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Mezquita de los andaluces en Córdoba.

Breve historia del islam en Andalucía, siglos XX y XXI

Por Sol Tarrés y Óscar Salguero

La relación de Andalucía con el islam es larga; se remonta al siglo VIII , y forma parte de la propia historia de esta región, de España y de la historia del islam. El período medieval andalusí ha sido objeto de múltiples estudios, y no es éste el lugar para extenderse en ello. Entre los siglos XVII y mediados del XX desaparecen las comunidades musulmanas institucionalizadas en este país; sin embargo las relaciones ininterrumpidas con el norte de África hace que siempre haya habido una presencia islámica, más o menos visible en todo este tiempo.

La cercanía entre Andalucía y el norte de África, el hecho de que las ahora ciudades autónomas de Ceuta y Melilla hallan formado parte, hasta época muy reciente, de las provincias de Cádiz y Málaga respectivamente, así como las múltiples relaciones de todo tipo, especialmente las económicas, entre ambos continentes favorecen la presencia de musulmanes en tierras andaluzas. El período del Protectorado Español en Marruecos (1912-56), con capital en Tetuán y que abarcaba las regiones del Rif, Yebala y Tarfaya, también propiciaron las relaciones entre ambos lados del estrecho de Gibraltar.(1) En la Guerra Civil española (1936-1939) hubo una significativa participación de contingentes marroquíes; se calcula que cerca de cien mil marroquíes lucharon en ella y un 20% murieron en ella. Para estos musulmanes se construyeron mezquitas y cementerios en España. En el caso de Andalucía cabe señalar la mezquita de El Morabito en Córdoba o los cementerios en Sevilla y Granada. Tanto unos como otros fueron clausurados en la década de los cuarenta, o dedicados a otros usos, cuando el contingente marroquí regresó al continente africano; sin embargo, los mencionados han recuperado en la actualidad el uso para que el que se construyeran. Desde un punto de vista político, cultural y académico la cuestión arabo-musulmana tuvo también gran interés, siendo muy elevada la producción del denominado «africanismo español». Esto se va a ver reflejado, entre otros hitos, en la creación en 1932 de la Escuela de Estudios Árabes, con sedes en Madrid y Granada; en 1947 se crea el Instituto de Estudios Africanos, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o la creación por la Real Academia de Córdoba, en 1956, del Instituto de Estudios Califales.

Asimismo, hasta el año 1975 España ha tenido, dentro de su organización territorial, provincias de mayoría musulmana en el África Occidental (como el Sahara Occidental o Sidi Ifni), así como poblaciones musulmanas en Ceuta, Melilla y en ciudades de la costa mediterránea andaluza, entre otros. Los musulmanes asentados en España en esta época, la mayoría de ellos con nacionalidad española, conservaban sus tradiciones y costumbres aunque no formaban comunidades ni mantenían, en general, mezquitas ni lugares de culto; sobre la «integración» de estos musulmanes es muy significativo señalar que en 1971 ya se plantea, en algunas diócesis católicas (en el caso de Andalucía son las de Sevilla, Málaga, Cádiz y Córdoba), la problemática que plantean los matrimonios mixtos(2).

Este contexto comienza a transformarse a partir de la década de los sesenta, debido fundamentalmente a la presencia de tres nuevos colectivos:

– Estudiantes musulmanes procedentes de Palestina, Siria, Líbano, Jordania, Egipto, etc., que son atraídos por los acuerdos de cooperación cultural establecidos por el régimen franquista y algunos países del mundo árabe. Este colectivo se va a asentar en las ciudades universitarias andaluzas, principalmente en Granada y Sevilla.

– Extranjeros musulmanes que optan por asentarse en Andalucía. Entre ellos, a su vez, cabe distinguir dos grupos: uno integrado por trabajadores procedentes de Paquistán y Marruecos; y un segundo grupo integrado por musulmanes procedentes de la Península Arábiga y del Golfo Pérsico, con un alto poder adquisitivo, que se instalan en la Costa del Sol malagueña.

– Españoles conversos al islam(3).

Con estos grupos, entre los sesenta y los setenta se va a iniciar lo que A. Kettani denomina el «renacimiento del islam en España», es decir, la presencia formal de las comunidades musulmanas. Asimismo, merced a la Ley de Libertad Religiosa de 1967, se van a poner las bases para el proceso de institucionalización del Islam en Andalucía, y en España. La organización de los estudiantes musulmanes se realizará, fundamentalmente, sobre la base de grupos de afines, y siguen las pautas del asociacionismo de origen. 91 La primera generación de españoles que abrazan el islam en Andalucía va a estar integrada, sobre todo, por personas procedentes de distintos movimientos contraculturales de los sesenta, tanto filosófico-religioso como culturales o políticos. Sus fuentes

serán, principalmente, el sufismo andalusí y la emergencia política del nacionalismo andaluz que va a construir a Blas Infante como el primer andaluz nacionalista y musulmán. La legitimación histórica de este proceso estará en la relectura idealizada y la construcción del mito andalusí, fundamentada sobre todo en las hipótesis de Ignacio de Olagüe(5), quien en su obra, La revolución Islámica de Occidente, defendió que nunca se produjo una conquista por las armas de la Península Ibérica, sino una ocupación pacífica como resultado de la implantación del arrianismo desde el siglo IV y de la superioridad cultural de los pueblos musulmanes que llegan a partir del siglo VIII , de modo que sería la fusión del arrianismo y el islam lo que daría lugar, en el siglo X , a la cultura arábigo-andaluza.

La Constitución Española de 1978 y, sobre todo, la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980, van a marcar un punto de inflexión en el desarrollo del asociacionismo religioso, en tanto que esta última va a reglamentar el derecho constitucional a la libertad religiosa y de culto, y a disponer la posibilidad de establecer acuerdos o convenios de cooperación con las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas que estén reconocidas como religiones de «notorio arraigo»(6). La década de los ochenta va a generar en Andalucía un progresivo incremento de entidades religiosas islámicas, tanto de las integradas por españoles que han abrazado el islam (agrupadas en turuq sufíes, movimientos como el de los morabitum o comunidades como la Yama’a Islámica de al-Andalus, así como otros que procuran mantenerse independientes en su funcionamiento), como de las integradas por colectivos inmigrantes. Es en este período cuando comienza a visibilizarse la presencia musulmana en Andalucía, con hitos significativos como la finalización de la mezquita de Marbella en 1981, o la polémica desatada en Córdoba en 1982 cuando un grupo de musulmanes españoles quisieron hacer la oración en la catedral-mezquita de Córdoba. Entre los años ochenta y la mitad de los noventa se abrieron numerosos oratorios (musalas o salas de oración) que consistían en un espacio para oración, espacios donde realizar las abluciones preceptivas y, en algunos casos, una oficina. Estos oratorios contribuyen también a la visibilización de los musulmanes en tanto que, como espacios multifuncionales, no sólo tienen una finalidad cultual y de educación islámica para sus miembros, sino que también fueron una plataforma para que los musulmanes españoles se dieran a conocer a la sociedad mayoritaria.

En 1989, y a instancias tanto de la Asociación Musulmana en España como de las entidades y organizaciones de españoles conversos, se va a producir el reconocimiento del islam como religión de notorio arraigo, «por su tradición secular» e «importancia en la formación de la identidad española». Es muy significativo que en el dictamen se considere la emigración procedente de países de mayoría islámica como uno de los elementos a tener en cuenta en relación a la expansión y arraigo del islam(7). Este reconocimiento abre la posibilidad de un Acuerdo de Cooperación; para ello se van a crear las dos grandes federaciones musulmanas, FEERI en 1989 y UCIDE en 1990. En esta primera FEERI son doce las comunidades fundadoras; llegará a estar integrada por quince comunidades, de las que siete son andaluzas: Asociación Musulmana del Islam Sunna de la provincia de Jaén, Comunidad Islámica de Granada-Umma, Comunidad Musulmana de Al Ándalus-Comunidad Autónoma de Granada, Comunidad Islámica de Almería-Umma, Asociación Islámica de Al Ándalus de Málaga y su provincia, Comunidad Islámica de Sevilla-Umma y Junta Islámica (Alonso, 1990: 5). A partir de la declaración del notorio arraigo se incrementa la aparición de comunidades musulmanas, como resultado en gran medida de las dinámicas asociativas de los musulmanes locales, y no tanto de los colectivos inmigrantes.

En 1992 FEERI y UCIDE crean la Comisión Islámica de España, como órgano de interlocución oficial entre la comunidad musulmana y el Estado, con el fin de firmar el Acuerdo de Cooperación de 1992. Pero también es el comienzo de las tensiones internas dentro del colectivo musulmán, entre comunidades de orientación muy diversa, con objeto de hacerse con el control de la representación del islam en España. A grandes rasgos y durante muchos años la FEERI estará asociada a los musulmanes españoles, bajo la presidencia de Junta Islámica, mientras que la UCIDE se asociará a los musulmanes inmigrados. En estas tensiones internas, y sobre todo desde finales de los noventa, va a jugar un papel importante la consideración, por parte de los inmigrantes musulmanes, de que el Acuerdo de Cooperación de 1992 responde a las demandas de reconocimiento social que los musulmanes españoles comenzaron a plantear a principios de los ochenta, por lo que expresa más los intereses de éstos que los del heterogéneo colectivo que conforman los musulmanes en España; mientras que los musulmanes españoles de origen consideran que, si bien el contexto social ha cambiado, el Acuerdo tiene en consideración y refleja los derechos y obligaciones de los musulmanes, independientemente de su procedencia o tendencia, aunque insisten en que este Acuerdo debe ser desarrollado en todos sus puntos. No obstante, aunque en la actualidad el Acuerdo no ha sido plenamente desarrollado, ya hay algunos colectivos que insisten tanto en la reforma de la Comisión Islámica de España como del propio Acuerdo de Cooperación.

Mientras que en España la inmigración procedente de los países de mayoría islámica comienza a ser relevante a partir de la década de los ochenta, en el caso andaluz esto no ocurrirá hasta la década siguiente. En la década de los noventa comienzan a llegar flujos migratorios procedentes del Magreb y del África subsahariana, y cuya existencia se pone de manifiesto como consecuencia indirecta del Proceso Extraordinario de Regulación de Extranjeros de 1991. Estos inmigrantes se van a distribuir según las posibilidades laborales; así, un colectivo muy significativo va a trabajar principalmente en el campo, en las tareas agrícolas asociadas al cultivo «bajo plástico», que es especialmente importante en las provincias de Almería y Huelva. Estas personas, progresivamente, irán reagrupando a sus familias (esposas, hijos, hermanos, etc.), con lo que la presencia musulmana se asienta. Otros se dedicarán fundamentalmente al comercio y al sector terciario (construcción y turismo), asentados principalmente en Málaga, Granada y Sevilla. Estos van a ir abriendo pequeños oratorios de barrio, comercios halal, etc. en sus zonas de residencia, con lo que aumenta su visibilidad en la sociedad andaluza así como la identificación entre musulmán e inmigrante.

A partir del año 2000 las condiciones económicas de España favorecen que Andalucía se convierta en un serio destino de los flujos migratorios internaciones procedentes de países de mayoría islámica. Hasta el punto de que el 60% de los oratorios existentes en la actualidad, así como la dispersión geográfica de los mismos, se haya producido a partir de esa fecha. Estas comunidades nacidas de la inmigración reciente se van a organizar, en muchos casos, en lo que M. Tozy ha denominado «asociaciones con vocación religiosa» (Tozy, 2002: 220), es decir, agrupaciones, formales o informales, de musulmanes cuya actividad se va a centrar en el ámbito del culto, la da’wa (predicación del mensaje islámico) religiosa y cultural, y en el ámbito social y humanitario, incidiendo más o menos en cada ámbito según la comunidad de que se trate. Se van a enfrentar, con frecuencia, con la circunstancia de que la política migratoria realizada desde la Administración autonómica o local no tiene en cuenta, en general, el hecho religioso, ni transversal ni longitudinalmente; a ello se añade la reacción, no siempre positiva, de los vecinos de municipios donde el porcentaje de musulmanes aumenta significativamente con la dinámica social que ello conlleva; por otra parte, hay que señalar el desconocimiento de estos colectivos de los mecanismos políticos administrativos particulares. No obstante, desde los acontecimientos del 11-S y sobre todo del 11-M en 2004, muchas de estas comunidades han emprendido una labor de apertura al exterior, en la que se busca el conocimiento y reconocimiento de las mismas por parte de la sociedad mayoritaria.

Sobre la implantación de las comunidades musulmanas en Andalucía El islam es la segunda religión minoritaria en importancia e implantación en Andalucía. Un aspecto que hay que destacar, extrapolable al resto de España, es que el colectivo musulmán de las distintas localidades andaluzas es más amplio que la comunidad o comunidades estrictamente religiosas presentes en la misma; asimismo, dicho colectivo no tiene por qué sentirse identificado con las distintas referencias religiosas islámicas existentes. Según los datos obtenidos en el trabajo de campo, entre un 10 y un 25% del colectivo musulmán acuden a los oratorios de barrio o a las mezquitas de forma habitual, y el porcentaje disminuye sensiblemente en el caso de las mujeres. Es, por ello, que hay que tener en cuenta que el Islam constituye una realidad heterogénea y, en gran medida, fragmentada, que no se centra, ni remite exclusivamente a los lugares de culto. La práctica del islam, e incluso la existencia de una comunidad islámica, no obliga necesariamente a la presencia de un espacio físico de culto; la práctica de los rituales religiosos islámicos, como la oración, no requieren de un lugar específico, sino de unas condiciones determinadas de orientación e higiene. La comunidad islámica debe ser entendida como un conjunto de personas que comparten un sistema de creencias, ideología y sistema de vida, una comunión de ideas y prácticas, que no requieren necesariamente de un espacio de culto específico. Son muchos los musulmanes, religiosos y practicantes, que raramente acuden a los espacios de culto establecidos, siendo más frecuente que realicen las prácticas cultuales (oración, abluciones, etc.) en el hogar, en solitario o en compañía de otros musulmanes. Esto ha sido también señalado por distintos autores, como, por ejemplo, Abdennur Prado, presidente de Junta Islámica Catalana (Prado, 2008), o en los Informes que anualmente emite el Observatorio Andalusí (órgano dependiente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, UCIDE en adelante), que en su Informe 2007 señala que «el 20% de las Comunidades Islámicas carece de mezquita u oratorio».

Precisar el número de musulmanes en Andalucía es muy difícil, tanto por la variedad de situaciones que pueden encontrarse (musulmanes españoles de origen, por nacionalidad, inmigrantes procedentes de países de mayoría islámica, musulmanes procedentes de Europa del este, inmigrantes asiáticos, etc.), como por el hecho de que no haya una correspondencia directa entre el número de lugares de culto islámicos de una localidad concreta y el número de musulmanes que residen en la misma. Así, por ejemplo, según los datos del padrón municipal de 1 de enero de 2009, en la ciudad de Granada, con una población musulmana en torno a las cinco mil personas empadronadas, hay once entidades religiosas registradas, de las que sólo cinco funcionan realmente, y a las que hay que añadir una asociación cultural cuyo espacio social es también lugar de culto. Por otra parte, en la ciudad de Málaga, donde se calcula que puede haber el doble de población musulmana, hay tres entidades religiosas inscritas de las que dos corresponden a lugares de culto, y hay que añadir dos mezquitas más en funcionamiento. A lo largo del trabajo de campo se han contactado o visitado algo más de un centenar y medio de grupos musulmanes, entre asociaciones culturales y entidades religiosas, siendo Málaga y su provincia la que más comunidades tiene, y las provincias de Huelva y Jaén las que menos.

En general, se observa que la existencia de un lugar de culto, de un oratorio o mezquita, depende más de la iniciativa personal de algunos musulmanes, que del número y la antigüedad en la presencia de musulmanes en una localidad. La localización de los oratorios/mezquitas de barrio suele coincidir con las zonas donde vive la mayoría de la comunidad, aunque en los últimos años se observa una cierta tendencia a abrir los oratorios en las áreas periféricas de la localidad (polígonos industriales, afueras de las ciudades, barrios marginales), como es el caso de la Comunidad Islámica de Sevilla Attawhid, o la Comunidad Musulmana Omar ibn Aljattab, en la pedanía almeriense de San Nicolás. Los oratorios pueden situarse en el interior de la vivienda (cada vez más raramente), en locales comerciales, garajes o naves industriales acondicionadas para este uso, aunque cabe destacar la tendencia, entre las comunidades más asentadas o con más recursos económicos, a adecuar edificios de dos o tres plantas para las distintas necesidades, como es el caso de la Mezquita de Algeciras (Cádiz) o el espacio del que dispone la Comunidad Musulmana de Almería As-Salam, en Roquetas de Mar. Un caso singular lo constituyen las siete mezquitas construidas como tales en la comunidad andaluza(8).

Los oratorios de barrio suelen ser espacios más o menos amplios, con el suelo cubierto de alfombras, un punto que indica la dirección de la qibla (La Meca), y un espacio adecuado para realizar las abluciones de purificación necesarias para poder permanecer en su interior. Estos oratorios/mezquitas son un lugar de encuentro y de comunicación, un espacio social y sagrado a la vez. Se configuran como espacios multifuncionales en los que además de la práctica religiosa, se favorece el desarrollo de una serie de estrategias de adaptación al entorno, como son las estrategias sociales por medio de las redes de apoyo y solidaridad de grupo, estrategias económicas a través de las redes comerciales establecidas (comercio de productos naturales y halal o «puros», almacenes de mercancías para mercadillos, etc.) o estrategias simbólicas de afirmación de la identidad islámica.

De este modo el oratorio/mezquita es el espacio donde el grupo se encuentra a sí mismo y se afirma como tal, tomando conciencia de su propia unión.

En ella las relaciones se establecen sobre la base de las semejanzas existentes, en tanto que facilitan la comunicación y la solidaridad. A ella se trasladan tanto las alegrías y festejos de sus miembros (fiestas de matrimonio, nacimiento, entrada al islam, etc.) como los problemas cotidianos de todo tipo, económicos, laborales, familiares y otros. Es, por ello, que la mezquita se configura también como una estructura asistencial y educativa en la que el musulmán recibe orientación, ayuda y apoyo tanto en las necesidades individuales (materiales y psicológicas) como sociales (Tarrés, 2006b).

Estos oratorios/mezquitas presentan una gran variedad de situaciones. En cuanto a su creación puede establecerse una diferenciación entre aquellos lugares donde existe una comunidad previa de españoles musulmanes, en la que se integran los inmigrantes, o bien estos últimos abren nuevos oratorios a partir del existente; éste sería el caso de las ciudades de Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga y Huelva hasta mediados de los años noventa. En aquellas localidades en las que no existe esta infraestructura previa, los oratorios se han abierto a iniciativa de los inmigrantes en virtud de sus necesidades. Cuando estos oratorios/mezquitas han sido creados y están integrados por una mayoría de españoles musulmanes, lo habitual es que estén constituidos bien como asociaciones culturales bien como entidades religiosas jurídicamente reconocidas. En el caso de los inmigrantes, lo habitual es que estos oratorios/mezquitas funcionen durante unos años sin ningún tipo de regulación y, sólo en la medida que aumentan las necesidades de la comunidad (por el aumento de fieles, por los beneficios sociales que puedan obtener, etc.) optan por constituirse como asociación. El tipo de asociación más frecuente, por los medios y la información de que disponen, es la de carácter cultural, si bien hay casos, en los que, por distintos motivos, como es el deseo de convertirse en interlocutores válidos entre la comunidad y la administración, la celebración de matrimonios con validez civil, funerales, etc. se decide inscribir dicho oratorio/mezquita como entidad religiosa en el Ministerio de Justicia (Tarrés, 2005). Es muy significativo que, debido a la acción informativa y de apoyo en los trámites administrativos que está desarrollando UCIDE Andalucía, entre 2006 y 2009 han formalizado su situación como entidad religiosa un porcentaje significativo de comunidades de este último tipo.

