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Por Alberto Senante

Amenazas, espionaje, demandas judiciales constantes, penas de cárcel tras juicios sin garantías e incluso violaciones y torturas. Así es el acoso del Gobierno de Marruecos a activistas, periodistas, manifestantes saharauis o académicos. A través de los diez casos que detallamos ponemos de manifiesto la delicada situación que vive el país y la necesidad de poner en valor la defensa de los derechos humanos. La libertad de expresión es un espejismo para quien se atreve a criticar las políticas del país bajo el reinado de Mohamed VI.

1. Sultana Jaya, violada por su activismo

Tras un año de arresto domiciliario en su casa de Bojador, en el Sáhara Occidental, el 15 de noviembre de 2021 fuerzas de seguridad marroquíes entraron en la casa de Sultana Jaya y la violaron. Abusaron sexualmente también de sus hermanas y de su madre de 80 años. No era la primera vez que esta conocida defensora del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación veía cómo agentes marroquíes irrumpían en su casa, ni la primera vez que ella y su familia sufrían una agresión por su parte.

El acoso constante a esta activista muestra cuál es la respuesta del gobierno marroquí a las protestas pacíficas de personas saharauis. Por suerte, Sultana pudo huir a España para poder ser tratada de sus problemas de salud.

2. Rida Benotmane, detenido por protestar en redes sociales

“Insultar a un órgano regulado por ley”, “insultar a funcionarios públicos mientras cumplen con su deber” y “difundir y distribuir denuncias falsas sin consentimiento”. Son los delitos por lo que se acusa a Rida Benotmane, y que lo mantienen en prisión desde hace meses a la espera de sentencia. En realidad, lo que hizo Rida fue publicar en sus redes sociales vídeos en los que animaba a participar en una marcha contra los abusos de las fuerzas de seguridad o criticaba a las autoridades por ignorar las demandas de justicia social.

Este miembro de la Asociación Marroquí por la Defensa de los Derechos Humanos (AMDH) ya había pasado cuatro años en prisión y ha estado en huelga de hambre para protestar contra su detención.

3. Mohamed Lamin, huelgas de hambre y aislamiento durante años

“Una celda del tamaño del cubículo de un retrete”. Así describía el propio Mohamed Lamine Haddi en 2022 el lugar donde pasaba la mayor parte de las horas del día sin poder hablar con nadie. Este activista saharaui fue condenado en 2013 a 25 años de prisión tras el juicio masivo -e injusto- por las protestas del campamento Gdeim Izik, sobre la base de confesiones obtenidas bajo tortura.

Desde entonces, ha denunciado cómo los guardias de la prisión le someten a nuevas torturas, agresiones verbales, palizas y amenazas de muerte. Además, Lamine ha iniciado varias huelgas de hambre -alguna de hasta 69 días- para protestar contra los malos tratos y el régimen de reclusión que sufre en la prisión de Tiflet II, en Rabat. Desde hace tres años tiene prohibido recibir visitas de sus familiares o de su abogado ni cuenta con atención médica adecuada.

4. Fatima Karim, dos años en aislamiento por “ofender al islam”

El pasado 15 de agosto, la bloguera y activista marroquí Fatima Karim fue condenada a dos años de prisión y al pago de una multa. Su delito, haber hecho un comentario crítico sobre un versículo del Corán, que según la sentencia ultrajaba el islam. Desde su detención, un mes antes ha sido mantenida en régimen de aislamiento y no se le permite el contacto con otras presas.

5. Nasser Zefzafi, la voz de Hirak El Rif

Nasser Zefzafi llevaba una vida tranquila con su familia hasta que en octubre de 2016 estalló el movimiento Hirak El Rif en protesta por la falta de oportunidades en esta región. Entonces Nasser se convirtió en una de sus figuras destacadas, llegando a entrar en una mezquita en medio del sermón para acusar al imán de actuar como mero portavoz de las autoridades. Nasser fue uno de los cientos de detenidos por parte de las fuerzas de seguridad que en esos meses fueron sometidos a torturas.

En junio de 2018 fue condenado a 20 años de prisión. Solo por alzar la voz. Desde entonces las condiciones terribles en la cárcel le han provocado un enorme deterioro en su salud. Padece problemas respiratorios y visuales, y dolor neurálgico, pero las autoridades de la prisión le niegan la asistencia médica que necesita.

6. Omar Radi, en prisión el periodista que investigaba siendo vigilado

“El hecho de que nos estén vigilando no significa que no vamos a hacer nuestro trabajo”, decía el periodista Omar Radi, quien ya se había acostumbrado a vivir, y trabajar, durante años bajo estrecha vigilancia. A este reportero que ha investigado sobre las tramas de poder y la represión en su país, le habían pirateado el ordenador, le realizaban seguimientos físicos y le habían espiado sus comunicaciones con el sistema Pegasus.

