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El 5 de julio de 1885 nacía en la población malagueña de Casares Blas Infante,

Una vida dedicada a la defensa de su tierra y de la gente más explotada y desposeída, la clase trabajadora y los jornaleros, los felag-mençu, los campesinos sin tierra a consecuencia de la conquista castellano-católica de Andalucía.

Murió asesinado por las hordas fascistas de Queipo de Llano y Franco un 10 de agosto de 1936, asesinado por la España rancia, católica, capitalista, explotadora, colonialista y asesina. Sus restos mortales aún reposan en una fosa común en una cuneta de la carretera de Sevilla a Carmona.

Pero nos dejó un legado de una importancia descomunal: la justificación de Andalucía en su pasado andalusí, último periodo donde Andalucía fue libre, según el propio Infante, una vía hacia la independencia, un modelo de emancipación de la clase trabajadora andaluza… y un legado espiritual que podemos resumir en las palabras del mismo Infante:

» El Profeta de nuestros antepasados de Al-Andalus que, como todos los profetas, será nuestro profeta, (se refiere Blas Infante a Muhammad -s.a.s.), y el de todos los hombres libres en tanto cuanto digan la verdad, anunció esta verdad incontrovertible: “¡Ay del día en que un espíritu no comprenda a otro espíritu. Porque el espíritu es espíritu como la luz es luz!» Trabajemos con suma cautela en estos principios para que Andalucía vuelva a ser inspirada por su propio genio y porque su libro vuelva a ser el Al-Korán como dice la Sura III:

Aquellos a quienes les hemos dado Al-Korán y lo leen como deben leerlo».

(Blas Infante: Manuscritos Inéditos)

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