La estructura interna de las comunidades es bastante similar en todas ellas, una Junta Directiva, integrada por el presidente, secretario, tesorero y dos vocales, se ocupan de los asuntos administrativos y de representación. Una persona, el imam, se responsabiliza de dirigir la oración y los asuntos religiosos. En ocasiones la figura del presidente y del imam coincide en la misma persona, lo que desde fuera de la comunidad suele dar lugar a interpretaciones erróneas en relación a la interlocución entre la comunidad y las administraciones municipales. Esta coincidencia de personas ocurre también en los distintos cargos o responsabilidades que asumen los miembros de la comunidad; así, por ejemplo, uno de ellos puede asumir simultáneamente las responsabilidades de secretaría y educación. En relación a los asuntos que afectan a toda la comunidad, la pauta es que las decisiones se tomen de forma asamblearia.

Los oratorios de barrio/mezquitas suelen ser inicialmente espacios muy heterogéneos que, sin embargo, a medida que pasa el tiempo y el colectivo musulmán se amplía y estabiliza, tienden a uniformizarse, como consecuencia de la tendencia de los grupos a agruparse por afinidades nacionales y/o culturales, dando lugar a las denominadas «mezquitas nacionales». No obstante, y, aunque se dé esta última posibilidad, los oratorios siguen integrando a una gran variedad de musulmanes, de muy distinta procedencia y orientación religiosa.

La larga trayectoria histórica que tienen las comunidades musulmanas en Andalucía favorece que se pueda hablar de dos grandes momentos en la creación de estos grupos. En primer lugar se encontrarían las comunidades históricas, que son las que se forman entre 1960 y 1995, aproximadamente, integradas mayoritariamente por españoles musulmanes, aunque también se puede comenzar ya a hablar de algunas comunidades de extranjeros, aunque minoritarias. Un segundo gran grupo serían las comunidades nacidas de la inmigración, que comienzan a organizarse como tales a partir, sobre todo, de mediados de la década de los noventa, y que se van a situar en las zonas de destino prioritario de los flujos migratorios internacionales, generalmente ligadas a la agricultura y al turismo. En este último grupo cabe distinguir entre las comunidades con una larga trayectoria y un sólido proceso de asentamiento, que son las que surgen en la década de los noventa, y los grupos de reciente creación que surgen a partir de 2001. Esta separación en dos grandes momentos tiene una finalidad exclusivamente analítica, ya que, aunque desde 1995 la mayoría de las comunidades surgen a iniciativa de colectivos inmigrantes, eso no significa que no se sigan formando nuevas comunidades creadas por musulmanes españoles como es el caso del Centro Cultural Islámico Parque Amate en Sevilla; con esto únicamente se quiere indicar que las comunidades creadas por inmigrantes, actualmente, son mayoritarias frente a las creadas por musulmanes españoles.

Las comunidades históricas (1960-1990)

La presencia de musulmanes en la Andalucía contemporánea puede constatarse desde principios del siglo XX , y está relacionada directamente con las relaciones que se establecen con el norte de África. Sin embargo, no será hasta la década de los setenta cuando las primeras comunidades musulmanas organizadas y estructuradas hagan su aparición. Estas comunidades son, fundamentalmente, de dos tipos: por una parte están las comunidades integradas mayoritariamente por estudiantes universitarios, procedentes de países de mayoría islámica, que cursan sus estudios en las universidades andaluzas, como es el caso de la Asociación Musulmana de España, creada en Granada a finales de la década de los sesenta, que agrupaba a personas procedentes de Siria, Líbano, Palestina, etc.

Esta asociación se trasladaría más tarde a Madrid donde se institucionalizaría en 1971, dejando en Granada una delegación de la misma. En el año 2008 se ha celebrado su cuarenta aniversario y puede considerarse como la principal impulsora de la creación de UCIDE en 1990. Por otra parte, están las comunidades integradas mayoritariamente por españoles que abrazaron el islam en las décadas de los sesenta y los setenta, y que forman parte de la historia del islam español contemporáneo así como del proceso de institucionalización del mismo. Éstas son la Comunidad Islámica en España (más conocida como movimiento morabitum), la Yama’a Islámica de al-Andalus-Liga morisca y Junta Islámica.

La Yama’a Islámica de al-Andalus-Liga Morisca ( YIA )

La Yama’a Islámica de al-Andalus ( YIA ) se establece en 1980 en Sevilla, por un grupo de jóvenes en los que se combinaba el sentimiento religioso y la militancia política. Pronto se establecen también en la ciudad de Córdoba donde funcionaba, con el apoyo del doctor Ali el-Kettani (referencia obligada del proceso de reislamización en Andalucía desde 1973) la Comunidad Islámica Autónoma de Córdoba y su Provincia desde finales de los setenta; esta comunidad tenía una actividad fundamentalmente cultual y estaba integrada fundamentalmente por estudiantes árabes, algunos comerciantes marroquíes afincados en Córdoba y un pequeño grupo de andaluces. Los musulmanes andaluces integrados en ella, ligados a grupos contestatarios, alternativos y nacionalistas independentistas andaluces estarán también en el origen del Frente para la Liberación de Andalucía ( FLA ), en 1978, que aglutinaba diversas facciones escindidas de movimientos de izquierda, mayoritariamente nacionalistas andaluces —como el PSUA (Partido Socialista Unificado de Andalucía) y el INA (Izquierda Nacionalista de Andalucía)— y, en menor medida, personas procedentes del anarcosindicalismo o del comunismo menos institucional —Partido de los Trabajadores ( PT ). Del FLA surgirá el grupo de nuevos musulmanes fundadores, en 1980, de la Yama’a Islámica de al-Andalus ( YIA )(9). Los miembros de ambas formaciones, la Comunidad Islámica Autonómica de Córdoba y la Yama’a Islámica de al-Andalus, van a ser los mismos y, ante la falta de actividad de la primera, ésta decide audisolverse e integrarse en la segunda. En años posteriores irán abriendo nuevos centros en Granada, Málaga, Jerez de la Frontera (Cádiz), Cabra (Córdoba), Almería, Murcia y Oviedo (muchos de ellos, como el de Granada o el de Cabra dejarán de existir años más tarde). En esta década, entre los distintos actos que realizan, destaca la conmemoración del rey al-Mutamid en Sevilla en 1984, cuando más de cuatrocientas personas realizaron el adhan y la oración en las inmediaciones de la Torre del Oro. Un año más tarde, en 1985, repetirán este acto de oración pública en Córdoba, con motivo del XII centenario de la Mezquita; en ese mismo año organizan el I Congreso Internacional de Musulmanes Europeos en Sevilla y una Convención de Musulmanes Andaluces en la localidad granadina de Cogollos Vega. De este primer Congreso surgirá la idea de potenciar un espacio museístico sobre el pasado islámico de la ciudad Córdoba, la Torre de la Calahorra, cuyo principal impulsor fue Roger Garaudy(10) y que vio la luz en 1987. En 1989 la YIA celebra en la localidad de Castellar de la Frontera (Cádiz) un Congreso Mundial Andalusí. El año 1993 es especialmente significativo porque en él comienza el proyecto de la creación de la Universidad Internacional Islámica Averroes en Córdoba, así como la Mezquita de los Andaluces en esta localidad. Ésta se constituye en el primer centro de estudios islámicos abierto en España desde el siglo XV , y en ella se pudo cursar la licenciatura en Filología Árabe y Ciencias del islam entre los años 1996 y 2001, fecha de la muerte de Alí el-Kettani(11), su director y principal impulsor hasta ese momento.

Las discrepancias internas en el seno de la YIA forman parte de su propia historia. A finales de los noventa se observan dos grandes facciones: una que tendrá como centro Málaga, en la que predomina la tendencia más política, y una segunda, con centro en Sevilla, liderada por los miembros inspirados en la mística sufí. Durante los siguientes años se van a producir nuevas escisiones e incluso la desaparición de la YIA en algunas provincias. En la actualidad la sede principal de la YIA se encuentra en Almería; en Córdoba hay un delegado del presidente de la YIA que dirige el complejo museístico ubicado en el espacio en el que antes estaba la Universidad Internacional Islámica Averroes; hay también shuras (consejos) provinciales en Jerez de la Frontera y Murcia. Fruto de las últimas disensiones internas de la YIA es la creación en Sevilla, en diciembre de 2007, de la Plataforma por la Defensa del Patrimonio Islámico, que agrupa miembros de Almería, Sevilla, Jerez, Córdoba y Málaga, y tiene como objetivo «preservar el patrimonio de las distintas organizaciones islámicas del Estado español»(12).

La estructura organizativa de la YIA se rige por los principios islámicos y sigue el siguiente esquema: Una shura nacional, en la que participan todos los miembros; en ella se toman todas las decisiones que atañen a la YIA como conjunto y se elige al presidente y comité ejecutivo (marvis). El comité ejecutivo tiene las competencias administrativas y económicas propias del mismo, como son la compra-venta, el endeudamiento, la enajenación, etc. del amplio patrimonio inmobiliario de la YIA . Las shuras provinciales o locales se ocupan del funcionamiento y actividades de cada lugar, si bien cuando sus actuaciones afectan a la globalidad de la YIA éstas deben ser aprobadas en la shura nacional.

Todas las decisiones se toman por consulta general y de forma democrática. Las sedes de la YIA cuentan con espacios dedicados a la oración (mezquita), a la educación (madraza), despachos así como un cafetín en el que sirven comidas y bebidas halal; esta última característica es por la que es más conocida la Yama’a Islámica entre la población en general.

La Comunidad Islámica en España

La Sociedad para el Retorno del Islam en al-Andalus es una de las primeras organizaciones musulmanas españolas que aparecen en Andalucía en la década de los setenta. Desde Andalucía («primero estuvimos en Córdoba, en Sevilla, en un pueblo de la serranía de Huelva, luego volvimos a Córdoba y, finalmente, a Granada». Responsable de la comunidad de Sevilla), desde las ciudades de Córdoba y Sevilla comienzan su labor de da’wa, de difusión del islam en España. En ese momento la asociación es una delegación de la Tariqah Darqawi, bajo la dirección y guía espiritual de Abdelqadir as-Sufi as-Darqawi. A finales de los setenta, y respondiendo a una invitación del alcalde(13) («el alcalde nos escribió una carta diciendo que seríamos bienvenidos a Granada». Responsable de la CIE ), se trasladan a la ciudad de Granada donde formalizarán su presencia en 1980, inscribiéndose en el RGER como Comunidad Islámica en España, y se irán asentando en el barrio del Albayzín. Este grupo inicial se incrementó progresivamente con otros españoles musulmanes que habían conocido el Islam a partir de contextos diversos, desde algunos colectivos «hippies» hasta grupos sufíes que se habían instalado en La Alpujarra granadina. La comunidad empezó a vivir y a desarrollar sus actividades laborales, sobre todo artesanales, en el barrio «típico» musulmán del Albayzín; con el tiempo establecerán una infraestructura comunitaria (escuelas coránicas, mezquitas, establecimientos de alimentación halal…), lo que posibilita su desarrollo como comunidad. En 1981 compran un terreno en el emblemático Mirador de San Nicolás, con la intención de erigir una mezquita en dicho solar. Tras muchas vicisitudes de todo tipo, la mezquita es finalmente construida y se inaugura en el año 2003.

La comunidad granadina se va consolidando progresivamente, mientras que la de Sevilla se va debilitando, debido a la marcha de sus miembros a Granada.

A mediados de la década de los ochenta, y a iniciativa de los morabitum, se crea la mezquita At-Taqwa (El Temor de Allah), con objeto de atender a la nueva población musulmana inmigrante que comienzan a establecerse en Granada; más tarde esta mezquita se independizará y adquirirá entidad propia. Su creación, junto a la aparición de nuevas comunidades musulmanas en Granada como la Comunidad Musulmana de al-Andalus, será el detonante de la ruptura interna de la Comunidad Islámica en España. En 1984, se produce una escisión de la comunidad granadina, debida a discrepancias internas sobre aspectos económicos, de organización e incluso de praxis islámica. De este cisma surgirán los líderes de nuevas formaciones musulmanas, como Junta Islámica.

A partir de entonces, la consolidación y diferenciación de la Comunidad Islá- mica en España se va haciendo patente. En la década de los noventa una parte de la comunidad granadina se establece en una localidad del área metropolitana de Granada, configurándose como comunidad sufí contemplativa y autosuficiente. La comunidad de Sevilla hace algo similar en un cortijo cercano a la localidad de Dos Hermanas. Sin embargo, estas experiencias tienen poca continuidad en el tiempo. A mediados de los noventa, es cuando se crea la Fundación Mezquita de Granada, con objeto de solventar las dificultades que están encontrando en la construcción de la mezquita del barrio del Albayzín. La comunidad morabitum sevillana, por su parte, sufre distintos avatares, aunque sigue manteniéndose en la ciudad. En 1993 la YIA , junto a la Comunidad Islámica en España, toma la iniciativa de celebrar las Jornadas de Cultura Islámica en la localidad onubense de Almonaster la Real, coincidiendo con la restauración de la mezquita más antigua de España, fechada en el siglo X . Años más tarde, debido a las dificultades organizativas y financieras, la YIA deja este proyecto, que será retomado activamente por el Ayuntamiento de la localidad poco después; sin embargo, la comunidad sevillana de la Comunidad Islámica en España sigue teniendo un papel importante en este evento municipal: realizan las oraciones preceptivas en la mezquita histórica de la comunidad, ofrecen sesiones de recitación y cantos rituales sufíes, dan conferencias, participan en el mercadillo andalusí, etc. Estas Jornadas Islámicas siguen celebrándose en la localidad actualmente, con gran afluencia y participación por parte del público. El año 2001 marca un punto de inflexión en la comunidad sevillana, al trasladarse a su ubicación actual en una céntrica plaza de la ciudad; posteriormente, en 2003, harán suya una vieja reivindicación de las distintas comunidades musulmanas de la ciudad, la de tener una gran mezquita en Sevilla, capital administrativa de Andalucía. Con este fin se funda la Fundación Mezquita de Sevilla, estructurada de modo similar a la Fundación Mezquita de Granada, y firman con el Ayuntamiento la cesión de una parcela en el barrio de los Bermejales, liderando así la reivindicación; sin embargo, la mayoría de las demás comunidades sevillanas se van a ir descolgando de esta iniciativa por discrepancias con la Fundación, de modo que, cuando surge toda la polémica en torno a la cesión de terrenos en Los Bermejales, la Comunidad Islámica en España se encuentra prácticamente sola. En la actualidad, y tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de 30 de septiembre de 2008, que falla en contra de la cesión gratuita de los terrenos públicos, la Comunidad Islámica en España está buscando nuevas ubicaciones en la ciudad hispalense donde construir la mezquita, siendo el barrio de San Jerónimo el elegido por el momento.

El movimiento morabitum está integrado, casi exclusivamente, por españoles de clase media y con estudios medios o superiores. Se consideran herederos de los moriscos (de donde toman su sub-nombre: «morabitum») y propugnan la creación de un Estado islámico en al-Andalus, por lo que son muy activos en la propaganda y difusión del islam, si bien aceptan las leyes españolas a la espera de que se instaure la sharia. Entre sus reivindicaciones está la petición de un estatuto jurídico específico y diferencial de los musulmanes en temas como el contrato matrimonial, la regulación de la herencia, y algunos otros. Una parte de ellos se mantiene dentro del misticismo sufí, pero no todos los integrantes del movimiento morabitum lo son. Uno de los aspectos más significativos de este grupo es su posición respecto a los impuestos, reclaman la puesta en funcionamiento del zakat (contribución económica obligatoria que constituye el tercer pilar del islam), cosa que se hace internamente, a nivel de comunidades; para favorecer esto han puesto en marcha un sistema monetario propio entre los miembros de la comunidad: han acuñado dinares y dirhams según los patrones tradicionales de pesas y medidas. Tienen una forma de organización flexible y graduada; dirigidos por un responsable nacional, Emir, todos siguen las pautas marcadas por su líder espiritual, el cheij Abdelkader al-Morabit. La Comunidad Islámica en España no está adscrita a ninguna de las dos grandes federaciones islámicas españolas, aunque sí es miembro de la Comisión Islámica de España ( CIE ). En este punto hay que señalar que, si bien la Mezquita Mayor de Granada es la sede principal de la Comunidad Islámica en España, los musulmanes que asisten a los cultos no tienen porqué ser miembros de este movimiento; así, en la actualidad, más de la mitad de los asistentes a la oración de los viernes es inmigrante y no son morabitumes; esta misma situación también se observa en la mezquita de Sevilla.

La sede central de la Comunidad Islámica en España está en Granada, si bien tienen centros en Sevilla, Mallorca, Tarragona, San Sebastián, etc. y también mantienen relaciones con centros afines en otras partes del mundo, como Portugal, Alemania o Inglaterra, enmarcados en la European Muslim Union-The European Foundation ( EMU ), con sede en Colonia (Alemania)(14). Se trata de una organización no gubernamental de ámbito europeo, que tiene entre sus objetivos promover la comprensión del islam en Europa, la construcción y gestión de todas las instituciones necesarias para el culto y la praxis islámica, ofrecer foros de encuentro y diálogo a los intelectuales musulmanes europeos, y crear centros de formación de imames.

La Comunidad Islámica en España tiene, en un edificio anexo a la mezquita, el Centro de Estudios Islámicos, en el que se organizan conferencias, clases de lengua árabe, exposiciones y cursos relacionados con el islam y el legado islámico en España, etc. Asimismo tiene un importante proyecto educativo, plasmado en la Fundación Educativa al-Andalus, que tiene como objetivo la apertura de un centro privado de educación en las inmediaciones del municipio metropolitano granadino de Jun, en el que se combine la base curricular establecida por la legislación española vigente y los principios y enseñanzas islámicas, así como el desarrollo de habilidades manuales (carpintería, jardinería, diseño gráfico) que favorezcan la inserción laboral futura de los alumnos.

Esta iniciativa tiene su origen en La Maestranza de Granada, una escuela autónoma creada por la Comunidad Islámica en España a principios de la década de los noventa, que funcionó durante algunos años.

Junta Islámica

Junta Islámica se crea tras la separación de su presidente, Mansur Escudero, del movimiento morabitum, en 1984, por diferencias ideológicas y de funcionamiento con estos. Desde su origen, Junta Islámica ha estado directamente vinculada e implicada en el proceso de institucionalización del islam en España, de modo que forman parte de la comisión que solicitó el notorio arraigo, así como en las negociaciones que precedieron a la firma del Acuerdo de Cooperación de 1992. Es precisamente esto último lo que fuerza la formalización de la comunidad como entidad religiosa en 1989. Un año después se crea la FEERI (Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas), impulsada por el presidente de Junta Islámica, Mansur Escudero, quien será también presidente de la federación entre 1990 y 2000. Y dos años después, en 1992, será también uno de los firmantes del Acuerdo de Cooperación, como Secretario General de la Comisión Islámica de España. En 1994-95 Junta Islámica traslada su sede a la localidad cordobesa de Almodóvar del Río, desde donde desarrolla múltiples actividades. Durante los años en que Junta Islámica formó parte de la directiva de la FEERI , a través de sus representantes, trabajó para el desarrollo completo del Acuerdo de Cooperación. En el año 2006, tras las elecciones para la renovación de la junta directiva de la FEERI , Junta Islámica deja esta federación.

