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Militares de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 03.06.2023

En el contexto del conflicto en Ucrania, resulta más que evidente que EEUU seguirá utilizando su poder militar para mantener la hegemonía. De ello se deduce que la mayor expansión de la OTAN y la transformación de Europa y todo Occidente en una herramienta militar estadounidense es solo cuestión de tiempo, procede de un artículo de ‘Global Times’.

«Sean cuales sean las causas del conflicto, hay que reconocer que Rusia tiene razón, pues está convencida de que si la OTAN, que recibe de Estados Unidos el 16% de su presupuesto, no se hubiera acercado cada vez más a la frontera rusa entre 2000 y 2020, este conflicto armado no se habría producido», destaca el autor de la publicación, Anthony Moretti.

En 1990, el ex secretario de Estado de EEUU, James Baker, aseguró al último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, que la OTAN no se expandiría hacia el este. Años después, EEUU se retracta de sus palabras, aduciendo la ausencia de garantías escritas por su parte, aunque numerosos testigos y otros documentos indican que esas declaraciones se hicieron. Además, el medio chino destaca que EEUU nunca cumplió con garantías incluso escritas.

Hoy en día, EEUU no tolera una postura diferente a su visión de Rusia como el país agresivo. Sin embargo, en otras partes del mundo ya constatan la determinación de ampliar la presencia de la OTAN en Europa y fuera de ella, al tiempo que observa la otra cara del bloque, que no coincide con la forma en que la describen sus partidarios, subraya Moretti.

Cada vez surgen más cuestiones respecto a los planes de la Alianza para Asia Oriental, y el autor está convencido de que su presencia en la región pronto se convertirá en un hecho. En este contexto, recuerda cómo CNN informó a mediados de mayo que el Gobierno japonés mantenía conversaciones con los dirigentes de la OTAN sobre la apertura de una oficina de enlace con el bloque en Japón. Cita también a un académico de Defense Priorities, que hacía énfasis en que la OTAN no debe «provocar incendios en la otra punta del mundo».

«Sin duda, EEUU está detrás de la idea de que la OTAN llegue a Asia», nota el autor.

Este argumento tiene sus fundamentos, ya que el organismo militar ha lanzado en repetidas ocasiones acciones militares en lugares que no guardan ninguna relación directa con la esfera de actuación del bloque. Un ejemplo es Afganistán, que terminó con la retirada de las fuerzas. Moretti expone cómo un funcionario de la Alianza apuntó a los objetivos poco realistas en ese país y a la falta de preparación para la acción militar en general.

«Los ciudadanos de EEUU son plenamente conscientes de que se malgastaron billones de dólares estadounidenses y miles de personas murieron a causa de tales errores de cálculo», comenta el autor al respeto.

Además, indica que lo mismo se aplica a Libia, respecto a la cual el medio Foreign Policy remarcó que la OTAN se niega sistemáticamente a reconocer los daños que sus bombas han causado a la población del país.

Este bloque militar también ha dejado su huella en la región africana, donde «se ha colado por el norte de África hasta el centro del continente», provocando, como señala el crítico destacado por Moretti, un creciente rechazo a la agresión militar occidental en el continente. Como consecuencia, muchos países africanos se muestran reacios a alinearse con la política de Occidente hacia Rusia.

El autor subraya que los países, que han gastado miles de millones de dólares para abastecer a Ucrania con armas, pronto tendrán que darse cuenta de su imagen en la percepción de las poblaciones del sur de Asia, África y otras partes del mundo. De acuerdo con sus palabras, las pretensiones de democracia y paz de Occidente son vistas ahí con mucho escepticismo, especialmente ante la evidencia de la responsabilidad del bloque en el «derramamiento de sangre» en lugares muy alejados de Europa.

«Por último, ¿en qué deberían reflexionar los dirigentes estadounidenses cuando se dan cuenta de que miles de millones de personas en todo el mundo no ven a EEUU como un baluarte de la paz, sino como un monstruo que busca la guerra?», concluye el autor.

Fuente: sputniknews.lat

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