Pero a pesar de estos obstáculos, Omar siguió tratando de sacar “los trapos sucios” de la clase dirigente marroquí, por lo que esta pasó al acoso legal. Primero le condenaron a una pena de cuatro meses de cárcel por un tuit en el que criticaba una decisión judicial. En julio de 2021 fue sentenciado a 6 años de prisión por los cargos de “dañar la seguridad nacional del Estado” y violación en un juicio sin garantías.

Desde entonces Omar se encuentra encerrado en un régimen de aislamiento que puede considerarse una forma de tortura. Solo se le permite salir una hora a caminar, pero sin contacto con otros prisioneros, y puede recibir solo dos visitas familiares al mes.

7. Saida El Alami, condenada por publicaciones en Facebook

Saida El Alami es una destacada activista de derechos humanos y miembro del colectivo “Femmes Marocaines Contre la Detention Politique”. Fue detenida en marzo de 2022 y sentenciada un mes más tarde a dos años de cárcel por cargos derivados de publicaciones en Facebook en las que precisamente criticaba la represión a activistas como ella, denunciaba el acoso que sufría por parte de la policía y la corrupción en el poder judicial. Paradójicamente su condena no hace más que darle la razón…

La policía también condenó a dos meses de prisión al bloguero Mohamed Bouzlouf por expresar su solidaridad con Saida en redes sociales.

8. Abdessadak El Bouchattaoui, el delito de defender a manifestantes en El Rif

Abogado y defensor de los derechos humanos, Abdessadak El Bouchattaoui formó parte de la defensa legal de personas encarceladas por las protestas en Hirak El Rif a lo largo de 2016 y 2017. Desde entonces, el letrado aseguró que le habían seguido en varias ocasiones, recibió amenazas de muerte, su familia fue intimidada por teléfono y sus clientes también fueron acosados. Abdessadak también sospechaba que estaba siendo espiado digitalmente, algo que confirmó Amnistía Internacional cuando encontró en su terminal SMS con mensajes relacionados con el programa Pegasus.

En febrero de 2017 fue condenado a 20 meses de prisión por criticar en internet el uso excesivo de la fuerza durante las manifestaciones. Desde mediados de 2018, vive en Francia después de que se aceptara su solicitud de asilo.

9. Maati Monjib, un historiador espiado y encarcelado

Maati Monjib es historiador y columnista, cofundador de la ONG Freedom Now, y miembro destacado de la Asociación Marroquí de Periodismo de Investigación. En 2015, fue acusado de “atentar contra la seguridad interior del Estado” por promover una aplicación móvil de periodismo ciudadano. Desde ese año Maati ha creído haber estado bajo vigilancia digital, lo que ha perjudicado tanto su activismo como su vida personal. Sus temores resultaron ser ciertos. Amnistía Internacional comprobó sus dispositivos y encontró mensajes vinculados al programa espía Pegasus.

En diciembre de 2020 fue de nuevo arrestado, esta vez acusado de fraude y blanqueo de dinero. Un año más tarde fue condenado por unos hechos que se remontaban a 2015. En marzo de 2021 inició una huelga de hambre en protesta contra su condena. Ese mismo mes, salió en libertad pero se mantiene contra él la acusación de blanqueo, por lo que podría volver ingresar en la cárcel. Se le ha retirado el pasaporte y eso le impide ir a Francia a recibir la atención médica que necesita y reunirse con su familia.

Desde su puesta en libertad, Maati Monjib ha continuado su activismo a favor de los derechos humanos y asiste a las concentraciones de apoyo a las personas encarceladas injustamente en Marruecos.

10. Ignacio Cembrero, acusado por decir que ha sido espiado

“No vuelvas a decir que te hemos espiado”. Es el mensaje del Gobierno de Marruecos detrás de la absurda demanda por la que un tribunal de Madrid ha juzgado al periodista español Ignacio Cembrero. Esta es la cuarta vez que el reportero especializado en el Magreb es denunciado por las autoridades marroquíes. Las anteriores fueron por “enaltecimiento del terrorismo” e “intromisión al honor”. En todas fue absuelto.

Cembrero formaba parte de la lista que en julio de 2021 publicó el consorcio Forbidden Stories con 80 periodistas de 17 medios de comunicación que habían sido espiados mediante el programa Pegasus. Las autoridades de Marruecos pretenden de nuevo acallar a un periodista que ha sido crítico con sus políticas, al tiempo que lanza un aviso a cualquiera que pretenda informar en libertad sobre este país.

Fuente: Ecsaharaui

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