Junta Islámica no es una comunidad musulmana al uso, en tanto que no comparten un espacio físico ni disponen de un lugar de culto específico. Ellos se definen como una red social, es decir, «una comunidad de personas con unas mismas ideologías, un mismo sistema de creencias y unos proyectos en común», con funcionamiento asambleario (si bien es virtual en tanto que sus miembros no residen cerca unos de otros, por lo que hacen uso de las TIC para sus reuniones, así como para la mayoría de sus actividades) y con una línea ideológica clara (apertura, pluralismo, libertad de expresión y libertad de conciencia) que, a su vez, sostiene numerosos proyectos sociales encaminados a la difusión del islam. La sede se encuentra en Almodóvar del Río, si bien hay también una Junta Islámica Catalana y una Junta Islámica de Madrid (inscritas ambas como entidades religiosas), Junta Islámica Ceuta y una serie de comunidades en toda España que les son afines. Asimismo, Junta Islámica ha impulsado distintas asociaciones y entidades islámicas: su departamento de Juventud que colabora con la Asociación Juvenil Cultural al-Agua, creada en 2003 y que tiene entre sus objetivos promover la interculturalidad y el dialogo interreligioso entre jóvenes de distintas culturas; el Instituto Halal(15); y el Centro de Documentación y Publicaciones Islámicas ( CDPI ), entre cuyas publicaciones destaca la colección Shahada, de autores andalusíes contemporáneos.

Desde su creación, Junta Islámica ha desarrollado múltiples proyectos educativos (como por ejemplo el Curso de Experto en Civilización, Cultura y Religión Islámica a través de la Cátedra de Toledo de e-learning de la Universidad Camilo José Cela —aunque inicialmente se impartió en la UNED —, cursos de mediación cultural, cursos de formación especializada en el Instituto Halal, etc.), y culturales (la edición de la Revista Verde Islam entre 1995 y 2005). Han organizado diversos Congresos, entre los que cabe mencionar el Congreso sobre Libertad de Conciencia celebrado en Granada en 1997, el II Congreso sobre la mujer musulmana celebrado en Córdoba en 2001; el I Congreso de Musulmanes de Habla Hispana, celebrado en Sevilla en 2003, y del que entre otras cosas surgirá la creación, en 2006, de la Conferencia Islámica Iberoamericana; los sucesivos congresos sobre feminismo islámico organizados por Junta Islámica Catalana; el Seminario Internacional «Alianza de civilizaciones, alianza por la paz» celebrado en Córdoba en 2007 o el apoyo e impulso a la Reunión del Liderazgo Popular Islámico Mundial (World Islamic People Leadership, WIPL ) en la ciudad de Córdoba en el año 2007, de la que el presidente de Junta Islámica es vicesecretario general. Asimismo entre las distintas actuaciones de Junta Islámica cabe destacar el portal de Internet Webislam, que en la actualidad es el principal portal musulmán de habla española en el mundo(16); la fatua que declara fuera del islam a los miembros de al Qaeda y a todos los simpatizantes de cualquier movimiento terrorista; la reivindicación que mantienen desde la década de los ochenta del uso ecuménico de la Mezquita-Catedral de Córdoba, el apoyo a la Alianza de las Civilizaciones; la defensa del patrimonio cultural islámico en España como se reflejó en la denuncia pública de la venta de cinco vigas de la Mezquita de Córdoba en la sala Christie’s, que motivó la intervención de la entonces alcaldesa de Córdoba y del Ministerio de Cultura.

Otras comunidades de musulmanes españoles

Durante la década de los ochenta se crean también comunidades que no están vinculadas directamente a otros grupos, aunque mantienen relaciones fluidas con ellos, y también participan del proceso de institucionalización del islam en España. Muchas de estas comunidades no existen en la actualidad, bien por haberse integrado en comunidades mayores, o bien por fracasar en su propio proceso de construcción comunitaria. Ejemplos de esto serían la Comunidad Musulmana Sunnita de España o la Comunidad Musulmana al-Hejira, ambas creadas en la ciudad de Granada e inexistentes en la actualidad.

Entre las comunidades creadas por españoles musulmanes y no vinculados directamente con los morabitum ni con Junta Islámica, cabe señalar la Asociación Islámica Al-Andalus de Málaga y su provincia-Mezquita de la Unión.

Creada en 1981 por españoles musulmanes que buscan conformarse como comunidad en la ciudad de Málaga, e inscrita en el RGER en 1982, será uno de los miembros fundadores de la FEERI. Durante la primera década de su existencia estará integrada mayoritariamente por población autóctona, y no es hasta 1990 cuando la mezquita comienza a albergar un colectivo inmigrante de muy diversa procedencia (Marruecos, Argelia, Ghana, Senegal, etc.). En la actualidad esta mezquita es un referente para todos los musulmanes de la provincia, y agrupa a un número significativo de musulmanes del área metropolitana malagueña, por lo que dispone de dos imames. Realizan una intensa labor educativa (clases de árabe e islam, de español, cursos para favorecer la integración, etc.) y de obra social (distribución de alimentos y ropa, y otros). Esta comunidad en la actualidad integra a un número significativo de mujeres (que disponen de su propio espacio), cuya actividad ha llevado a que creen su propia asociación, vinculada a la mezquita.

Las cofradías sufíes

Una de las principales vías por las que los españoles han llegado al islam, desde la década de los setenta, es a través del Tasawwuf o tradición espiritual del islam, y más concretamente del sufismo(17). El sufismo incluye todas aquellas corrientes y formas del islam que se centran en la espiritualidad y cuya preocupación principal es la comunión con Dios.

El sufismo está íntimamente ligado a la historia de al-Andalus; no sólo se tiene constancia de la existencia de algunas rábitas o lugares de frontera donde habitaban musulmanes piadosos desde el siglo X y del posterior surgimiento de numerosas zawiyas(18), morabitos, janaqah, etc., ya organizadas como hermandades(19), sino que algunos de los maestros sufíes más significativos están unidos al pasado andalusí, como es el caso de Ibn Masarra, Ibn al-‘Arabi, Ibn al-‘Arif,

Ibn Barrayan (quien según Asín Palacios era conocido como el al-Gazali de al-Andalus) o al-Sustar. La influencia del sufismo andalusí continuará aún después del siglo XV , como puede observarse en los escritos de los grandes místicos españoles San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús. El reino nazarí de Granada fue durante dos siglos el centro del sufismo de al-Andalus; de ahí que los españoles que llegaron al islam en la década de los setenta buscando sus raíces culturales e identitarias hayan hecho de Granada y su provincia el espacio privilegiado para crear sus cofradías. Los sufíes se organizan en tariqat o turuq, cofradías cuya meta principal es conservar, transmitir y difundir la enseñanza mística del fundador, un modo de acceder a Dios a través de determinados ritos, prácticas, ejercicios y conocimientos. Las más antiguas y significativas en Andalucía son:

La Orden Sufí Yerrahi se crea en la localidad de Quéntar (1987). El fundador y maestro de la orden en España es Thomas A. R. Gottwald, Efendi, quien para la apertura de la tariqa en Granada siguió las instrucciones de su maestro en Estambul. La Orden de España, al igual que las otras Yerrahi, está enmarcada en la Jerrahi Sufi Order, una organización espiritual internacional cuya Casa Madre se encuentra en Turquía, existiendo otras turuq en países como EEUU , Canadá, México, Brasil, Argentina, Chile o Italia. Los primeros integrantes de esta Orden son españoles conversos que, procedentes de distintos puntos de España, llegaron durante los ochenta al Albayzín granadino atraídos por el pasado nostálgico y mítico de al-Andalus. En este barrio se asentaron, abrieron teterías o se dedicaron a oficios como la artesanía o la medicina alternativa. La primera sede fue en Granada. Posteriormente, conforme la incipiente comunidad sufí crecía, se fueron trasladando al municipio de Quéntar donde abrieron la tariqa.

La mayoría de las actividades sufíes de la tariqa de la Orden Yerrahi, abiertas a todo aquel que esté interesado en las mismas, ofrecen un amplio repertorio de actividades que van de la meditación, recitación de los textos del maestro, Pir Nureddin al-Yerrahi, y retiros espirituales hasta actuaciones de los derviches giróvagos. La música constituye un elemento significativo y desempeña un papel singular en su espiritualidad y forma de vida; así, por ejemplo, el grupo «Younous (electronic Etnorock)» salió del seno de esta Orden. Cabe destacar el Kulturhaus, un proyecto asociativo que incluye emisora de radio, local de ensayo y estudio audiovisual destinado a la ayuda humanitaria en Marruecos.

Contemporánea a la anterior es la Orden Sufí Naqshbandiyya, Asociación Haqanni, situada en Órgiva, localidad de la alpujarra granadina, desde 1990.

La tariqa original estaba integrada por españoles conversos, y sus familias, que optan por esta localidad buscando el pasado mítico andalusí, y a los que más tarde se unirán familias británicas en un momento en el que el despegue del turismo en la zona era ya notable y extranjeros occidentales comenzaban a asentarse por muchos de los pueblos alpujarreños. Esta Orden está dedicada a extender las enseñanzas del islam en España, y, más concretamente, las enseñanzas sufíes del maestro Sheikh Nazim al-Haqqani al-Qubrusi. La orden Naqshbandi se caracteriza por la práctica del zikr (el recuerdo o invocación a Dios) silencioso, así como de los ejercicios de respiración para despertar los centros energéticos del cuerpo o lataif. Estas prácticas están dirigidas y guiadas por el sheikh o maestro espiritual de manera individual para cada discípulo. La tariqa, además las actividades sufíes también ofrece otro tipo de servicios en el ámbito educativo, como son las clases de árabe para adultos y niños, y de castellano para personas extranjeras.

En la localidad alpujarreña de Órgiva, e íntimamente relacionado con la Orden Naqshbandi con la que durante algunos años compartió espacio, existió el Centro Musulmán Andaluz, desde la década de los noventa hasta la muerte de su fundador y presidente Sidi Umar Coca, ocurrida en 2007. El Centro Musulmán Andaluz surgió de la necesidad de dar cobertura legal a las numerosas actividades que llevaban a cabo los musulmanes de la zona, entre ellas las actividades de la Orden sufí.

Uno de los maestros espirituales más importantes surgidos de la Orden Naqshbandi, aunque luego se distanció de ella creando su propia vía o camino, Sayed Omar Ali-Shah Naqshbandi, más conocido como Agha, residió los últimos años de su vida en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera(20), donde en la actualidad hay una tariqa sufí contemplativa que sigue sus enseñanzas.

Comunidades de extranjeros

En las décadas de los setenta a los noventa las comunidades formadas a iniciativa e integradas por extranjeros son minoritarias en Andalucía, y responden a momentos y circunstancias singulares. La mezquita del barrio de San José de Linares (Jaén), se crea en la década de los setenta, por parte de trabajadores paquistaníes que llegan a la zona para trabajar en las minas de plomo. Tras el cierre de las minas la mayor parte de esta población se marcha quedando en la zona un 25% de los llegados inicialmente. La mezquita atiende a una población que puede llegar a las cuatrocientas personas en la oración de los viernes.

Cuenta con dos imames, el imam principal lleva en esta función desde 1982, y el segundo imam, que sustituye al principal, imparte enseñanza del Corán a una veintena de niños todos los días de la semana. Esta comunidad ha formalizado su situación en 2008, constituyéndose como asociación cultural, en la sección de asociaciones ideológicas de base religiosa, inscrita en la Junta de Andalucía con el nombre de Asociación Cultural y Religiosa Andaluza Musulmana Death Comitee.

La ciudad gaditana de Algeciras, debido a su singular posición geográfica de frontera, sostiene a una importante población musulmana, tanto transeúnte como residente. En 1978 se abre en esta ciudad la primera mezquita, la mezquita al-Houda, en torno a la cual se va a ir conformando una comunidad estable cada vez más numerosa y con una gran actividad social y educativa. Y es precisamente por su actividad educativa y cultural, orientada fundamentalmente hacia las clases de árabe e islam, por lo que la comunidad decide formalizar su situación en 1999, inscribiéndose en el RGER como entidad religiosa bajo el nombre de Comunidad Islámica de Algeciras. Se trata de una comunidad bastante numerosa, que en la oración del viernes puede llegar a congregar a unas cuatrocientas personas, mayoritariamente marroquíes, y que mantiene una intensa actividad social, educativa y cultural. Así, por ejemplo, dan clase de árabe e islam a niños, jóvenes y adultos; ofrecen comidas para el iftar (ruptura del ayuno) en el mes de Ramadán y a ellas se invita tanto a los musulmanes como a los vecinos algecireños no musulmanes que quieran compartir esos momentos con ellos; celebran Días por la convivencia y de integración social, para fomentar el intercambio cultural y la convivencia pacífica; realizan campañas de prevención de la drogadicción entre la población musulmana de la localidad; han impulsado distintos encuentros y congresos con objeto de acercar el islam a toda la población; así, por ejemplo, en el año 2008, promovieron el Congreso sobre «Fomento del islam y realidad musulmana en España».

Un caso singular en la Andalucía contemporánea lo constituye la provincia de Málaga, consecuencia lógica de que la Costa del Sol haya sido, desde finales de los años setenta, destino privilegiado de la Casa Real Saudí, así como de muchas familias árabes importantes. Fruto de esta situación es la construcción de la primera mezquita de la España contemporánea: la Mezquita del Rey Abdul Aziz al-Saud, inaugurada en el año 1981, y que se encuentra situada en las proximidades de la residencia de la familia real en la lujosa urbanización «Las Lomas de Marbella Club». Se trata de una mezquita privada, financiada y sustentada por el príncipe Salman a partir de una partida presupuestaria específica de la casa real saudí, de la que depende directamente; de ahí que no esté inscrita en el RGER como entidad religiosa. Debido a sus características específicas, la organización interna depende de las autoridades saudíes; cuenta con varias salas de oración (para hombres y para mujeres en espacios diferenciados) con capacidad para ochocientas personas, cifra que puede alcanzarse en la oración preceptiva de los viernes y en las fiestas religiosas; está abierta a todos los musulmanes, independientemente de su condición social o procedencia. La mezquita, construida sobre un terreno de 10.500 m 2 , cuenta con una amplia biblioteca especializada en estudios islámicos y árabes, y posee espléndidos jardines que rodean todo el conjunto arquitectónico. La mezquita ofrece visitas turísticas guiadas todas las tardes de sábados a miércoles.

Las comunidades del período de transición (1990-1995)

El reconocimiento del notorio arraigo del islam en España, en 1989, y la posterior firma de los Acuerdos de Cooperación de 1992, marcan un punto de inflexión en las comunidades musulmanas, las cuales van a acentuar su proceso de formalización. A ello se añade la llegada de los flujos migratorios procedentes de países de mayoría islámica, fundamentalmente del Magreb y del África subsahariana. Hasta ese momento, y salvo excepciones, los musulmanes no españoles se agrupaban en las comunidades formadas por los españoles; sin embargo el primer lustro de los noventa va a marcar un período de transición en la formación de las comunidades. Los grupos de musulmanes españoles se van a ver fortalecidos por el impacto de la inmigración y esto va a provocar cambios en las comunidades de referencia. Así por ejemplo la Mezquita At-Taqwa, Granada, creada a mediados de los ochenta a iniciativa de la Comunidad Islámica en España de la que más tarde se separa, es de las primeras en dar importancia y un lugar preferente a la población extranjera musulmana asentada en la ciudad. O el caso de la Comunidad Islámica de Sevilla-Umma, creada en 1982 y miembro fundador de la FEERI , que también ha sido la impulsora de la reapertura del cementerio musulmán de la ciudad. Ésta estaba formada inicialmente por musulmanes españoles, sirios, palestinos, jordanos y en menor medida marroquíes hasta la década de los noventa cuando, debido a los flujos migratorios atraídos por la celebración de la Exposición Universal de 1992 la ciudad se inserta en la trayectoria de dichos flujos y la comunidad pasa a estar integrada mayoritariamente por inmigrantes magrebíes, lo que provocará su escisión a mediados de los noventa, surgiendo de su seno la Comunidad Islámica al-Hidaya de Sevilla. En la actualidad la Comunidad Islámica de Sevilla-Umma comparte espacio físico y actividades con la Asociación Cultural Zawiya.

Tanto en las localidades en las que no hay una comunidad musulmana previa como en aquellas en las que sí la había, la década de los noventa va a marcar el comienzo de la aparición de comunidades organizadas a partir de la iniciativa de la población inmigrante. Este es el caso de la Comunidad Mezquita An-Nur de Benalmádena (Málaga), creada en 1993 por un grupo de musulmanes procedentes de Marruecos, residentes desde hacía tiempo en España y muchos de ellos nacionalizados, que comienzan a organizarse en torno a sus creencias religiosas para tratar de satisfacer la demanda espiritual del colectivo musulmán en Benalmádena, que como en el resto de la Costa del Sol, experimentaba un notable aumento. La comunidad fue aumentando en número de fieles, convirtiéndose en un grupo representativo de los musulmanes del municipio malagueño, desarrollando gran cantidad de actividades y contribuyendo a la transformación de una zona en vías de degradación cuando ellos llegaron. Entre sus logros cabe destacar la cesión municipal de una parcela para disponer de un cementerio musulmán en la localidad. En la actualidad, debido a la falta de recursos económicos y humanos, así como a la presión del contexto islámico de la zona, ha disminuido significativamente su actividad.

La Comunidad Musulmana de Almería As-Salam-Mezquita Alijá, en la localidad almeriense de Roquetas de Mar, se crea entre 1993 y 1994 por inmigrantes subsaharianos y magrebíes, que llegaron a esta localidad para trabajar en las labores agrícolas, y a los que les unían sus creencias religiosas. Inicialmente mantienen una estructura y situación informal, alquilando locales para destinarlos al culto, pagados con los donativos voluntarios de los asistentes, no regularizan su situación hasta 1999, año en el que se inscriben en el RGER como entidad religiosa. A partir de ese momento su situación se estabiliza; desde el ámbito municipal se les cede el uso de instalaciones municipales para la celebración de las fiestas religiosas, como la que marca el final de Ramadán, y, finalmente, compran un terreno sobre el que pueden edificar, gracias a las contribuciones voluntarias de sus miembros y con alguna ayuda en materiales por parte del Ayuntamiento; es un espacio exclusivo para la comunidad, un edificio de tres plantas destinadas a sala de oración masculina, sala de oración femenina y centro cívico.

La Comunidad Islámica Suhail, en Fuengirola (Málaga), remonta su origen al comienzo de la década de los noventa. Está dirigida por una junta directiva compuesta por ocho miembros, y organizada en distintas secciones dedicadas a la parte religiosa, cultural, social, etc. Desde 1999 esta comunidad se ha ido extendiendo por otras localidades cercanas, creando «subsedes» o centros dependientes de la misma, allí donde han considerado que es necesario el establecimiento de oratorios para cubrir las necesidades de la población musulmana.

