de su vida. Que no amase por tanto, mas que lo estrictamente necesario y que no se niegue a distribuirlo, sabiendo que su muerte esta próxima. Acumular bienes es ilusión para aquel que no puede garantizar una sola de sus respiraciones. Y negarse a dar a otros, pese a que estamos obligados a ello, es ignorancia. Cuentan también que el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: “¿Quien de vosotros ama mas los bienes de su heredero que sus bienes propios?” Y el Profeta dijo entonces: “Vuestros bienes son lo que dais, y los bienes de vuestro heredero es lo que no dais”.

60.- Una de las enfermedades del nafs es que le guste la compañía de los que se oponen a Allah o que se apartan de Él.

    El remedio correspondiente es volver a la compañía de los que están de acuerdo con Allah y que están vueltos hacia Allah -Suya es toda Gloria y Majestad-. El Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz – dijo: “Aquél que busca parecerse a un pueblo forma parte de él«. Y también dijo: “Aquel que aumenta las filas de un pueblo forma parte de el”. Dijo un Antiguo: «La compañía de gente mala hace tener mala opinión de la gente de bien«. Y uno de ellos dijo: ”Cuando los corazones se alejan de Allah -Suya es toda Gloria y Majestad – se ponen a detestar a los que aplican Sus Decretos”.

61.- Una de las enfermedades del nafs es la negligencia.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que Allah no lo desatiende a él. En efecto, el noble Corán dice: «Allah no desatiende lo que hacéis» Corán (2:74) Saber que tendrá que rendir cuentas por el menor pensamiento le hará estar atento a la manera en que ocupa cada uno de sus instante y lo empujará a vigilar los estados de su ego (nafs). Así desaparece la negligencia.

62.- Una de las enfermedades de nafs es renunciar a la adquisición (de la propia subsistencia) para mostrar a los hombres la confianza que tiene uno en Allah y se indigne cuando ve que la subsistencia no le llega.

    El remedio correspondiente es costearse lo que uno necesita, como aconsejó el Profeta – que Allah le prodigue bendiciones y paz-: ”Lo mejor que un hombre come, es lo que ha adquirido”. Exteriormente, el murid tiene que trabajar con vistas a su subsistencia, e interiormente tiene que confiar en Allah.

63.- Una de las enfermedades del nafs es que aquello a lo que el Islam obliga a llevar a cabo lo rechaze por pretensiones espirituales y estados anímicos.

    El remedio correspondiente es adquirir el conocimiento. Allah Altísimo dice: «Si tenéis altercados sobre un tema cualquiera, remitíos a Allah y al Enviado«. (Corán 4.59) Y dice también: «Obedeced a Allah y al Enviado» (Corán 3:32). El Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo: «El buscar el conocimiento es una obligación para todo musulmán«.

64.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid atribuya importancia a lo que el da, y obligue así a que el que ha recibido su donación, este agradecido.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que únicamente hace llegar la subsistencia, y que en realidad el Sustentador, el Donador es Allah solo, el Omni-bendito, y el Altísimo. El murid es tan solo un intermediario y no cabe enorgullecerse cuando se hace llegar una cosa a la que tiene derecho el que la merece.

65.- Una de las enfermedades del nafs es que haga creer en su pobreza cuando tiene suficiencia.

    El remedio correspondiente es mostrar desahogo incluso cuando solo se dispone de recursos módicos. A mi abuelo le oí decir: “Antes la gente entraba rica en el sufismo y se empobrecía sin por ello mostrarlo; ahora, entran pobres, se enriquecen y se adornan de su pobreza.

66.- Una de las enfermedades del nafs es creerse superior a sus semejantes.

    El remedio correspondiente es que el murid aprenda a conocer su propia ego (nafs), pues ningún otro puede conocerla mejor que el, y también el murid tenga buena opinión de sus correligionarios para que se vea llevado a menospreciar su propia nafs y considerar la virtud de sus hermanos. Eso solo puede realizarlo después de haber exagerado, las cualidades de los demás; simultáneamente, también tiene que subestimar sus propias cualidades. En este sentido le oí decir a mi abuelo que: ”Eres virtuoso mientras no ves tu virtud, si ves tu virtud, es que no eres virtuoso”.

67.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid se vea arrastrado a aquello que procura alegría mundana (al-farah).

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que Allah Altísimo detesta a aquellos que se regocijan (de manera mundana); porque Allah Altísimo dice: “En verdad Allah no ama a los que se regocijan” (Coran28:76). Y una característica del Profeta- que Allah le prodigue bendiciones y paz- es que estaba continuamente pensativo y triste. El Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo: “En verdad Allah ama a todo corazón triste”. Malik bin Dinar dijo: “si no hay tristeza en un corazón, este cae en ruina como una casa deshabitada”.

68.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid crea estar en la estación de la paciencia (sabr), cuando de hecho esta un una situación que exige la gratitud (shukr).