Entre estas subsedes, ubicadas en la provincia de Málaga, están la Mezquita al-Khairat en Marbella y la Mezquita Az-Zara en Benalmádena. La Comunidad Islámica Suhail, que es miembro de la FEERI , está perfectamente relacionada con las instituciones locales, provinciales y autonómicas, y tienen varios proyectos socioculturales encaminados a «fomentar la igualdad» y «orientados a la integración de los inmigrantes». Esta comunidad dispone de la Mezquita Suhail de Fuengirola, que abrió sus puertas de en 1992, aunque la inauguración oficial tuvo lugar un año después. La mezquita, que tiene una capacidad para mil personas, dispone también de una Biblioteca especializada, dos salas de usos múltiples, aulas de estudio, sala de informática y una cocina completamente equipada. La Comunidad Islámica Suhail dispone, asimismo, de un cementerio privado, con unos 5.000 m 2 , que integra también un oratorio, un lugar para hacer las abluciones, cámara frigorífica con capacidad para dos cuerpos y vivienda para el vigilante y su familia. La Fundación Suhail-Abdelaziz para la Investigación y el Estudio del Islam está íntimamente relacionada con la Comunidad Suhail. Se trata de una fundación privada de carácter cultural cuya finalidad principal es «promover la vida espiritual de los musulmanes que viven en España y ofrecerles la posibilidad de ampliar sus conocimientos sobre el islam y de seguir sus enseñanzas, informar al público español sobre la filosofía y cultura islámicas, facilitándole una información verídica sobre el pueblo musulmán y trabajar en pro de las relaciones amistosas entre España y el mundo musulmán, trabajar en proyectos de tipo social y cultural con la ayuda de las autoridades administrativas y otros grupos que tengan los mismos objetivos y propiciar la construcción de mezquitas y centros culturales, así como en su caso, de escuelas y bibliotecas con obras sobre el islam y sus civilizaciones que puedan servir de centros de oración por un lado y de investigación islámica por otro», según reza en sus estatutos(21). El Centro Cultural Andalusí en Málaga depende también de la Fundación Suhail; cuenta con varias salas de oración, dos imames, una biblioteca especializada en estudios andalusíes, una escuela-madraza donde se imparten clases de árabe e islam a niños y adultos, dependencias administrativas, en las que se ofrecen distintas orientaciones sociales y culturales que van desde la asesoría jurídica a inmigrantes hasta la celebración de conferencias y cursos científicos. Finalmente, dispone también de un gran salón-comedor, donde se ofrecen distintas comidas en las fiestas religiosas, así como todos los días de Ramadán en la ruptura del ayuno. Su inauguración oficial está prevista para el año 2010, aunque funciona desde el año 2008.

La aparición de nuevas comunidades nacidas de la inmigración va a provocar una separación progresiva entre el islam autóctono y el islam inmigrado, que se va a acentuar a partir de mediados de los noventa. Un claro ejemplo de ello es la Asociación de Musulmanes de Córdoba, creada en 1990 en esta ciudad por un grupo de musulmanes españoles y extranjeros con objeto de solicitar el uso de la Mezquita al-Morabito de la ciudad. Se trataba de una mezquita que Franco mandó construir en 1937 para la tropa marroquí que luchó en la guerra civil, situada en el céntrico Parque de Colón, y que tras diferentes usos había sido cedida en 1985 al Centro Islámico de Madrid por cinco años. Ante la proximidad del final de la cesión los musulmanes de Córdoba se unen en esta asociación, inscrita también como entidad religiosa en el RGER , y consiguen la prórroga de esta cesión, si bien desde 1990 será la Asociación de Musulmanes de Córdoba la responsable del espacio, de su mantenimiento y continuidad. La Asociación consiguió también, en 1992, la cesión de una parcela en uno de los cementerios municipales de la ciudad destinada a enterramientos musulmanes.

En la actualidad la comunidad está dirigida por un Consejo Rector e integrada mayoritariamente por musulmanes de origen magrebí.

Las comunidades nacidas de la inmigración

Las comunidades con amplia trayectoria (1995-2001)

Desde mediados de la década de los noventa se asiste a un incremento significativo de las comunidades musulmanas nacidas de la inmigración. Estas pueden ser nacionales (por ejemplo con mayoría marroquí o senegalesa) o plurinacionales. La mayoría de ellas están formalizadas bien como asociación cultural bien como entidad religiosa. Ejemplo de estas comunidades es la Comunidad Islámica de Aguilar de la Frontera-Mezquita al-Muhayidim, la Comunidad Islámica de la Línea de la Concepción-Mezquita Badr que inicia su actividad en 1996, o la Comunidad Islámica de Lucena-Mezquita as-Salam. En esta última localidad cordobesa hay dos grandes momentos de llegada de la inmigración: uno es a principios de la década de los noventa y el segundo a partir del año 2000. Los que llegan en los noventa son personas que vienen para trabajar en el campo, por lo que se preocupan fundamentalmente por el trabajo y por estabilizar su situación; esto quiere decir que, aunque se reúnen para las prácticas religiosas, su conformación como comunidad está en segundo término. Es hacia 1999 cuando alquilan un primer local para reunirse, ya que las necesidades básicas del colectivo están resueltas y surgen otras nuevas derivadas de las reagrupaciones familiares, como, por ejemplo, las clases de árabe e islam para los niños. En ese año se registrarán como asociación cultural y en 2006 lo harán como entidad religiosa. En la actualidad mantienen este doble carácter de asociación y entidad religiosa, haciendo valer uno u otro según convenga. En la actualidad desarrollan una interesante actividad sociocultural, en la que destaca la celebración de un curso sobre la historia de los musulmanes en Andalucía, y otro sobre las tres religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam) de un modo comparativo.

La Comunidad Islámica An-Nur de Jerez de la Frontera (Cádiz) se crea en 1994 a iniciativa de una serie de inmigrantes magrebíes, procedentes la mayoría de la misma zona de Marruecos, con objeto de formar una comunidad y disponer de un espacio para actividades religiosas y otras educativas dirigidas a los más jóvenes de la comunidad. Desde su inicio han formalizado su situación como entidad religiosa. Al tratarse de una de las pocas mezquitas existentes en la provincia de Cádiz, se ha convertido en un referente claro para los musulmanes de la zona de la Bahía.

La Comunidad Musulmana Essalam de Cartaya (Huelva) se crea en 1999.

Esta localidad onubense se caracteriza por un intenso flujo de población temporera ligada al cultivo de la fresa. A finales de la década de los noventa se establece, de forma estable y continuada, un colectivo inmigrante musulmán que decide organizarse y abrir un oratorio con objeto de cubrir las necesidades religiosas y espirituales de esta población. Mantienen una situación informal hasta el año 2005, en el que se constituyen como asociación cultural, en la categoría de asociaciones ideológicas de base religiosa, inscrita en la Junta de Andalucía. Está integrada mayoritariamente por inmigrantes magrebíes, y cuentan con más de un centenar de asociados. Entre sus actividades cabe destacar las clases de árabe e islam para niños y jóvenes, así como su participación en las distintas actividades encaminadas a la integración sociocultural de los colectivos inmigrantes que organiza el municipio.

La Mezquita de la Paz, As-Salam, de Granada, se constituye como entidad religiosa, inscrita en el RGER en 1999. Su origen y desarrollo está ligado a la población inmigrante que reside en la zona norte de la ciudad. En la actualidad es una comunidad multinacional, integrada por alrededor de medio millar de personas, en la que además de las actividades estrictamente religiosas y de formación coránica a niños y jóvenes, se ocupan de la atención al inmigrante musulmán recién llegado, reparto de alimentos, etc., en los locales que tienen adyacentes a la mezquita propiamente dicha. Esta mezquita constituye uno de los referentes de los musulmanes de la ciudad mantiene buenas relaciones con la administración de la Junta de Andalucía a través de la intensa labor social que realizan, así como con diversas ongs como el Banco de Alimentos, Andalucía Acoge, Cruz Roja y otros. Desde un punto de vista religioso se relaciona con la mayoría de las comunidades musulmanas, con las que participó en la creación del Consejo de Mezquitas de Granada (actualmente inactivo), y con distintos grupos de base cristiana (católicos, grupos neocatecumenales, etc.). Uno de sus miembros más activos, un español musulmán que ha vivido y contribuido al proceso de institucionalización del islam en España desde casi su inicio, participa activamente en las diversas actividades que se celebran en la ciudad relativas al mundo islámico y a la diversidad religiosa; así por ejemplo es miembro fundador del Foro de Diálogo Interreligioso de Granada, y presentó una ponencia titulada «El Halal es verde» en el I Congreso Internacional de Ecología y Religiones, organizado por el Centro UNESCO de Andalucía en esta ciudad en el año 2008.

Comunidades más recientes (de 2001 a la actualidad)

Desde finales del siglo XX y, sobre todo, en la primera década del siglo XXI son muchas las comunidades musulmanas que han formalizado su existencia como tales, aunque eso no significa que no existieran antes; muchas de ellas han estado funcionando de manera informal y es a partir de 2001, cuando el 66% de las comunidades han formalizado su situación(22).

Estas comunidades más recientes suelen estar integradas mayoritariamente por inmigrantes musulmanes, y se sitúan en localidades con incidencia de población inmigrante, en la que se constituyen en pequeños grupos de diversa procedencia, que habilitan un local, domicilio particular, garaje, etc. Una de las características de estas nuevas comunidades, en tanto que están en proceso de configuración comunitaria y éste no siempre es positivo, es que muchas des- aparecen con la misma rapidez con la que se han creado debido, bien a las dificultades económicas que puedan tener, o bien por disensiones en el seno del propio grupo. Asimismo, son muy frecuentes los cambios de ubicación de este tipo de oratorios, ya que se busca un lugar económico, cercano al trabajo, a la residencia, etc.; por otra parte, suelen mantener pocas actividades y muchas veces el oratorio sólo se abre para las oraciones preceptivas. Esto ha dificultado en gran medida el trabajo de campo realizado. Un ejemplo de esto último lo constituye la Comunidad Musulmana Annur de Coín (Málaga), creada en el 2007, e inscrita como entidad religiosa en octubre de 2009, por un grupo de inmigrantes musulmanes que residen en esta localidad por motivos laborales, y que, tras reunirse en distintos lugares (sobre todo domicilios particulares), deciden alquilar un local donde poder realizar las oraciones. Sus actividades se reducen a las estrictamente religiosas y el oratorio sólo se abre para realizar algunas de las oraciones preceptivas, fundamentalmente las que tienen lugar por la tarde-noche.

La Comunidad Islámica de Úbeda (Jaén) inicia su actividad en 2004, cuando un grupo de trabajadores marroquíes comienza a reunirse con fines religiosos en el sótano de un local comercial regentado por uno de ellos. El grupo va aumentando progresivamente, hasta que, finalmente, optan por alquilar un local y, posteriormente, en 2007, formalizar su situación como entidad religiosa. Se trata de una comunidad estable, cuyo ciclo anual varía considerablemente en la época de la recogida de la aceituna, cuando la población inmigrante crece intensamente; esta mezquita es el único referente de los musulmanes asentados en toda la comarca, por lo que al oratorio acuden a rezar personas desde los municipios de Rus, Sabiote, Torreperojil, Jódar, etc.

La Comunidad Musulmana de Adra (Almería) se crea en 2003, a iniciativa de un grupo de inmigrantes que, debido a la inexistencia de una mezquita en la localidad, tenían que desplazarse a otras localidades cercanas para cubrir sus necesidades religiosas. Se trata de una comunidad que no ha dejado de crecer, y que ha formalizado su situación en el 2007, al inscribirse como entidad religiosa en el RGER. Sus actividades son exclusivamente religiosas (realización de las oraciones preceptivas, celebración de las festividades islámicas, etc.), ya que consideran que las actividades socioculturales deben realizarlas las asociaciones culturales de inmigrantes creadas a tal efecto.

La Comunidad Islámica de Estepona (Málaga) se crea en el año 2005 por un grupo de musulmanes marroquíes llegados a la localidad por motivos laborales, y que deciden organizarse en torno a sus creencias religiosas. Esta comunidad formaliza su existencia en 2007, constituyéndose como entidad religiosa inscrita en el RGER . Se trata de una comunidad multinacional, que se mantiene con las aportaciones económicas de sus miembros, y cuyas actividades socio-culturales, como las clases de árabe e islam para niños y jóvenes, dependen de la disponibilidad y medios de los fieles.

Explorando la diversidad islámica en Andalucía

El islam, al igual que sucede con el Cristianismo, el Judaísmo u otras religiones, presenta una realidad múltiple, fragmentada y heterogénea. Son muchas y variadas las formas de identificarse como musulmán y practicar esta fe, así como muchos los grados en esta praxis, que van desde la más estricta ortopraxis hasta el abandono total de la misma, pasando por una identidad cultural más que cultual. El islam se divide, a grandes rasgos, en dos grandes grupos: sunnismo y chiísmo, los cuales a su vez presentan distintas tendencias. El sunnismo es la tendencia mayoritaria en el mundo, y en España, representa a más del 90% de la población musulmana. Los sunnies se basan en la obediencia y seguimiento del Corán y de la Sunna (de ahí su nombre) —compilación de los actos realizados y de la palabra dicha por el Profeta Muhammad a lo largo de su vida. Son cuatro las escuelas jurídicas sunnitas: maliki, chafii, hanbalí y wahabí. Las diferencias entre ellas afectan a la interpretación del fiqh (jurisprudencia islámica) y al ritual cotidiano. La escuela maliki es la que predomina en España en general, y en Andalucía en particular, en tanto que es la escuela mayoritaria tanto de los inmigrantes magrebíes, como de los españoles que se autodefinen como andalusíes. La escuela maliki se fundamenta en la obra del imam Malik b.Anas, el Kitab al-muwatta’, considerada como la compilación de derecho más antigua en el islam. En ésta se recoge la Sunna de Medina (los actos y dichos del Profeta tras la Hégira, durante su estancia en Medina), sobre cuestiones legales y rituales, civiles y religiosas. Se admiten las fuentes de la razón, ra’y y quiyas, pero se da más importancia a la Sunna mediní. El chiísmo, por su parte, tuvo su origen en los mismos inicios del islam. Al principio fue un movimiento legitimista, vinculado a la cuestión sucesoria de Muhammad (toman partido en la sucesión por Ali, sobrino y yerno del Profeta). En la actualidad el chiísmo se identifica con Irán y, si bien comparte con el sunnismo el Corán y la Sharia, una de las diferencias más significativas con este último radica en la interpretación del Corán y de los textos religiosos, así como en la existencia de un clero religioso. Los chiítas son muy minoritarios en Andalucía, al igual que ocurre en el resto del mundo, y al ser poco visibles, ya que frecuentemente pasan desapercibidos.

Estas dos grandes divisiones son orientativas y entre los musulmanes, como ya se ha indicado, se observa una gran variedad de expresiones y prácticas religiosas. Asimismo en Andalucía se halla una cierta variedad en cuanto a tendencias islámicas, ya sean grupos de piedad, grupos místicos o incluso grupos con un fuerte componente político.

Al-Adl wa al-Ihsan

Se traduce generalmente como Justicia y Espiritualidad. Se trata de un movimiento político-religioso marroquí, fundado entre 1981-83(23) por el Sheik Abdelssalam Yassin, líder carismático de toda la organización. Su hija, Nadia Yassin, representante del feminismo islámico y de la sección femenina de la organización, ha estado en numerosas ocasiones en España, y también en Andalucía dictando charlas y conferencias. Se trata de un movimiento inserto en la tradición espiritual marroquí, que guarda distancias con el islamismo internacional, que mantienen posturas a favor de la no violencia y que no reconocen la legitimidad de la monarquía alaui. En tanto que movimiento político-religioso ambas perspectivas se entremezclan en sus postulados: defienden la implantación de la Sharia (ley islámica) en Marruecos, si bien promueven la adaptación al momento sociohistórico actual de determinadas instituciones, como es el caso de la familia, favoreciendo la igualdad de hombres y mujeres en el ámbito doméstico. Consideran que Marruecos, el Sáhara occidental y España comparten una misma identidad cultural.

Justicia y Espiritualidad no tiene una fuerte implantación en Andalucía actualmente desde el punto de vista de dirección o gestión de mezquitas-oratorios, y, aunque los representantes de algunas comunidades señalan a determinadas mezquitas como afines a este movimiento, a lo largo del trabajo de campo no se ha encontrado ninguna que se autodefina o reconozca como miembro de Al-Adl wa al-Ihsan, aunque sí hay musulmanes que, a título personal, son afines a este movimiento, especialmente en las provincias de Granada, Almería y Huelva. También es posible encontrar actividades ligadas directa o indirectamente con Justicia y Espiritualidad, como, por ejemplo, la participación andaluza en el curso de formación de imames organizado en la Región de Murcia en el año 2008, los campamentos juveniles organizados por comunidades afines a este movimiento en las instalaciones de la Alquería Los Rosales, en la Puebla de Don Fadrique (Granada), o la presentación de la Asociación Cultural Onda Andalucía en Granada, en el mes de abril de 2009, cuya delegación está en esa ciudad, aunque sin sede social oficial.

Los chiítas

Los chiítas, rama del islam que sigue un 10% de musulmanes en el mundo, también están representados en Andalucía, si bien son muy minoritarios. Los chiítas españoles están presentes en Andalucía desde el comienzo de la historia del Islam contemporáneo institucionalizado. Son personas que, tras la revolución iraní del Ayatollah Jomeini, encontraron en Irán un modelo sociopolítico a seguir, estudiando muchos de ellos en Irán, país con el que siguen manteniendo estrechas relaciones. Los chiítas andaluces no conforman grupos homogéneos; inicialmente, en las décadas de los ochenta y noventa, se encuentran en muchas de las primeras comunidades de españoles musulmanes, compartiendo con los sunnítas de tendencia sufí los primeros pasos de la institucionalización del islam. A ellos se unen los estudiantes chiítas que llegan a cursar estudios universitarios en Andalucía, y que crean sus propias comunidades. En Granada existió, desde principios de los ochenta, una comunidad chía, compuesta mayoritariamente por estudiantes libaneses, denominada Asociación Cultural Umma, que se reunían ocasionalmente para la oración del viernes, para recitar Dua Kumail o para celebrar en comunidad la oración de la Fiesta del Cordero.

Esta asociación prácticamente desapareció en la década de los noventa, al terminar sus estudios los estudiantes que la crearon; sin embargo, en la actualidad sigue existiendo un pequeño grupo de chiítas granadinos que se reúnen ocasionalmente en domicilios particulares.

La historia del chiísmo en Andalucía está íntimamente relacionada con el Estado español. En 1988 en Madrid, donde hay una comunidad chiíta significativa integrada mayoritariamente por musulmanes de origen iraquí, tuvo lugar una primera reunión de chiítas del Estado español. Desde ese primer momento se presentaron dos grupos: aquellos que defendían la dependencia de Irán, y los que, si bien reconocían la autoridad de Irán, defendían su autonomía. Este segundo grupo creó la Asociación Cultural Imam Ali, que llegó a editar cuatro números de una revista trimestral llamada Apuntes de Islam, a lo largo del año 1989. El director de esta revista y también secretario de la Asociación, Yafar Raúl González, se fue en ese año a la Universidad de Qoum a estudiar ciencias islámicas, y esta primera iniciativa decayó hasta prácticamente desaparecer. En 1996 éste regresó, convertido en hoyatoleslam (licenciado en ciencias islámicas; en la jerarquía chiíta es el grado anterior a ayatollah), y legalizó en el Registro de Entidades Religiosas de Cataluña la asociación religiosa denominada Hermandad Islámica Imam Ar-Rida, y también abrió una escuela de estudios islámicos en Barcelona, donde, además de clases de islam, estableció la oración del Viernes, la recitación de Dua Kumail y Tawassul y las celebraciones propias de Ashura. De esta iniciativa surgió tanto la mezquita chiíta de Barcelona, Mezquita Idara Al-Qaim, como la primera página web chiíta en castellano <www.islam-shia.org>(24). En 1998 tuvo lugar en Granada una reunión de chiítas españoles, convocada por la Asociación Cultural Imam Alí, de la que no salió ninguna iniciativa unificada de actuación. Tras esto, en el año 2000 se creó la Biblioteca Islámica de Ahlul Bait <www.biab.org>, y Yafar González publica una traducción del Corán al castellano, de orientación chía.

En el 2002 se crea en Granada la Asociación chii pro-irani Ahl ul-Bait, que mantienen muy poca actividad en la actualidad. En 2004, se constituye, como asociación primero y entidad religiosa no federada después, la Comunidad Islámica Duodecimana Baiatullah, en Sevilla, a iniciativa de un español que regresa a España tras cursar sus estudios en ciencias islámicas. Se trata de un grupo, no muy numeroso, que siguen la escuela doctrinal y de jurisprudencia Ya’farî, también conocida como Imamita o Shi’a Duodecimana; siguen a Ahlul Bait, es decir, que esperan el advenimiento glorioso en el final de los tiempos del Imam Mahdi o Imam anunciado. Es una comunidad pequeña, mayoritariamente española conversa (en torno al 88% son españoles de origen) si bien cuentan con la presencia de estudiantes universitarios extranjeros en los cultos preceptivos. En esta comunidad predominan los varones y hay en torno a un 38% de mujeres; en general, tienen un alto nivel de instrucción (más del 70% son titulados universitarios) y, en su mayoría, son empleados públicos en diferentes administraciones. Su organización interna se estructura en torno a la Asamblea General, un Consejo Rector y el presidente. La Asamblea general se reúne al menos una vez al año, y son sus miembros la totalidad de personas inscritas en el registro de la comunidad. El Consejo Rector es el órgano que gobierna la comunidad, y está compuesto por el presidente (que a su vez es el imam de la comunidad), el secretario, el tesorero y dos vocales. Este Consejo es el encargado de establecer las líneas de actuación, opinión y doctrina de la comunidad, de hacer cumplir los acuerdos a los que se haya llegado en la Asamblea General, de llevar la gestión de los bienes muebles e inmuebles de la comunidad, etc. Posteriormente, en 2007, hubo un intento fallido de crear una comunidad chií en la ciudad de Córdoba, el Centro Cultural Islámico «Fátima Masumah»(25). En la actualidad los chiítas españoles están intentando configurase como una red social virtual; son varias las iniciativas que han surgido en los últimos años, la última de las cuales es la creación de un blog, «Bitácora de los musulmanes chiítas de al-Andalus (Estado Español y Portugal)», en la dirección <http://shiahispania.blogspot.com>.

En Andalucía, al igual que en el resto de España, como es el caso, por ejemplo, de la comunidad paquistaní chiíta de La Rioja, hay un grupo de chiítas de origen extranjero, asentados fundamentalmente en la provincia de Málaga y mayoritariamente iraníes. Es una comunidad de muy difícil acceso y que no quieren darse a conocer.

La Salafiyya doctrinal

El salafismo es una corriente islámica que está experimentando un cierto auge en Andalucía. El «salafismo» es un concepto polisémico que ha sido utilizado a lo largo del tiempo para designar distintos contextos y tendencias socio-históricas. Etimológicamente la raíz árabe salaf significa preceder, y se aplica a las primeras generaciones de musulmanes piadosos, as-salaf as-salih, especialmente a los sahaba (los compañeros del Profeta). Por lo tanto, aquellos que se autodefinen como salafíes son los que declaran seguir las enseñanzas de estos primeros musulmanes, los que iniciaron la transmisión del mensaje revelado a Muhammad y, por lo tanto, los primeros que comprendieron el verdadero significado del islam. El término salafismo, en la actualidad, hace referencia, a grandes rasgos, a una doble realidad: al salafismo académico o doctrinal, que es el que predomina, y al salafismo combatiente o yihadista, que es excepcional. El salafismo doctrinal es un movimiento de piedad, que propugna un islam rígido y dogmático, hace una lectura literalista, aunque selectiva, del Corán, a través de lo que marcan sus autoridades religiosas (Sheik ibn Baaz, Sheik Albani, etc.), por lo que se excluye el uso de la razón crítica en cualquier interpretación(26); rechazan el sufismo, así como los usos y costumbres de la sociedad occidental, reivindicando el modelo de los salaf (antecesores piadosos) como sistema de vida. La salafiyya, en la Andalucía contemporánea, se constituye como una orientación doctrinal general, basada en una serie de principios islámicos rigoristas asumidos de manera extensa, que establecen un marco referencial e identitario al que acogerse. Tiene un carácter fundamentalmente informal, y, como bien observa Jordi Moreras, está «basado en una estructura segmentada, reticulada y policéntrica» (Moreras, 2007). Se trataría de un claro ejemplo de comunidad musulmana sin espacios de culto concretos, hasta el momento en el caso andaluz. Es, más bien, una comunidad que se genera más allá de la organización formal, en la conexión de individuos vinculados entre sí (generalmente a través de la Red de Internet) y que definen nuevos patrones de interacción, es decir, lo que Wiktorowicz denomina social movement comunity (Wiktorowicz, 2005). Y si bien hay musulmanes salafíes, que se reconocen como tales en toda la comunidad autónoma, a lo largo del trabajo de campo ninguna comunidad ni mezquita se ha autodefinido como tal.

Los saharauis

Los saharauis no constituyen propiamente una corriente dentro del islam, pero como pueblo poseen una serie de rasgos que los convierten en un grupo con entidad propia. Entre ellos cabe destacar el sentimiento de pueblo perseguido, la posición de la mujer en el seno de la sociedad, su fuerte vínculo con España y una praxis islámica muy vinculada a la cultura nómada y, en gran medida, al sufismo en tanto que poseen una espiritualidad centrada en la soledad del hombre frente a la divinidad, donde todo queda entre el hombre y Dios.

En Andalucía destaca la Comunidad Religiosa Musulmana Cheij Ma-El Ainin de Viator (Almería). El nombre de la comunidad remite directamente a uno de los principales maestros espirituales del siglo XX , el Cheij Ma-El Ainín, de quien el presidente actual de la comunidad es bisnieto. Se trata de una comunidad, formalizada en el año 2006, que vertebra su organización religiosa y social en torno a la situación del pueblo sararahui en la actualidad. Es decir, se creó con fines solidarios con el pueblo saharaui de los campos de refugiados, así como para hacer una difusión pública de su situación desde un enfoque espiritual, pues era necesario «defender el islam de verdad, no el extremismo ni el autoritarismo»; en este sentido, es muy significativo que, en el interior del centro, no haya ningún espacio destinado exclusivamente para la oración, pues «la religión es algo personal de cada uno». La mayor parte de sus acciones sociales están encaminadas a las campañas de sensibilización y ayuda a la realidad saharahui, complementadas con otras actividades vinculadas mayoritariamente al fenómeno migratorio, como las clases de árabe clásico para niños y niñas saharauis o las de castellano para trabajadores extranjeros. Hoy en día la sede de la comunidad se configura como un Centro con una gran actividad social, educativa y espiritual

El sufismo

Ya se ha hablado del sufismo en el caso de las comunidades históricas españolas. Y, si bien el sufismo caracteriza a éstas, las prácticas sufíes pueden encontrarse en otras comunidades y grupos. El propósito del sufismo es la búsqueda de la Verdad por medio del Amor divino y la devoción; ésta es la tariqah o la senda espiritual hacia Dios. Aun cuando el origen del sufismo se remonta al Irán preislámico y su escuela mística conocida como «La teosofía de los reyes»(27), desde la aparición del islam ha sido íntimamente relacionado con él, si bien en varias órdenes ser musulmán no es requisito imprescindible para realizar las prácticas místicas sufíes, como es el caso de aquellas que se definen como seguidoras del «sufismo amoroso persa». Estos sufíes están representados en Andalucía por la Orden Sufí Nematollahi. La Orden Sufí Nematollahi es una de las hermandades sufíes vivas más antiguas. Su origen mítico se remonta al propio Profeta Muhammad, aunque su nombre procede de Shâh Nematollâh Wali, uno de los grandes maestros sufíes de Irán de finales del siglo XIV , a través del cual se transmite la orden. Entre los distintos aspectos que caracterizan esta Orden está la enseñanza del Shah Nematollah de que «la mejor manera de purificar el corazón y de liberarse del ego reside en el servicio a la sociedad y en la bondad con los demás seres humanos», partiendo de la igualdad de todos los seres humanos y del respeto a todas las religiones. De ahí que el sufismo amoroso persa, desde sus comienzos, haya hecho un énfasis especial en realizar obra social, desarrollando una importante obra sociosanitaria en distintos países (Costa de Marfil, Benin, México, etc.). En el caso español, y por medio de la Fundación Nur, se realizan repartos de comida a personas necesitadas en Córdoba y en Madrid(28).

La Orden Sufí Nematollahi tiene dos centros en España, uno en Madrid y otro en la ciudad de Córdoba desde 2006. La elección de Córdoba para la apertura de este janaqah, centro sufí, se basa principalmente en la conexión histórica existente entre Persia y la Córdoba califal, época durante la cual muchos sabios andalusíes visitaron Persia y regresaron a al-Andalus con los conocimientos allí adquiridos y a la inversa(29). Andalucía es, también, la cuna de dos grandes maestros sufíes de la orden Nematollahi, el sheij Abu Madiân y el sheij Abu Sa’ud Andalusí, nacidos ambos en el siglo XII . Este centro sufí depende administrativamente y está bajo la guía del Centro Sufí Nematollahi de Madrid; está integrado mayoritariamente por españoles, y el espacio del que disponen consta de sala de meditación, biblioteca, dependencias administrativas y patio interior para la convivencia.

El sufismo senegalés: la Muridiya y la Tiyania

Los senegaleses conforman un grupo religioso musulmán con características singulares. Las comunidades senegalesas comienzan a instalarse en Andalucía a finales de la década de los ochenta, debido fundamentalmente a la decadencia de la agricultura del cacao y al hecho de que en 1981 se suprime la Ley que obligaba a una autorización previa para salir de este país, hecho que favoreció los procesos de emigración exterior. Granada y Sevilla son los destinos más antiguos y, en la actualidad, consolidados de esta migración; por ejemplo, la comunidad sevillana se crea en 1987. La pertenencia a una cofradía contribuye a la organización de la inmigración desde origen así como a la creación de lazos solidarios y estrategias de subsistencia y mejora de las condiciones de vida en destino (hay que tener en cuenta que el muridismo santifica el trabajo como camino para la perfección en el islam). El senegalés, al igual que los demás musulmanes, construye su individualidad dentro de la comunidad; lo individual no se entiende sin lo colectivo en todos los ámbitos de la vida social. De ahí que en todos aquellos lugares donde se reúnen dos o tres senegaleses intentan crear una asociación donde reunirse; ésta puede ser de tipo «cultural» (más administrativa y encaminada fundamentalmente a resolver las cuestiones económicas de sus miembros) o «religiosa». Así en el caso de Granada, y vinculada a la Mezquita Massalicoul Djnan (más conocida como Mezquita del Zaydín, por el barrio en el que se ubica), pero de existencia independiente está la Asociación M’bolo Moy Dolle («la unión hace la fuerza»), que es la asociación de senegaleses que se ocupa del tema de los mercados, permisos para el mercadillo, relaciones con el ayuntamiento, etc., y que pertenece también a la Confederación de Asociaciones de Senegaleses de España(30); como asociación forman parte del Consejo Municipal para la Inmigración del Ayuntamiento.

En relación al islam, para el senegalés todo pasa por el sufismo, pero un sufismo de masas al que se adhieren por nacimiento, y no de un sufismo entendido como una opción mística personal. En el sufismo senegalés hay dos grandes tendencias, ambas presentes en Andalucía: la Tiyania y la Muridiya(31). La Tiyania es una cofradía fundada en el siglo XVIII ; es minoritaria en el caso andaluz en tanto que no hay ninguna comunidad que sea exclusiva de esta cofradía; sus miembros suelen compartir espacio con la cofradía muridí, si bien las fiestas propias de esta cofradía las celebran sólo sus miembros en espacios separados, por ejemplo, en un polideportivo cuyo uso se cede por las autoridades municipales de la ciudad de Granada. La cofradía muridí, fundada a finales del siglo XIX en Senegal, es la mayoritaria y más activa tanto en ese país como en Andalucía. La ciudad santa de esta cofradía es Touba (Senegal), ciudad fundada en 1887 por el fundador de la cofradía, Amadou Bamba, y que no sólo constituye un centro espiritual y económico, sino que forma parte del proyecto vital de los muridíes en tanto que todos buscan construirse una casa en dicha ciudad. Los miembros de estas cofradías observan una gran disciplina de grupo, hacen voto voluntario de obediencia a sus marabout (fundadores o líderes espirituales actuales), a los que se considera administradores y herederos del baraka o fuerza divina; a su vez los marabout visitan periódicamente las comunidades a su cargo.

Las comunidades se organizan en varios comités que atienden a la totalidad de sus necesidades. Así, está el Comité Directivo o Junta Directiva, compuesto generalmente por tres personas; el Comité Religioso, generalmente dirigido por el imam de la comunidad, que se encarga de todos los asuntos específicamente religiosos como el culto, las fiestas o las clases de islam en el idioma de origen, generalmente en wolof; el Comité social, que se encarga de velar por el colectivo senegalés, articulan la red de apoyo, ayuda y solidaridad y se encargan de la «caja social» o daara, a la que contribuyen todos los miembros; el Comité jurídico es el encargado de todos los temas relativos a las cuestiones administrativo-jurídicas; y el Comité de educación. En ocasiones la misma persona puede estar en varios comités y encargarse de distintas funciones, eso dependerá de la amplitud, de lo numerosa que sea la comunidad.

La práctica religiosa de los senegaleses suele ser bastante discreta; la mayoría prefiere realizar las oraciones en el trabajo (cuando son comerciantes) o en la intimidad del hogar. Las comunidades senegalesas que tienen mezquita hacen en ella la oración del viernes, mientras que las que no la tienen acuden a cualquiera de las mezquitas-oratorios de los que puedan existir en la localidad. Una de las características de la religiosidad senegalesa, es la celebración de numerosas fiestas («es que los senegaleses nos la pasamos de fiesta». Representante de la comunidad senegalesa en Granada). Además de las fiestas ortodoxas islámicas (aid el-Fitr y aid el-Kebir), los senegaleses muridíes celebran una gran cantidad de fiestas, tanto relativas a la tradición musulmana (entre las que destaca la conmemoración del nacimiento del Profeta Muhammad, Maulud; algunos ayuntamientos les ceden centros cívicos o algún local para que puedan celebrar esta gran fiesta), como las relativas a la cofradía muridí entre las que destaca el Gran Magal de Touba, en el que se conmemora la partida al exilio del fundador de esta cofradía, Cheikh Ahamadou Bamba. El Gran Magal es una peregrinación a la ciudad santa de Tuba en Senegal, por lo que muchos intentan hacer coincidir sus vacaciones con esta fecha. El Gran Magal dura tres días, aunque en Andalucía debe resolverse en tan solo uno. Todas estas fiestas contribuyen a la cohesión de la comunidad, el fortalecimiento de las redes sociales de cooperación y ayuda mutua y a la reafirmación identitaria, en la que se mezcla la identidad senegalesa (fundamentada en las prácticas culturales y en las fuertes redes sociales), religiosa (islámica y muridí).

La Yama’at al-Tabligh al-Da’wa

La «Yama’a at-Tabligh» o Comunidad para la Propagación del islam es la congregación transnacional islámica más amplia que existe en la actualidad. Surge en 1927 en la India y tiene como objetivo recuperar y mantener el fundamento religioso de la comunidad musulmana, especialmente en aquellos lugares donde estos son minoría. A sus miembros se les denomina también los «hombres del da’wa», da’i, por su labor «misional» de llamamiento constante a los musulmanes al regreso a la práctica del islam. Están integrados mayoritariamente por inmigrantes, así como por sus cónyuges españoles. Se introducen en España en la década de los ochenta, y se encuentran ya en Andalucía a finales de dicha década. Poco a poco se han extendido por toda la geografía andaluza, y en la actualidad constituyen un punto de referencia para todos los musulmanes de esta comunidad. El tabligh defiende e impulsa un islam sencillo, basado en la estricta observancia sunnita, con objeto de organizar la existencia del creyente musulmán en base a los principios coránicos. Se trata de un movimiento orientado fundamentalmente al sujeto para que éste, a través de la imitación del Profeta Muhammad (único modelo lícito de comportamiento), la rectitud moral y el ritual bien cumplido, tome conciencia de su singularidad, al tiempo que estimula la participación activa de este colectivo en estructuras comunitarias con una fuerte base religiosa. Propone un sistema de vida basado en la estricta observancia religiosa y la referencia al islam como un sistema total y completo, y proporciona al creyente un espacio protegido donde poder encontrar referentes y signos propios, una identidad específica y diferenciada: la identidad islámica (Tarrés, 2006b).

El wahhabismo

El wahhabismo es la tendencia islámica fundada por Abd’al-Wahhaâb en el siglo XIII d.C., dentro de la escuela doctrinal y jurídica hanbali. Se trata de un movimiento puritano, rígido defensor de la Sunna, de la tradición, contrario al sufismo, que propugna la aplicación estricta de la sharia, así como el rechazo de todo tipo de innovación. Esta tendencia fue adoptada por la familia de los Saud hacia mediados del siglo XVIII d.C., por lo que históricamente se confunde con la dinastía saudí en Arabia Saudita. Es una corriente minoritaria dentro del islam, pero con una gran proyección internacional. En el caso de Andalucía es muy significativo que, pese a existir tres mezquitas de nueva planta en la provincia de Málaga construidas y sostenidas mediante la iniciativa y financiación saudí, y más concretamente por miembros de la familia real, ninguna se autodefina como tal, y que sus imames se adscriban a la escuela maliki.

Entre las distintas comunidades musulmanas radicadas en Andalucía se encuentra también la Misión Ahmadia del Islam. Se trata de la Mezquita Basharat, una comunidad ubicada en Pedro Abad (Córdoba) y rechazada como islámica por otros grupos musulmanes. Misión Ahmadia del Islam en España.

El Movimiento Ahamdia del Islam fue fundado por Hazrat Mirza Ghulam Ahamd (1835-1908), en India el 23 de marzo de 1889 por revelación divina.

Se trata de un grupo mesiánico, cuyo fundador se autoproclamó Mesías Prometido en la tradición islámica y cristiana, Imam-Mehdi. La Comunidad Ahmadia tiene como misión la propagación del islam por todo el mundo, bajo la dirección del sucesor del fundador, que en la actualidad es el V Jalifa (líder espiritual), Hadhrat Mirza Masrur Ahmad, radicado en Londres. Se trata de una Comunidad apolítica y pacifista, que acata las leyes de los países en los que reside sin posicionarse políticamente; están asentados en ciento setenta y seis países y cuentan con varios millones de seguidores. Su lema es «Amor para todos, odio para nadie». Desde 1992 la Comunidad Ahmadia cuenta con una cadena de televisión internacional, MTA , en la que, además de las programaciones habituales, se retransmiten los sermones del viernes del Jalifa, así como la guía e instrucción espiritual necesaria para los ahmadis.

En 1946 llegó a España el primer misionero ahmadia, Maulana Karam Ilahi Zafar, quien comenzó su labor misional en Madrid, y, más tarde, además de la predicación, hubo de trabajar como perfumista ambulante. A pesar de que su labor misionera estaba prohibida, y que sufrió varios arrestos durante la época franquista, consiguió publicar en español el libro «Estructura económica de la sociedad islámica» y más tarde «La filosofía de las enseñanzas del islam». Este misionero formó el primer núcleo ahmadia en Madrid y Barcelona, y, a finales de los años setenta, cuando se inicia la transición democrática, comienza a buscar una parcela donde poder edificar una mezquita; tras un largo período encuentra en la localidad cordobesa de Pedro Abad el lugar adecuado, así como los permisos necesarios para llevar a cabo el proyecto. En 1982 tiene lugar el acto inaugural de la Mezquita Basharat de Pedro Abad, presidido por el IV Jalifa, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, quien también se encuentra enterrado en el cementerio de esta localidad. Tras la inauguración, el misionero es enviado a Granada para abrir una nueva misión en esta ciudad, donde permaneció durante cinco años predicando, dando conferencias, etc. Tras su paso como misionero en Portugal, Maulana Karam Ilahi Zafar falleció en Granada en 1996, tras cincuenta años de predicación activa en la península ibérica, y está enterrado también en el cementerio de Pedro Abad.