    El remedio correspondiente es que el murid considere la benevolencia que Allah Altísimo tiene con él en todas las situaciones. Said bin Abd Allah me contó que oyó decir a Abu ‘Uzman: ”Todas las criaturas están con respecto a Allah en la estación de la gratitud, mientras que piensan estar con Él en la estación de la paciencia”.

69.- Una de las enfermedades del nafs es concederse licencias con ayuda de interpretaciones esotéricas.

    El remedio correspondiente es dejar de lado las cosas dudosas, pues llevan al murid de lleno a lo ilícito. Acaso no sabes que el Profeta -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo: ”Lo lícito es evidente y lo ilícito es evidente. Entre los dos hay cosas dudosas: el que las deja de lado hace sano su Islam, mientras que el que las acepta cae en lo ilícito, a imagen de un pastor que pone a pacer su rebaño al lado de unos dominios prohibidos, pues es posible que el rebaño entre en los dominios prohibidos. Cada rey tiene unos dominios prohibidos, y los dominios prohibidos de Allah corresponden a los actos que ha declarado ilícitos”.

70.- Una de las enfermedades del nafs es que el murid haga la vista gorda ante sus traspiés y sus errores.

    El remedio correspondiente consiste en reaccionar rápidamente contra esos traspiés mediante el desistimiento y arrepentimiento para que el nafs no vuelva a ese error o algo similar. Me contó Abd Allah bin ‘Uzman al-Razi que había oído decir a Abu ‘Uzman:”La calamidad de la mayoría de los discípulos es hacer la vista gorda con un traspiés o un error y no remediarlo en el mismo momento; si el murid no cura esta enfermedad antes de que el nafs se acostumbre, el nafs le hará renunciar a su aspiración [espiritual]”.

71.- Una de la enfermedades del ego es dejarse engañar por los prodigios.

    El remedio correspondiente es que el murid sepa que la mayoría de los prodigios son una ilusión y conducen gradualmente a la perdición. Allah Altísimo dice: “Conduciremos gradualmente [a su perdición a los que niegan Nuestros Signos] por medios que ellos ignoran” (Corán 7:182). Algunos antiguos decían: “Lo que engaña mas sutilmente a los awliya (íntimos de Allah) son los prodigios y las ayudas sobrenaturales”.

72.- Una de la enfermedades del eg es buscar la compañía de los ricos, sentir inclinación por ellos, manifestar gran solicitud con ellos y honrarlos desmesuradamente.

    El remedio correspondiente es que el murid frecuente a los pobres y que sepa que nada de lo que poseen los ricos le llegara a él excepto lo que Allah le ha destinado; cuando deje de envidiar a los ricos, desaparecerán su amor y su inclinación por ellos. Que sepa también que Allah Altísimo reprocho a su enviado -que Allah le prodigue bendiciones y paz- que frecuentara a los ricos y se apartase de los pobres: “Al que es rico lo abordas con solicitud, y poco te importa si se purifica o no. Y del que viene a ti, lleno de celo y temor, de ese te desinteresas” (Corán 80:5-10). El Enviado de Allah -que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo [dirigiéndose a los pobres]: “La vida futura es vuestra vida y la muerte es vuestra muerte”. Y también les dijo: ”Se me ha ordenado permanecer pacientemente con vosotros”. Y el Enviado -con él sea la paz- dijo: “Oh Allah, hazme vivir pobre, hazme morir pobre, y resucítame entre los pobres”. Y el enviado -Que Allah le prodigue bendiciones y paz- dijo a ‘Ali- que Allah lo acoja- o a algún otro: ”Tienes que amar a los pobres y acercarte a ellos”.

73.- El Shaij Abd ar-Rahman ha dicho: “He descrito en estos capítulos algunas enfermedades del nafs que el inteligente sondeara. Solo se curara de estas enfermedades aquel a quien Allah consolide con Su Asistencia y Su buena Dirección. Además, tengo que reconocer que no es posible mencionar todos los defectos del ego. ¿Cómo iba a ser eso posible cuando es defectuosa por naturaleza y no carece de ningún vicio? ¿Como es posible enumerar los vicios de lo que es fundamentalmente un vicio? Allah Altísimo la ha calificado de instigadora del mal. Acaso el murid podrá corregir y reparar ciertos vicios del nafs por medio de los remedios que para ellos mencionamos. Que Allah Altísimo nos conceda seguir el camino recto, que haga desaparecer de nosotros las causas de negligencia y de desatención, y que nos mantenga bajo Su Tutela, Su Protección, Su Inmunidad y Su Solicitud; El es el Todopoderoso y El que provee. Que Allah prodigue bendiciones y paz a nuestro Profeta Muhammad, así como a su familia y sus compañeros, y que los honre, los glorifique, los magnifique, los bendiga y los colme hasta el Día del Juicio. Alabanza a Allah, Señor de los mundos.

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