La Mezquita Basharat de Pedro Abad es el centro y sede nacional de la Comunidad Ahmadia en España, cuyos principales núcleos de población se encuentran en Madrid, Barcelona, Valencia (donde está prevista la construcción de una nueva mezquita ahmadi), Andalucía y Logroño. En ella tiene lugar la reunión nacional anual de los ahmadias (Yalsa Salana), generalmente en el mes de abril, así como distintas celebraciones: además de las comunes con los demás musulmanes —aid el Fitr y aid el Kebir—, celebran también el aniversario de la fundación del Movimiento Ahmadia el 23 de marzo, la celebración del establecimiento del Califato el 27 de mayo, o el recuerdo de la profecía del hijo prometido el 20 de febrero. Recientemente han conmemorado con una serie de celebraciones y reuniones comunitarias significativas el 25º aniversario de la construcción de la mezquita (que ha tenido lugar en 2007) y el centenario de la instauración del Califato como sistema de sucesión del fundador (en 2008).

Además de ser la sede nacional, la Mezquita Basharat se constituye como el núcleo y origen de la comunidad ahmadia en Andalucía, lugar de reunión de los mismos al menos una vez por semana, con ocasión de la oración del viernes.

Hay en torno a un centenar de ahmadias en esta comunidad autónoma; son mayoritariamente de origen paquistaní, si bien también hay algunas decenas de españoles. Se encuentran distribuidos por Córdoba y su provincia (Pedro Abad, El Carpio, Bujalance), Jaén y Granada. Poseen una estructura jerárquica: cada comunidad ahmadia tiene un presidente de comunidad, con su gabinete asesor (formado por el secretario, tesorero, presidenta de mujeres, presidente de niños, presidente de jóvenes, presidente de ancianos) y un imam que se encarga de los asuntos espirituales. A nivel nacional hay un emir, que coordina a todos los presidentes de comunidad, y una sader, presidenta de mujeres que coordina a todas las de las comunidades y está bajo la dirección del emir; ambos están bajo la dirección del Jalifa. Todos los emires de todos los países forman parte del gabinete del Jalifa.

Instituciones islámicas en Andalucía

Relativas a la alimentación

Las prescripciones religiosas islámicas, al igual que ocurre con las judías, atienden de un modo importante a la alimentación, constituyendo ésta una de las señas de identidad de los musulmanes. La mayor parte de estas prescripciones se refieren a la carne así como a todos sus derivados, directos e indirectos. La carne apta para el consumo debe proceder de animales herbívoros ungulados sanos (el cerdo está prohibido), así como de las aves habituales debidamente sacrificadas; la carne así conseguida será halal o lícita, mientras que las carnes prohibidas se denominan con el nombre común para lo ilícito: haram(32). Si bien se observa que los musulmanes, en general, respetan la prohibición del consumo de cerdo, y que son cada vez más los establecimientos que ofrecen productos halal, regentados tanto por musulmanes como grandes almacenes, en la práctica algo menos de la mitad de ellos consume exclusivamente alimentos halal. Los musulmanes más practicantes han desarrollado distintas estrategias para garantizarse el consumo halal, como, por ejemplo, la lectura detenida de todos los ingredientes de los productos deseados, las listas de emulgentes alimentarios prohibidos, etc. Y también procuran dotarse de instituciones que garanticen que los alimentos que consumen son lícitos.

El Instituto Halal, con sede en Almodóvar del Río (Córdoba), se creó en 1986 a iniciativa de Junta Islámica. Su objetivo principal es desarrollar el artículo 14 del Acuerdo de Cooperación, referido a la alimentación de los musulmanes, es decir, «regular, controlar y certificar los alimentos, productos y servicios que van a ser elaborados conforme a la Ley Islámica y, por lo tanto, aptos para el consumo entre la población musulmana». El Instituto Halal tiene, desde el año 2008, una delegación en Cataluña.

El Instituto Halal gestiona la Marca de Garantía Halal, que se aplica a los productos y servicios destinados a los musulmanes desde aquellas empresas que lo solicitan. El ámbito de aplicación es tanto España como el resto de la Unión Europea, así como países de mayoría islámica, como, por ejemplo, Indonesia; cuentan con el apoyo de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, entre otras instituciones. Asimismo, apoyan las iniciativas de otros grupos musulmanes españoles en relación a la alimentación; por ejemplo, en el año 2009 han dado su apoyo a la FIRM (Federación Islámica de la Región de Murcia) para que esta comunidad autorice los sacrificios de animales en los mataderos murcianos según el ritual musulmán. Entre los objetivos del Instituto Halal está el de informar, a todos aquellos que lo soliciten, sobre las prácticas islámicas. En este sentido, desde el año 2008, han puesto en funcionamiento la Asociación Vida Halal, con sede en la localidad cordobesa de Encinarejo, que «dedica sus objetivos y actividades a la defensa y representación de los consumidores y usuarios de productos y servicios Halal», y lo hace desde una perspectiva ciudadana, atendiendo a las necesidades de los consumidores y del mercado.

Entre las iniciativas del Centro de Imames por la Paz de Almería está la Asociación Alhalal. Esta asociación, creada en 2004, nace de la inquietud de las comunidades musulmanas que integran el Centro de Imames por disponer de alimentos halal adecuados; por ello el objetivo de la asociación es vigilar el sacrificio halal de los animales en los mataderos de la provincia, ya que, hasta su aparición, los dueños de las carnicerías de la zona se desplazaban hasta los mataderos de la región de Murcia para adquirir la carne adecuada. El objetivo último de la Asociación Alhalal es constituirse a nivel autonómico e, incluso estatal, según declaraciones de su presidente. Para esta labor tendrán que competir con el Instituto Halal. Entre las tareas de la Asociación Alhalal están: vigilancia de la matanza de los animales; vigilancia de los componentes de los productos de origen animal; control sanitario de los productos; emisión de certificados halal para las empresas con las que suscriben el convenio; formación y difusión sobre alimentación halal a través de charlas y conferencias, proyecciones, etc.); control de precios en el sector de los productos halal; etc.

Relativas a la educación y formación

La formación religiosa de las nuevas generaciones es una de las prioridades explicitadas por los responsables de las comunidades musulmanas. El primer, y principal, ámbito de esta formación es la familia. En segundo lugar está la mezquita, la cual se conforma como una extensión, no una sustitución, de la formación religiosa iniciada en el ámbito familiar.

Las clases de religión islámica en el ámbito comunitario

La formación religiosa, y en lengua árabe, de las nuevas generaciones de musulmanes en Andalucía forma parte de la vida cotidiana de muchas comunidades, y constituye una de las principales iniciativas de socialización religiosa en el seno de las mismas. En todas las comunidades se explicita la necesidad y la voluntad de formar a las nuevas generaciones, extendiéndose también esta necesidad al resto de los miembros de la colectividad; esto no siempre puede ser bien resuelto debido a la imposibilidad de disponer de un espacio adecuado (dadas las dimensiones limitadas de los oratorios), por falta de recursos económicos o por no disponer de personas adecuadas que garanticen esta formación o su continuidad. No obstante, a medida que el colectivo se estabiliza y los recursos aumentan también se consolidan las actividades de formación. En las distintas comunidades en las que se imparte clases de islam y de árabe es posible encontrar una cierta diversidad de situaciones; las personas encargadas de esta formación suelen ser personas formadas o estudiantes universitarios (muchos de ellos actúan también como suplentes del imam cuando éste tiene otros requerimientos), y en mucha menor medida el propio imam. Salvo en las mezquitas construidas como tales y en las grandes comunidades que disponen de espacios acondicionados para las clases (como es el caso de la mezquita Omar en Granada o la Comunidad Islámica de Algeciras), éstas suelen desarrollarse en el interior de los oratorios y cuentan con una mínima infraestructura: pizarra, estantería para los libros (la práctica totalidad de los oratorios disponen de, al menos, una estantería con libros religiosos) y diversos materiales pedagógicos. Las clases suelen tener, en general, una periodicidad semanal, haciendo de la asistencia de niños y niñas a estas actividades de socialización algo habitual. La Formación se basa fundamentalmente en el aprendizaje memorístico del Corán, mediante la copia y recitación del mismo, así como de la correcta praxis del ritual religioso.

La religión islámica en la escuela

La Comunidad Autónoma Andaluza fue una de las pioneras, junto a Ceuta y Melilla, en ofertar ERI en las escuelas públicas en el curso 2005-2006(33). Durante este primer curso, impartieron religión islámica diez profesores, distribuidos por distintos puntos de la geografía andaluza, uno por cada provincia salvo la de Málaga, que contaba con cuatro profesores (en las localidades de Málaga, Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola), debido al volumen de solicitudes recibidas. El número de profesores ha ido aumentando, de modo que en el curso 2008-2009 son 17 los profesores que atienden a las necesidades del alumnado musulmán, distribuidos de la siguiente manera: siete en Málaga (a las localidades antes mencionadas se añade el municipio de San Pedro), tres en Almería, dos en Granada, dos en Cádiz (uno en la zona de la Bahía y otro en el Campo de Gibraltar), uno en Sevilla, uno en Huelva y uno en Córdoba. Estos profesores, al igual que ocurre con los de religión evangélica, tienen una alta movilidad obligada ya que cada uno de ellos imparte clases en varios colegios y, en ocasiones, en distintas y distantes localidades. Esto genera una importante problemática en cuanto a horarios y posibilidades reales de impartir esta asignatura, ya que deben compaginar los horarios lectivos de distintos centros y adecuarse a las posibilidades reales de los mismos, por lo que las clases no siempre se imparten en una situación adecuada, dándose el caso de que tan sólo puedan dar una clase a la semana y no la totalidad de ellas. Asimismo, este número de profesores no es suficiente para cubrir las necesidades crecientes del alumnado, ya que, según el informe emitido en el año 2007 por el Observatorio Andalusí, se estima en 13.063 los alumnos potenciales de ERI en Andalucía, de los que sólo un escaso porcentaje recibe de facto clase en la escuela pública.

Los profesores de ERI cumplen los requisitos contemplados por la Ley Orgánica de Educación ( LOE ) y la Ley de Educación de Andalucía ( LEA ) para los profesores de educación primaria, ya que hasta el momento éste es el único nivel educativo en el que se está impartiendo la enseñanza religiosa islámica.

Todos son titulados universitarios, cuentan con el certificado de idoneidad de la CIE y, en el caso de los seleccionados por UCIDE , hablan un «perfecto castellano» (los profesores propuestos por la FEERI son de origen español), contemplándose también la posibilidad de que reciban también un curso sobre ordenamiento jurídico español y valores constitucionales. Estos últimos disponen también de un coordinador autonómico (que es uno de los profesores de ERI ) y suelen reunirse periódicamente para hablar, compartir información, resolver problemáticas que puedan surgir de la docencia diaria, consultar en la biblioteca de la comunidad las dudas que les puedan surgir en cuestión de islam, etc.; junto a estas reuniones y los congresos anuales de la UCIDE , suelen acudir a jornadas de formación periódica.

Centros islámicos de enseñanza

Entre muchos musulmanes existe cierta inquietud por que sus hijos pierdan la cultura y el idioma de origen, preocupación también compartida por los musulmanes españoles, ya que consideran que estas nuevas generaciones viven entre dos culturas y deben conocer las dos. De esta preocupación nacen distintas iniciativas culturales que buscan la promoción y formación en la lengua árabe y la cultura islámica: «Estos niños tienen dos orígenes, ellos son la semilla de la cultura, lo que queremos es darles una cultura, no sólo una religión, sino también una cultura, una guía del sentido divino» dice el presidente de la Asociación Cultural Los Nuevos Mudéjares, radicada en Sevilla. Esta es también la idea con la que se crea el Centro Cultural Árabe de San Pedro (Málaga) en 2003. Esta asociación cultural se configura como un centro de idiomas, y ofrece clases de árabe clásico a niños y niñas de la zona (tienen en torno a sesenta alumnos), así como para mujeres españolas casadas con ciudadanos de lengua árabe; también dan clases de español para inmigrantes y alfabetización en árabe para mujeres.

El Instituto de Lenguas Árabes y Estudios Andalusíes de la Puebla de Don Fadrique (Granada) nace en el seno de la Fundación Azzagra, de un proyecto que tiene su origen en el año 1994. El presidente e impulsor de la Fundación y del Instituto es un andaluz musulmán, que pertenece a la primera generación de neomusulmanes españoles, y que, tras regresar de una larga estancia de for-mación y docencia en Arabia Saudita, compra unos terrenos en esta localidad granadina. En estos terrenos, la Alquería de Los Rosales, se levanta la Mezquita Rosales con capacidad para un millar de personas, un pequeño cementerio, así como la sede del Instituto de Lenguas Árabes y Estudios Andalusíes que, entre 2001 y 2004 fue sede de la Facultad de Estudios Andalusíes. El objetivo principal del Instituto y de la Fundación no es tanto el islam como religión cuanto el acercamiento y la profundización en todo lo relativo a Al-Andalus, a través de las actividades formativas e investigadoras que desarrollan. La Alquería de los Rosales incluye en la actualidad residencia para estudiantes con capacidad para doscientas personas, aula de restauración de manuscritos árabes antiguos (entre ellos algunos manuscritos andalusíes procedentes de Tombuctú, Mali), biblioteca especializada en temas andalusíes, sala de conferencias, restaurante y tetería donde sirven alimentos cultivados en la propia alquería y en otros municipios de la bella sierra de la Sagra.

Relativas a la institucionalización

Desde la creación de las primeras comunidades musulmanas en Andalucía ha habido, por parte de éstas, una preocupación por su reconocimiento jurídico y administrativo y por la tarea de asociarse y coordinarse con una visión federativa para poder negociar con el Estado. Así, por ejemplo, Junta Islámica no sólo ha estado presente y ha participado desde el principio en el proceso del reconocimiento del islam sino que también es un miembro fundador de una de las primeras federaciones, la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España ( FEERI ). Asimismo, entre 2006 y 2008, el presidente de la ya veterana Asociación Islámica de al-Andalus de Málaga y su provincia fue también presidente de la FEERI . Actualmente, las comunidades adscritas a esta federación son minoritarias, como ocurre en otras partes de España; y la federación está inserta en un proceso de reestructuración interna.

La federación mayoritaria actualmente es Unión de Comunidades Islámicas de España ( UCIDE ), que engloba a un mayor porcentaje de comunidades musulmanas, algo más del 60% de las registradas en el RGER . Esta federación tiene su origen en la Asociación Musulmana en España, creada en Granada en la década de los sesenta por estudiantes universitarios de origen sirio, marroquí, palestino y otros, con vocación federativa, y que más tarde se trasladan a Madrid, quedando en Granada la asociación, que más tarde se integrará en la Comunidad Musulmana de Granada ( COMUGRA )-Mezquita Omar. COMUGRA se crea oficialmente en septiembre de 1989 y se inscribe como entidad religiosa en 1990. Su origen data de la década de los ochenta, cuando un grupo de estudiantes sirios, palestinos, jordanos y marroquíes de la Universidad de Granada deciden organizarse para buscar un lugar donde pudieran reunirse y orar en la ciudad. Tras una serie de discrepancias internas, una parte de este grupo inicial, que quiere mantenerse independiente de las influencias de los países extranjeros, forma la Comunidad Musulmana de Granada y adquieren el local donde se encuentra en la actualidad la Mezquita Omar. Se trata de una comunidad muy activa, organizada en torno a una Junta directiva compuesta por cinco personas y una Asamblea integrada por veinte. Esta Comunidad ha sido también sede social de una de las cinco subsedes iniciales de la Asociación de Musulmanes de España y, por lo tanto, está en el origen de la creación de UCIDE . En tanto que miembro fundador de UCIDE nacional, el presidente de la Mezquita Omar es miembro del consejo consultivo de la federación, así como coordinador de las zonas de Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla. En el año 2003 comienza una reconfiguración en la estructura interna de UCIDE , con objeto de adaptarse a la realidad autonómica española. Esta reestructuración contempla la creación de una Unión Regional de las comunidades adscritas a UCIDE en cada comunidad autónoma. Asimismo desde el año 2005 comienza una nueva estructura de trabajo en la federación como consecuencia de la creación de la Fundación Pluralismo y Convivencia, encaminada a fomentar la institucionalización de aquellas comunidades que no lo estaban, y apoyarlas en distintos aspectos organizativos y administrativos, como, por ejemplo, a la hora de proponer proyectos de actividades socioculturales a dicha Fundación. En la actualidad, UCIDE sigue dos grandes líneas de actuación: una primera de proyección interna, orientada a la creación y fomento de las uniones regionales (apoyando la redacción de estatutos, el proceso de institucionalización, las reglas de funcionamiento interno, etc.); y una segunda línea orientada a las relaciones con las administraciones públicas y la orientación de las comunidades en ese sentido.

En 2008 se constituye formalmente, y a nivel autonómico, la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía ( UCIDAN ). Ésta se organiza en torno a un Consejo, formado por todas las entidades religiosas que la integran, y disponen de una serie de comisiones (responsables religiosos, profesores de ERI , educadores, juventud, etc.) que trabajan en aspectos específicos que atañen a los musulmanes andaluces. Entre las diversas actividades que desarrolla UCIDE Andalucía, además de las mencionadas, cabe destacar la celebración anual del Congreso de Musulmanes del Sur, que en el año 2009 cumplía su vigésima edición.

La Federación Islámica de Andalucía se constituye en el año 2007 (aunque su formalización como entidad religiosa tiene lugar en 2009, con sede registral en el municipio onubense de Bollullos del Condado), como una alternativa andaluza a la FEERI y a UCIDE , y está compuesta inicialmente por once comunidades musulmanas, tanto asociaciones culturales islámicas como entidades religiosas.

Hasta el momento esta federación no ha dado muestras de actividad.

El Centro de Imames por la Paz de Almería (inicialmente Centro de Imames para el Fomento del Culto Islámico) es una entidad asociativa que data de 1998, aunque no se constituyen formalmente mediante inscripción en el Registro de Asociaciones de Andalucía hasta 2005. Su creación fue impulsada por la Comunidad Musulmana Almuhsenee, que es uno de los principales referentes para los musulmanes de la ciudad de Almería y cuya historia está ligada al Centro de Imames por la Paz, el cual, a su vez, tiene su sede en el centro social de esta mezquita, un local en el que se ubicó antes la mezquita. El Centro agrupa a doce comunidades musulmanas y una asociación de la provincia, todas ellas federadas en UCIDE(34) . La Junta directiva está integrada por los presidentes de las comunidades y sus imames, si bien en la práctica predominan los primeros. El Centro de Imames por la Paz se forma con la intención de representar a las distintas comunidades musulmanas de la provincia, así como constituirse en un espacio en el que éstas aprendan de la experiencia y se apoyen en su desarrollo comunitario formal e informal. Por ello su objetivo principal es servir de intermediario e interlocutor entre el colectivo islámico y las autoridades e instituciones almerienses. Entre sus actividades, además de la mediación intercultural en la resolución de conflictos, destaca la educativa: el estudio de la religión y cultura islámica, además del árabe clásico necesario para el estudio y comprensión del Corán. Esta actividad educativa está orientada fundamentalmente a formar religiosamente a los musulmanes de la provincia, así como a aquellos interesados en estos temas.

El Consejo Islámico de Granada se constituyó como una agrupación en la que participaran la mayoría de las entidades religiosas de Granada así como personas que no se adscribían a ninguna comunidad en concreto. Entre sus objetivos se encontraba impulsar la restauración y puesta en funcionamiento del cementerio musulmán de la ciudad. A pesar de que el Consejo Islámico de Granada no tenía una existencia formal como entidad religiosa, dos representantes del mismo firmaron en 2002 un Convenio con el Ayuntamiento y EMUCESA (Empresa Municipal de Cementerio y Servicios Funerarios S.A.) para el uso de una parcela, colindante con el cementerio municipal, como cementerio musulmán. El fallecimiento de uno de estos representantes y la salida del otro del Consejo, por una serie de desacuerdos con la organización, supuso la inactividad, en la práctica, de este Consejo, que se plasma en el hecho de que en la actualidad no desarrolle ninguna competencia con la gestión religiosa del cementerio. Desde 2008, en que formalizan su situación como entidad religiosa, se intenta reavivar el Consejo, recuperar la gestión del cementerio, y constituirse en «un instrumento de acercamiento, de diálogo, de coordinación y representativo para el seguimiento, control y negociación de nuestros asuntos religiosos, sociales, culturales y de toda índole ante las instituciones públicas del Estado y llevar a cabo cuantas iniciativas y actividades en beneficio de los intereses comunes de todos los musulmanes sean necesarias»(35).

Relativas a la prensa y medios de difusión

Los musulmanes andaluces utilizan diversos medios de comunicación para la difusión del islam, como fuente de información, espacio de creación, difusión de contenidos de muy diversa índole, etc. Es muy significativo el hecho de que sean numerosas las comunidades, sobre todo las que tienen una trayectoria más dilatada en el tiempo, que disponen de sus propias páginas web o de blogs en los que dan cuenta de las noticias y eventos más significativos para la comunidad, informaciones islámicas, etc. Éste es el caso, por ejemplo, de la Yama’a Islámica de al-Andalus-Liga morisca, La Asociación Zawiya, la Comunidad Islámica en España, Junta Islámica, Mezquita del Rey Abdel Aziz de Marbella, la Comunidad Suhail de Marbella o la Mezquita el Temor de Allah de Granada.

La forma tradicional de difusión que han utilizado las comunidades musulmanas ha sido la publicación de revistas y boletines informativos. Entre éstos se puede mencionar la revista Lamalif al-Andalus. Revista de investigación y pensamiento, editada desde 1989, y por un breve período de tiempo, por la Fundación Islam y al-Andalus, vinculada a la Yama’a Islámica de al-Andalus-Liga Morisca, y que trataba sobre pensamiento islámico; el boletín Bismillah editado por la Comunidad Islámica de Sevilla-Umma desde mediados de los ochenta hasta mediados de los noventa.

La Comunidad Islámica en España edita en la actualidad la revista, en papel y en formato electrónico, Islam hoy, en el que se tratan aspectos de actualidad, noticias del mundo islámico, y educación y conocimiento islámico; anteriormente editaron en papel la revista mensual País Islámico (que estuvo disponible en Internet durante el año 2002), y abrieron la Librería Kutubia —«libros y revistas sobre islam, historia de al-Andalus»—, que se estableció como un lugar de encuentro de la comunidad siendo la primera iniciativa española en este sentido. Más tarde, ponen en marcha el proyecto editorial Madrasa, que tiene entre sus objetivos la difusión, en lengua española, de todos aquellos textos clásicos y modernos en el islam, como un modo de dar a conocer el islam en Occidente y, más concretamente, en aquellos lugares donde se hable la lengua castellana.

La revista Verde Islam, Revista de información y pensamiento islámico, editada por Junta Islámica entre 1995 y 2005, simultaneó su edición con el Webislam.

Webislam es un portal en internet y una comunidad virtual, abierta al diálogo y la creación de pensamiento. En línea desde 1997, constituye uno de los principales referentes para los musulmanes de lengua española, tanto por la cantidad y calidad de la información que ofrece como por el número de visitas, páginas visitadas y permanencia en el sitio. Entre sus objetivos está abordar aquellos aspectos que puedan ser de interés, tanto para los musulmanes como para los no musulmanes, relativos directa o indirectamente al islam. «Otro de sus objetivos es la realización de una labor continuada de difusión y defensa de la sociedad intercultural y de la necesidad de cooperación entre culturas, religiones y civilizaciones. Esta vocación de defensa de la sociedad plural se expresa tanto en los contenidos de la página como en su diseño y funcionamiento» (Grupo Ágora, Informe sobre Webislam). El espacio web ha sido designado como ejemplo de buena práctica intercultural por el grupo de investigación Ágora de la Universidad de Huelva y otras tres universidades europeas. Junta Islámica destaca en el uso de los distintos medios de difusión y comunicación, así como en la participación en distintas iniciativas vinculadas con ellos; así, en 2008, se constituye, a iniciativa de Junta Islámica y la francesa saphirnews.com, la Red Europea de Medios Islámicos ( REMI ). Entre los objetivos de esta red destaca «la coordinación de los mensajes, la profesionalización de los medios islámicos, la interacción con la sociedad civil y las instituciones públicas europeas y de cada uno de los países y la creación de un instrumento que permita dar voz a los musulmanes europeos» (Webislam, 17/11/2008).

La Comunidad Musulmana de Marbella publica, desde 2004, un periódico online <www.arabandalucia-worldpress.com>, editado en árabe y en castellano que tiene entre sus objetivos, además de informar (noticias del mundo árabe, inmigración, legislación, etc.), favorecer la integración de la comunidad musulmana inmigrante en la sociedad española.

La actividad sociocultural en las comunidades musulmanas andaluzas La mezquita no es sólo un espacio religioso en el que la comunidad realiza las prácticas religiosas, sino un espacio social, para la sociabilidad y donde se desarrollan las redes de solidaridad y ayuda mutua. En las comunidades donde predomina la población inmigrante, éste es el lugar de referencia al que acudir para resolver las necesidades de todo tipo que les puedan surgir. La labor social que se desarrolla en ellas tiene un carácter informal y, muchas veces, inmediato como puede ser la recolecta de fondos para las familias más necesitadas, o la repatriación de los fallecidos en circunstancias excepcionales. Algunas comunidades se organizan para visitar en los hospitales a los musulmanes enfermos, hacen labores de prevención de las toxicomanías o apoyo a los drogodependientes; otras prestan servicios en las instituciones penitenciarias, asesoran en materia de empleo y residencia, etc.

Junto a la labor social, en las comunidades más consolidadas, se desarrollan diversas actividades cultural-educativas, dirigidas fundamentalmente a la población musulmana de habla española y a los interesados en conocer mejor esta religión; entre ellas se pueden mencionar las diversas publicaciones de musulmanes andaluces sobre distintos aspectos del islam, explicando sus procesos de conversión o bien la traducción de obras islámicas significativas, entre las que destaca la traducción comentada del Corán, El Mensaje del Qur’an, o la traducción de la obra del imam Malik Al-Muwatta, ambas publicadas por Junta Islámica; la traducción del árabe al español de la amplia obra de la explicación o exégesis del Corán de Al-Qurtubí(36) que se desarrolla a iniciativa de la Mezquita el Temor de Allah de Granada. También se desarrollan actividades socio-culturales encaminadas tanto a dar a conocer el islam a la sociedad circundante como a las inquietudes educativas de la comunidad.

Asociaciones socioculturales islámicas

En las comunidades musulmanas es habitual observar un doble proceso de formalización: por una parte como entidad religiosa y por otra parte como asociación cultural. La práctica más habitual que se ha observado a lo largo del trabajo de campo es una primera regularización de la comunidad como asociación cultural y su posterior inscripción en el RGER . Ser entidad religiosa les da acceso a todos los beneficios y obligaciones contempladas en el Acuerdo de Cooperación de 1992, mientras que ser asociación cultural les facilita las relaciones con las administraciones municipales, gestionando como asociación los proyectos de integración que proponen.

Las asociaciones y las comunidades están organizando en los últimos años múltiples actividades encaminadas a dar a conocer el islam, explicando cómo son los musulmanes y qué hacen, con objeto de acercar esta realidad religiosa, favorecer la convivencia y disminuir los posibles conflictos por medio del conocimiento mutuo. Entre estas actividades cabe destacar las jornadas de puertas abiertas y visitas guiadas a las mezquitas, como las que han realizado en la mezquita An-Nour de Puerto Real (Cádiz), o las rupturas del ayuno durante el mes de ramadán en las que se invita a los vecinos a compartir el iftar con los musulmanes de la comunidad.

En los últimos años, entre las comunidades más consolidadas, se está observando la práctica de separar el espacio de culto del espacio socio-cultural. Éste es el caso de la Comunidad Musulmana al-Muhayrum y al-Ansar de Huelva, cuyo centro cívico-social, el Centro Islámico Assalam, ha sido inscrito también como entidad religiosa. La Comunidad Islámica al-Hidaya en Sevilla tiene un espacio exclusivo para el culto y la asociación, convertida en un centro cívico-cultural, que se encuentra en un espacio diferenciado y separado de la mezquita; está reservada para todo lo demás como son los cursos de árabe, las conferencias y charlas sobre los aspectos religiosos y sociales del islam, etc. El objeto de esta separación de espacios es diferenciar lo cultual de lo cultural, evitar los posibles conflictos que puedan surgir en el seno de las comunidades entre los más estrictos en la praxis islámica y los que mantienen actitudes más tolerantes, así como disponer de un espacio abierto a toda la sociedad. La asociación se convierte, así, en un espacio de encuentro, que no interfiere con las actividades estrictamente cultuales, y que se constituye también como un espacio de convivencia entre el vecindario y la comunidad islámica.

Otro tipo de asociaciones son las que tienen un objetivo educativo y de formación, como el Centro Cultural Árabe de San Pedro (Málaga) o la Asociación Cultural los Nuevos Mudéjares de Sevilla que, sin tener fines estrictamente religiosos, el enfoque islámico está claramente presente.

Un tipo singular de asociaciones son aquellas que se han formado para intervenir en los lugares de procedencia de sus miembros, desplegando tácticas transnacionales de solidaridad y concienciación; éste es el caso de la ya comentada Comunidad Religiosa Musulmana Cheij Ma-El Ainin en Viator (Almería), entidad religiosa asociativa cuyo eje central es la cooperación con el Sahara y Mauritania. En Atarfe (Granada) se encuentra Bushara, una Asociación cultural para la cooperación y el desarrollo con los pueblos del Magreb y el Sahel africano (el entorno sahariano), conformada por andaluces musulmanes.

Comunidades y asociaciones de mujeres

En la religiosidad musulmana y en las formas de asociacionismo que se presentan en Andalucía hay que tener en cuenta el factor del género. La mujer tiene un papel significativo en el islam, otorgado y reconocido en el Corán, el cual establece la igualdad de los géneros ante Dios y asigna roles diferentes a hombres y mujeres. Y si bien las distintas tradiciones culturales interpretan esta igualdad y roles de formas diferentes, todas reconocen el papel de la mujer como garante de la transmisión de la religión en el seno de la familia. En el contexto mundial actual el rol, el significado y el estatuto de la mujer en el islam se interpretan etnocéntricamente como indicador del grado de «apertura» de las sociedades y comunidades islámicas hacia los valores democráticos; asimismo las sociedades no musulmanas tienen una serie de prejuicios y estereotipos vinculados directamente a la mujer musulmana que ésta, la mujer musulmana, se ve obligada repetidamente a explicar. Sobre este tema, así como sobre el amplio abanico de las respuestas que las propias mujeres musulmanas dan al mismo hay una extensa bibliografía, no siendo éste el lugar para exponerla. No obstante, en el caso de Andalucía cabe destacar que, desde el comienzo de la andadura de las primeras comunidades, la mujer musulmana ha estado presente en el proceso de visibilización e institucionalización del islam. En los años ochenta, las españolas musulmanas participan en los distintos actos cultuales, sociales y culturales de las comunidades, si bien su contribución a la estabilización de las comunidades se va centrar fundamentalmente en el ámbito familiar, salvo en el caso de las mujeres de la Yama’a Islámica de Al-Andalus-Liga Morisca que formaban parte del Consejo Rector de la misma. Posteriormente las mujeres, aunque en pequeño porcentaje y mayoritariamente las españolas musulmanas conversas están incluidas en el desarrollo y toma de decisiones de algunas comunidades, como es el caso de la Comunidad Musulmana Almedina en Almería, la Orden Sufí Haqqani de Órgiva o el Instituto de Lenguas Árabes y Estudios Andalusíes de la Puebla de Don Fadrique.

A finales de la década de los ochenta comienzan a visibilizarse las primeras organizaciones femeninas, en las que, además de los temas religiosos, se van centrar en sus inquietudes como mujeres. En este sentido hay que destacar la Asociación An-Nisa (que significa «las mujeres»),(37) con sede actual en Madrid pero que inicia su andadura en la ciudad de Granada. An-Nisa es la primera asociación y entidad religiosa de mujeres musulmanas que se creó en España, en 1990, a iniciativa, entre otras, de Jadicha Candela(38), quien tuvo un papel significativo en la consolidación del islam en Granada durante la década de los noventa. Esta entidad estuvo también presente en la gestación y redacción del Acuerdo de Cooperación de 1992. En los estatutos fundacionales de An-Nisa se establece el compromiso de luchar por servir de instrumento y cauce plural que lucha y se esfuerza por lograr la unidad de las mujeres musulmanas que viven en nuestro país, sin discriminación alguna. Y entre sus objetivos está el facilitar a los musulmanes el conocimiento y la práctica del islam en España, informar y velar por los derechos y obligaciones de los musulmanes, y servir de vía de comunicación entre las distintas organizaciones musulmanas en España para tratar de dar respuesta a los interrogantes que surgen a la hora de practicar el islam. An-Nisa coordinó la organización, en la ciudad de Córdoba en el 2002, del III Congreso de Mujeres Musulmanas,(39) patrocinado entre otras instituciones por Junta Islámica, Diputación provincial de Córdoba, Instituto de la Mujer de la Junta de Andalucía, Dawa al-Islamiya, etc. An-Nisa, junto a la asociación catalana de mujeres musulmanas Inshallah, lideran la lucha por los derechos de la mujer y contra la violencia doméstica. En este sentido en el 2003 representantes de ambas asociaciones femeninas testificaron por la defensa en el juicio que tuvo lugar contra el imam de Fuengirola (condenado en 2004), quien en su libro titulado «La mujer musulmana» se refería a la forma en que ésta debe recibir el castigo físico en caso de desobediencia continuada al marido(40).

Actualmente en Andalucía hay algunas entidades religiosas y asociaciones culturales organizadas, gestionadas y dirigidas específicamente a las mujeres musulmanas. La Junta de Mujeres Musulmanas de Málaga es una entidad religiosa con sede en la Mezquita de La Unión, que se crea en 2005 por un grupo de cinco mujeres musulmanas (tres españolas y dos marroquíes), residentes en Málaga, que deciden organizarse en torno a sus creencias religiosas y a la defensa del papel de las mujeres en el islam. Entre sus actividades más relevantes están las clases de árabe y castellano para mujeres; en el año 2007 recibieron una subvención de la Fundación Pluralismo y Convivencia para la traducción al castellano y la edición del libro Amor y sexo en el islam. Miscelánea de artículos y fatuas. La Junta de Mujeres Musulmanas está relacionada con la mezquita de La Unión en Málaga, donde tienen su domicilio social, y con la que colaboran activamente.

La Comunidad de Mujeres Musulmanas de Granada se gesta en el año 2005 en el seno del área dedicada a la mujer de la Comunidad Musulmana de Granada (mezquita Omar); las musulmanas se organizan para realizar distintas actividades socioculturales. En el año 2007, cuando, tanto por el número de integrantes como por el volumen de actividades han adquirido entidad propia, se inscriben como entidad religiosa en el RGER . Desde ese momento funcionan como entidad independiente, aunque relacionada con la Mezquita Omar, donde tienen su sede social. Entre sus actividades, desarrolladas sobre la base del voluntariado, destacan las de carácter educativo (clases de árabe y español para niños y niñas entre los 3 y los 16 años, alfabetización de mujeres inmigrantes, etc.), actividades que han contado con la ayuda de subvenciones concedidas por la Fundación Pluralismo y Convivencia desde el 2007; también realizan actividades de mediación intercultural en colegios públicos de la zona como excursiones, charlas de orientación, etc.

La Asociación de Mujeres al-Medina de Granada, Centro Zaynab bint Yash, constituye el ejemplo de organización femenina de tipo asociativo. Esta asociación, creada en el 2002 (y formalizada en 2007 en el Registro de Asociaciones de la Junta de Andalucía), está relacionada con la Comunidad Islámica en España. Esta asociación, toma el islam como eje central de su actividad asociativa, por lo que los viernes por la tarde se reúnen para recitar el Corán, realizan actividades educativas y de formación, de asesoramiento a las mujeres (especialmente orientadas a las mujeres que han abrazado el islam recientemente), así como actividades relacionadas directamente con la salud (consulta homeopática, gimnasia aeróbica, etc.). Las mujeres de la Comunidad Islámica en España de Sevilla, organizadas en torno a la asociación informal La Madrassa de Sevilla, están también relacionadas con las de Granada y participan en las actividades organizadas por estas últimas, como, por ejemplo, en un Seminario sobre maternidad celebrado en el año 2008 en la ciudad granadina.

Rituales funerarios y cementerios musulmanes

En el islam, al igual que en las demás religiones, vida y muerte están íntimamente ligadas, por ello la preocupación por la muerte forma parte de la vida de los musulmanes. Para el musulmán, sobre todo para el inmigrante, la posibilidad de morir en España es una cuestión problemática, no tanto por el mismo hecho de la muerte sino por los factores que acompañan a ésta, es decir, la correcta realización de las exequias y el enterramiento en un cementerio musulmán o, al menos, en un espacio en el que no existan signos y símbolos de otras religiones. La reivindicación de un cementerio musulmán es una de las constantes entre las distintas comunidades islámicas asentadas en España y que fue recogida, en su momento, en el Acuerdo de Cooperación entre la Comunidad Islámica de España ( CIE ) y el Estado Español de 1992 el cual, a su vez, se inserta en la legislación española relativa a cementerios y enterramientos (Tarrés, 2006a). Andalucía cuenta, en la actualidad, con cinco cementerios musulmanes (dos de ellos privados) y cuatro parcelas destinadas a enterramientos islámicos en cementerios municipales. Los primeros se sitúan en las localidades de Sevilla, Granada, Benalmádena (Málaga), La Puebla de Don Fadrique (Granada) y Fuengirola (Málaga), siendo privados estos dos últimos. Mientras que las parcelas se encuentran en la ciudad de Córdoba, en Lucena (Córdoba), Jerez de la Frontera (Cádiz) y en la localidad granadina de Órgiva.

Los rituales funerarios islámicos están perfectamente establecidos en el Corán y en el hadiz; el musulmán que fallece debe ser inhumado lo más rápidamente posible (preferentemente en las primeras veinticuatro horas); tras haber sido lavado convenientemente, habérsele hecho la ablución y amortajado en un sudario, se introduce el cuerpo en el ataúd en el que será conducido hasta el cementerio. La práctica islámica exige que el musulmán sea enterrado directamente en el suelo y, en tanto que la legislación andaluza lo permite, así se hace en esta comunidad autónoma. El cadáver se sitúa orientado hacia La Meca, y en el cementerio se realiza una oración fúnebre.

A pesar de la existencia de cementerios musulmanes o cesiones de parcelas en cementerios municipales en Andalucía, los musulmanes de origen extranjero siguen prefiriendo ser enterrados en el país de origen. Un caso singular lo constituye la parcela que el Ayuntamiento de Lucena (Córdoba) cedió a la comunidad musulmana en el cementerio municipal de esta localidad en el 2004, y que en 2007 no había sido todavía utilizada para ningún enterramiento ya que las familias de los fallecidos en esos años prefirieron trasladar los cuerpos a los países de origen.

La repatriación es una práctica habitual entre muchos inmigrantes musulmanes, siendo muy común que estos contraten con algunas compañías de seguros pólizas destinadas específicamente a la repatriación de difuntos extranjeros. Estas compañías suelen contratar personal extranjero para atender a los posibles compradores de estos seguros. Asimismo en la comunidad andaluza hay una empresa funeraria, SEFUBA , establecida en la provincia de Cádiz y especializada en la repatriación de los musulmanes fallecidos. No obstante, también es práctica habitual que sean las propias comunidades religiosas las que se encarguen de buscar los fondos necesarios para la repatriación de sus fieles, si fuera necesario. Así, por ejemplo, los miembros de la Mezquita Massalicoul Djnan de Granada tienen una parte del fondo común, constituido con las aportaciones voluntarias de todos, dedicado a la repatriación de los senegaleses fallecidos en la localidad a su país de origen, prefiriendo este sistema al enterramiento en el cementerio musulmán de la ciudad. En la localidad almeriense de Vícar se creó, en el año 2005, la Asociación Funeraria de Inmigrantes de la República Islámica de Mauritania, con el objetivo de repatriar los cuerpos de los inmigrantes mauritanos fallecidos en la provincia. Esta asociación, que funcionaba con anterioridad a la fecha indicada, se sostiene con las aportaciones de los socios y mantienen también actividades cultuales, dirigidas por un imam, así como de apoyo y ayuda mutua entre el colectivo mauritano.

La identidad musulmana en Andalucía(41)

Tanto para los españoles musulmanes como para los inmigrantes el islam proporciona un fuerte marco identitario. Esto es especialmente significativo en el caso de los inmigrantes, a quienes, en base a su adscripción religiosa, son reconocidos y se autoidentifican como colectivo. Al identificarse en términos religiosos, asumen la existencia de una serie de elementos distintivos y símbolos compartidos, a partir de los cuales los musulmanes trazan los límites de su propia alteridad, estableciendo una frontera simbólica con la sociedad mayoritaria, y es el oratorio/mezquita el espacio a partir del cual se establecen estos límites. Una vez determinados los límites de la otredad, las diferencias internas resurgen con fuerza. Se restablecen de esta forma diferencias étnicas, lingüísticas y sociodemográficas que se manifiestan tanto en las relaciones interpersonales de los propios musulmanes, como en las que se establecen entre los no musulmanes. Asimismo, esta diversidad se pone de relieve en las expresiones de la religiosidad musulmana, las cuales presentan una amplia gama de manifestaciones que van desde la estricta observancia hasta el abandono total de las formas de culto de las mismas.

La configuración comunitaria y la asistencia regular al oratorio/mezquita, fortalece la identidad musulmana en tres grados: como individuo, como miembro del grupo que compone su entorno de interacción y, finalmente, como parte de la Umma, la comunidad total de creyentes. Desde un punto de vista individual la mezquita es el espacio donde se habla un idioma común, donde el musulmán recuerda, aprende e interioriza las pautas de comportamiento que le permiten autoidentificarse en términos religiosos, definiendo también su identidad étnica. En tanto que miembro de un grupo, la mezquita es un espacio donde producir y reproducir las pautas culturales propias, un lugar de encuentro y estimulación de la sociabilidad y solidaridad del grupo, que es la base de la organización social islámica. El tercer nivel de identidad es el supracomunitario, en tanto que la reproducción del ritual colectivo, fundamentalmente la oración comunitaria, constituye un acto de adhesión a la comunidad más amplia; en esos momentos el musulmán percibe la Umma, la comunidad global de creyentes, orando en una misma dirección como una realidad que está por encima de las diferencias de todo tipo, como un todo integrado, ligado por un mismo sistema de valores.

La estructura comunitaria de los oratorios/mezquitas, por tanto, además de constituir espacios para la sociabilidad se conforman como lugares de manifestación étnica e identitaria, resultado de la interacción entre sus miembros, y entre éstos y la sociedad dominante, en tanto que su apertura y funcionamiento no pasa desapercibido en el contexto en el que se inscribe. Asimismo, teniendo en cuenta su lugar en la sociedad mayoritaria, estas comunidades religiosas constituyen un espacio en el que se manifiestan las pugnas internas por el poder y el prestigio dentro del colectivo. En definitiva, el islam y las comunidades islámicas en Andalucía no constituyen un hecho social homogéneo, estático ni uniforme, sino que presentan una gran variedad de manifestaciones. Integran en su seno una gran diversidad de grupos étnicos, poblaciones e incluso tendencias ideológicas. Esta variedad pone de manifiesto la existencia en Andalucía de un colectivo activo, así como de comunidades islámicas de muy distinto signo, presentando, en conjunto, un hecho social diverso y complejo.

(1). Entre la bibliografía existente sobre la etapa del Protectorado español en Marruecospuede consultarse: Morales Lezcano, V. (1984): España y el norte de África: El protectorado enMarruecos (1912-56). UNED, Madrid., o J. Nogué, J. y Villanova, J.L. (1999): España en Marruecos (1912-1956). Discursos geográficos e intervención territorial, Editorial Milenio, Lleida.

(2). Véase: Centro de Documentación (1974): «Matrimonios mixtos entre musulmanes y cristianos. Perspectiva de pedagogía religiosa», en Encuentro Islamo-cristiano, nº 32-33

(3). Para una idea general sobre los españoles conversos véase: Valencia, R. (2003): «Los nuevos musulmanes», en El Islam plural (Roque, ed.), Icaria, Barcelona, pp. 361-368

(4). Sobre el asociacionismo en Marruecos consultar: Roque, M. A., dra. (2002): La sociedad civil en Marruecos. La emergencia de nuevos actores. Icaria-IeMed, Barcelona

(5). Ignacio de Olagüe (San Sebastián 1903-Játiva 1974), publicó en francés una versión reducida de su obra con el título: Les arabes n’ont pas envahi l’Espagne en 1964. No será hasta 1974 cuando se publique la versión íntegra de la misma en español, titulada ya La revolución Islámica de Occidente. La obra consta de tres partes: El problema histórico, La revolución islámica y El arte andaluz, más un epílogo y cuatro anexos.

(6). Para conocer en profundidad el proceso de institucionalización del islam en España consultar: Moreras, J. (1999): Musulmanes en Barcelona. Espacios y dinámicas comunitarias. CIDOB, Barcelona; y Jiménez-Aybar, I. (2004): El Islam en España. Aspectos institucionales de su estatuto jurídico. Navarra Grafica Ediciones, Pamplona.

(7)«El notorio arraigo del islam en España»: http://es.ucide.org [última consulta 08/10/ 2009].

(8)Para más detalles sobre este punto ver el capítulo dedicado a espacios de culto y cementerios en esta misma obra.

(9) La Yama’a Islámica de al-Andalus promovió la creación de la asociación política Liberación Andaluza (LA), para presentarse a las elecciones al Parlamento Andaluz en 1986 a las elecciones municipales de Andalucía y a las autonómicas de Extremadura y Murcia en 1987; en las municipales consiguieron sus mejores resultados, al convertirse en la tercera fuerza política en el Ayuntamiento de Algeciras (Cádiz). LA cesa su actividad en 1989, tras el varapalo que sufren en las elecciones europeas y cuando algunos de sus componentes lanzan el Frente Andaluz de Liberación; sin embargo, en 2008, hay una reactivación de LA, y ésta firma un convenio de adhesión a la Coalición Andalucista para concurrir con éstos en las elecciones autonómicas andaluzas de ese año. Uno de los principales ideólogos de LA y de la YIA en sus comienzos fue Abderraman Medina Molero, quien en la actualidad se halla alejado de estas organizaciones, aunque sigue llevando a cabo actividades literarias encaminadas a dar a conocer la realidad islámica andalusí.

(10). Roger Garaudy (1913-2001), filósofo francés que abrazó el islam en 1982 y se estableció definitivamente en Córdoba en 1987, donde crearía la Fundación Roger Garaudy (inicialmente «Fundación Roger Garaudy de las Tres Culturas») con objeto de conservar y dar a conocer el legado islámico de la ciudad. Entre las obras de este autor, relativas a Andalucía, destacan Córdoba, capital del pensamiento unitario y El Islam en Occidente. La Fundación Roger Garaudy sigue realizando actividades en la ciudad de Córdoba; entre ellas destaca el proyecto Biblioteca Viva de al-Andalus (www.bailio.com) con una amplia colección bibliográfica y documental andalusí, así como la gestión del Museo de la Torre de la Calahorra. La esposa viuda de Roger Garaudy, Salma, es referencia obligada para muchos musulmanes andaluces (en el año 2003 fue la encargada de la recitación del Corán en la clausura del I Congreso de Musulmanes de Habla Hispana celebrado en Sevilla), y regenta en la actualidad La Casa Andalusí, un espacio museístico que recrea una vivienda de esa época.

(11) Para conocer más sobre Alí el-Kettani (1941-2001) se puede consultar su biografía en el portal Webislam [en línea], www.Webislam.com/?idt=11189 [última consulta: 16/09/09].

(12) Véase: http://patrimonioislamico.wordpress.com [última consulta: 04/11/09].

(13) Granada busca en ese momento convertirse en capital europea de la cultura, en un referente del sur de Europa «puente entre Europa y Marruecos», y para ello debe renovar tantos sus infraestructuras como algunos aspectos sociales y culturales. Entre las distintas actuaciones que el ejecutivo municipal emprende está el rehabilitar el «pasado histórico de Granada», lo que implicaba tanto la restauración de edificios emblemáticos como el facilitar el asentamiento de una comunidad musulmana en la ciudad, en un momento en el que el fenómeno inmigratorio todavía ni se planteaba. En este marco es cuando proponen a los dirigentes de la Sociedad para el Retorno del Islam a al-Andalus que se instalen en la ciudad (Rosón, 2008).

(14). La expansión de los morabitum hacia distintas partes del mundo es muy significativa. Así, por ejemplo, a mediados de los noventa, un miembro del movimiento morabitum granadino, tras una estancia en la comunidad sevillana, se traslada a la región de Chiapas, en México, con objeto de islamizar a los indígenas tzotziles-chamulas de la zona y establecer una comunidad consolidada, lo que han conseguido formando la Comunidad Islámica en México. Algo similar ha ocurrido en Sudáfrica; también tienen sedes en Nueva Zelanda.

(15). Sobre el Instituto Halal consultar en este capítulo el apartado dedicado a la alimentación.

(16) Sobre Webislam consultar en este capítulo el apartado dedicado a los medios de comunicación.

(17) Para conocer más sobre el sufismo y las distintas escuelas desde los orígenes del mismo se puede consultar: Popovic y Veinstein (1997): Las sendas de Allah. Las cofradías musulmanas desde sus orígenes hasta la actualidad. Bellaterra, Barcelona.

(18) Shojaeddin Shafa, en su obra De Persia a la España musulmana (Huelva, Universidad de Huelva, 2000), describe las zawiyas andalusíes como una «réplica de los conventos y monasterios cristianos».

(19) Carmen Villanueva ha identificado treinta y siete rábitas en Granada, ciudad que fuedurante más de dos siglos (siglos XIV y XV) centro del sufismo andalusí. Su artículo puede consultarse en Miscelánea de estudios árabes y hebraicos, vol. 3, 1954, pp. 79-86.

(20) Agha murió de neumonía el 7 de septiembre de 2005 en Jerez de la Frontera (Cádiz), y fue sepultado días después en Londres junto a su padre, Sirdar Ikbal Ali-Shah de Sardhana.

(21) Esta Fundación se crea en 1988 con el nombre de Fundación «Centro Cultural Suhail», y cambia al nombre actual en el año 2001. (Orden de 19 de julio, BOE nº 204, de 25 de agosto de 2001)

(22) Las comunidades que responden a este perfil son muy numerosas. Además de las mencionadas cabe destacar las siguientes: En la provincia de Almería la Comunidad Musulmana al-Hidaya de Villaricos, la Comunidad Musulmana Alisrá de Alquián, la Comunidad Islámica de El Puche, la Comunidad Musulmana de Aljair de las Norias. En la provincia de Cádiz encaja en esta tipología la Comunidad Islámica de Villamartín. En la provincia de Córdoba la Comunidad Islámica de Castro del Río, la Comunidad Islámica de Puente Genil, la Comunidad Islámica de Benamejí o la Comunidad Islámica de Priego de Córdoba. En la provincia de Granada cabe mencionar el Centro Cultural Islámico de Armilla, la Comunidad Islámica As-Sunna de Baza, la Comunidad Islámica de Baza, la Comunidad Islámica de Loja, la Comunidad Islámica de Motril-Mezquita al-Andalus, la Comunidad Islámica de Almuñecar o la Comunidad Islámica de las Ventas de Zafarraya. En el caso de la provincia de Huelva responden también a esta tipología la Comunidad Islámica de Almonte, la Comunidad Islámica de Bollullos del Condado, la Comunidad Religiosa Musulmana de Isla Cristina, la Comunidad Musulmana de Palos de la Frontera y la Comunidad Islámica de Rociana del Condado. En la provincia de Jaén cabe mencionar la Comunidad Islámica de Jaén-Mezquita Umar al-Faruk, la Comunidad Islámica de Andújar, la Comunidad Islámica de Beas de Segura, la Comunidad Islámica de Martos y la Comunidad Islámica de Villanueva del Arzobispo. En el caso de la provincia de Málaga están la Comunidad Musulmana Convivencia y Hermandad-Mezquita La Palma, la Asociación Islámica Casa de la Paz-Bait Assalam en Torre del Mar, la Comunidad Islámica de Archidona, la Comunidad Islámica de Churriana. Y, finalmente, en el caso de la provincia de Sevilla, las comunidades que responden a estos criterios son: la Mezquita Bazar Canarias y la Mezquita de Bellavista en Sevilla capital, la Comunidad Islámica de Dos Hermanas, la Comunidad Islámica de Osuna, la Mezquita de Los Palacios, La Comunidad Islámica de Écija y la Comunidad Islámica de Las Cabezas.

(23) Véase: http://yassine.net/en [última consulta: 25/10/09].

(24) La Hermandad Imam Rida, activa desde los años ochenta del siglo pasado, es una de las pioneras en el islam en Cataluña. Se trata de una comunidad formada por comerciantes, procedentes generalmente de Iraq, y que prefiere mantenerse al margen de las cuestiones políticas (Prado, A., 2008: El retorn de l’Islam a Catalunya. L’Índex, Barcelona, p. 253, traducción S.Tarrés)

(25) Su página web <www.islamcordoba.org>, nunca llegó a estar completamente activa.

(26) Dentro del islam sunní se reconocen cuatro escuelas de fiqh, según la importancia, o la base jurídica, que den a los hadices por una parte, y al ra’y (razonamiento deductivo) o al quiyas (razonamiento por analogía) por otra (Tarrés, 2005). La escuela Hanbalí es la que limita el uso de ambos razonamientos al mínimo imprescindible, lo que constituye un motivo más en la asociación del salafismo con el wahhabismo, en tanto que este último ha potenciado el primero.

(27) Hekmat-e josrawâni: la teosofía de los reyes, (atribuida al rey Keyjosro (Cosrroes), soberano y sabio de la antigua Persia), conocida también como hekmat-e eshrâqi (la teosofía de la iluminación).

(28) Véase: www.nematollahi.org/obrasociosanitaria [última consulta: 07/11/09].

(29) Para más información sobre estos aspectos se puede consultar: Shafa, Shojaeddin (2000): De Persia a la España musulmana. Huelva, Universidad de Huelva.

(30) Todas las comunidades senegalesas están coordinadas a nivel nacional, desde Madrid, donde se reúnen periódicamente.

(31) Hay una tercera cofradía en Senegal, la Xaadir, que, a pesar de ser la más antigua, es muy minoritaria, y no está representada en Andalucía. También cabe señalar la existencia de otro grupo muy minoritario en Senegal: el grupo Ibadus, cuyo objetivo es la implantación de la Sharia en dicho país, y que tienen muy pocos seguidores debido fundamentalmente, a que Senegal es un país laico y las cofradías mayoritarias mantienen una «religiosidad secularizada».

(32) Para conocer más sobre alimentación halal consultar: Jiménez-Aybar, I. (2005). Sobre la alimentación de los magrebíes en Andalucía consultar: Tarrés, S. (1998): «La carne en la dieta de los inmigrantes magrebíes: El caso de Sevilla», Africanos en la otra orilla. Trabajo, cultura e integración en la España Mediterránea (Checa Olmos, edt.), Barcelona, Icaria, pp. 123-141 Y sobre la alimentación durante el mes de ramadán, consultar Tarrés, S. (1999): «La alimentación de los inmigrantes magrebíes durante el Ramadán: un ejemplo de alimentación mediterránea», en Alimentación y cultura (Borges y Carretero, coords.). Huesca, La Val de Onsera, vol. I, pp. 84-100

(33) Para profundizar sobre este punto consultar: Tarrés y Rosón (2009): «La enseñanza de las religiones minoritarias en la escuela. El caso de Andalucía», in ‘Ilu, Revista de Ciencias de las religiones, nº 14, pp. 83-98. Y para una perspectiva general sobre la educación islámica en la escuela, consultar Rosón, Tarrés y Moreras (2009): «Islamic Religious Education in Spain», en A. Alvarez Veinguer, G. Dietz, D.-P. Jozsa-T. Knauth (eds.), Islam in Education in European countries– Pedagogical Concepts and Empirical Findings, Münster, New York: Waxmann, pp. 178-202

(34) El Centro de Imanes por la Paz en la actualidad coordina las siguientes mezquitas y comunidades musulmanas en la provincia de Almería: Comunidad Musulmana Al Ijlase-El Ejido; Comunidad Musulmana Omar Ibn Aljattab-San Nicolás; Comunidad Musulmana Almuhseneen-Almería, Comunidad Musulmana de Attouba-Vícar; Comunidad Musulmana An Nour-Las Norias; Comunidad Musulmana de Inmigrantes por la Paz-La Mojonera; Comunidad Musulmana de Almería As-Salam-Roquetas de Mar; Comunidad Musulmana Ar-Rahma en el Puche; Comunidad Musulmana La Nijareña-Campohermoso; Comunidad Musulmana Al Nour Waliman de Santa María; Comunidad Musulmana de Adra; y Comunidad Musulmana Venta El Viso

(35) Véase: www.consejoislamicodegranada.es [última consulta: 29/09/2009].

(36) Proyecto Al-Qurtubí: www.al-qurtubi.com [última consulta: 16/09/09].

(37) Asociación An-Nisa: www.an-nisa.es [última consulta: 16/09/09].

(38) Entre las fundadoras de An-Nisa cabe destacar a Jadicha Candela y Sabora Uribe. La abogada Jadicha Candela es una de las primeras españolas musulmanas, que inició sus primeros pasos en el islam con la Comunidad Islámica en España, de la que luego se separa. Sabora Uribe fue otra de las fundadoras de An-Nisa, española musulmana dedicada al estudio del islam, formaba parte de la iniciativa pionera de la revista Verde Islam, de la que fue redactora jefe. Co-esposa del presidente de Junta Islámica, Mansur Escudero, fue asesinada en 1998 en la localidad cordobesa de Almodóvar del Río, donde residía.

(39) El Primer Congreso de Mujeres Musulmanas se celebró en 1999 en Barcelona, el Segundo Congreso tuvo lugar en Valencia en el año 2000. A diferencia del Tercer Congreso celebrado en Córdoba (abierto al público masculino y al no musulmán), los dos primeros estaban dirigidos exclusivamente al público femenino y musulmán.

(40) Juzgado Penal nº 3 de Barcelona. Procedimiento abreviado 276/03 C. El libro fue retirado del mercado por orden del juez.

(41) Este epígrafe está extraído de: Tarrés, S. (2005): Inmigrantes extranjeros asentados en Andalucía. La religión como estrategia adaptativa de una comunidad musulmana en Sevilla, Sevilla,

Tesis doctoral inédita.

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