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KITÂB AT-TASÁWWUF de Ibn ‘Aÿîba

1ª PARTE

El sufismo -la espiritualidad musulmana- ha generado un rico vocabulario con los que expresar la vivencia del Islam en sus raíces. Un gran maestro del norte de África -Ibn ‘Aÿîba- escribió a mediados del siglo XIX un breve tratado en el que recogió las palabras más usuales del lenguaje propio de los sufíes. A lo largo de varias entregas os iremos ofreciendo los comentarios que hacía a cada término. La traducción del texto árabe la debemos a ‘Abd al-Wâhid Gutiérrez Ontiveros.

INTRODUCCIÓN

El Tasawwuf (sufismo) es la Ciencia que preside a todas las demás ciencias, así como el núcleo y el fundamento de la sharî’a. ¿Y cómo no habría de ser así, siendo esta Ciencia la que explica el rango del Ihsân?. Ella es la Ciencia de la Visión y de la contemplación, de igual modo que el Kalâm es aquella ciencia que nos explica el rango del Imân, y al igual que el Fiqh nos explica el rango del Islâm. De esta forma lo tenemos compendiado en el hadîz de Yibrîl (a.s.) que hace referencia a los tres niveles del Islam: Tasawwuf, Kalâm, Fiqh.

Si entendemos que el Tasawwuf es la más meritoria entre las ciencias, hemos de aceptar que la dedicación al mismo es el método ideal para acercarnos a Allah (s.t.), por ser su conocimiento causa de la Gnosis y fuente de la Visión  y la contemplación cara a cara.

Esta Ciencia abarca realidades profundas y expresiones sutiles, para las que los sufíes han empleado un lenguaje técnico específico. Es por tanto necesario para aquel que desee adentrarse en el Tasawwuf que se detenga en el estudio de su terminología técnica.

He querido, con la ayuda  y asistencia de Allah, componer un tratado que reúna la verdades de este Arte, así como una explicación de su terminología.

Quiera Allah que sirva de provecho este manual para todo aquel que se detenga en el estudio de esta Ciencia.

Lo he denominado Mi’arÿ at-tashawwuf ilà haqâ-iq at-tasawwuf (Ascenso a las hermosuras y realidades del Tasawwuf). En Allah deposito mi confianza, pues El es el Guía al Camino recto.

TASAWWUF

Podemos decir que el Tasawwuf es la Ciencia por la que es conocido el método del camino que nos lleva a la Presencia del Señor de los Mundos, o bien podemos decir que es la depuración y sustitución de aquellas cualidades internas del ser humano que lo envilecen por aquellas otras meritorias y que lo ennoblecen; o también podríamos decir que es ausentarse a la creación en la contemplación de la Verdad origen de aquella, y la vuelta al mundo fenoménico desde el Principio del mismo. El Tasawwuf es un camino de trabajo personal cuyo fruto y resultado se encuentra al final de su recorrido.

En cuanto al  posible origen de la terminología del vocablo podemos apuntar varias hipótesis: puede provenir del término «safâ», pureza, puesto que su temática gira en torno a la depuración de las cualidades innobles como ya apuntamos arriba; o bien puede derivar del término, «sifa», cualidad, atributo, pues también puede entenderse el sufismo como la asunción o la caracterización por parte del ser humano de la complitud o integralidad del mismo; otro posible origen del término hace referencia al término, «sufa», espacio de la Mezquita del Profeta (s.a.s.) en Medina donde se sentaban los Compañeros de aquel, a los que el sufi trata de imitar en su orientación hacia Allah; otra posible etimología es aquella que hace derivar el término de «suf», lana, pues la mayor parte de los sufíes visten atuendos de lana, como muestra de elevación sobre el mundo y desapego del mismo, imitando de este modo a los profetas ya que la inmensa mayoría de ellos han elegido la lana como vestido; esta última hipótesis es la que parece estar más acorde desde el punto de vista lingüístico y genealógico del término.

Dijo Sahl: «El sufi es aquel que se desprende de lo superfluo, y que se llena de reflexión en su dirección hacia Allah; para él tienen el mismo valor el oro y el barro»; es decir, para él no hay otro deseo, meta u objetivo en las cosas que no sea el encuentro de su Señor.

Y al Yunayd dijo: «El sufi es como la tierra, sobre la que es arrojada todo tipo de inmundicias y no se obtiene de ella sino cosas buenas y hermosas».Y también dijo: «El sufi es como la tierra,que lo mismo la pisa el justo que el villano, o como el cielo que da cobijo a toda cosa, o como la lluvia que riega a toda criatura».

TAWBA

Consiste en abandonar las acciones censurables y realizar en su lugar las elogiables; o bien se puede entender como la sustitución de toda característica innoble por aquellas otras de carácter noble y elevado; o también puede entenderse como el ausentarse a la creación para sumergirse en la contemplación de Allah.

Sus condiciones son: el lamento por lo realizado (puesto que siempre habrá habido un comportamiento erróneo en el que hallamos incurrido); la renuncia a dichos actos; no recaer en las acciones erróneas.

En cuanto a la tawba del común de los musulmanes consiste en apartarse de acciones reprobables; la tawba de la «gente de la élite» (es decir, los sufíes) consiste en apartarse de los defectos interiores, y por último la tawba de “los elegidos entre la élite” (es decir, aquellos que han alcanzado el mayor grado de realización interna) consiste en apartarse de todo aquello que les distraigan o les aparten de la contemplación del Secreto de Allah.

Todo estado (maqâmat) (con este término se alude a los diferentes grados de realización espiritual que atraviesa el murid, o discípulo, en su caminar hacia Allah) está necesitado de tawba, así el temor (jawf) está necesitado de ella cuando aparece o sobreviene la seguridad o la distracción; la esperanza (raÿà) cuando aparece la angustia y la desesperación; la paciencia (sabr) cuando aparece la inquietud; el desapego (çuhd) cuando sobreviene el deseo; la escrupulosidad en el cumplimiento de la shari’a (wara’) cuando se abusa de las licencias o dispensas de la shari’a; la confianza (tawakkul) cuando se quiere anteponer el ejercicio de la voluntad y elección personal, o la preocupación por la subsistencia; la complacencia (ar-ridà) y la rendición (taslîm) cuando el curso del destino no nos sea favorable; la vigilancia (murâqaba) ante la falta de âdab tanto en lo exterior como en lo interior; la observación de sí mismo (muhâsaba) cuando distraemos nuestro tiempo en todo aquello que nos aparta de lo Real (Allah); el amor (mahabba) cuando el corazón se inclina hacia otro que el Amado; la atención cuidadosa (mushâhada biltifât) cuando desviamos nuestra mirada a otro que no sea el Contemplado, ocupándonos en el mundo material y alejándonos así del progreso en el aumento del desvelamiento de los Secretos.

INÂBA

Es este un concepto más sutil que el de tawba, y comprende tres grados:

a) apartarse de los errores con una actitud de tawba.

b) dejar atrás la pereza e indolencia en la búsqueda del despertar espiritual.

c) apartarse de la multiplicidad para dirigirse a la presencia del Uno-Único.

JAWF

El temor (jawf) es la turbación del corazón ante todo aquello que le resulta abominable, o bien puede definirse como la angustia que experimenta aquel ante la pérdida de lo amad. El fruto del temor es la disposición a la obediencia y el huir de todo aquello que provoque la ira de Allah (es decir, de todo aquello que nos aparta de Allah y nos hunde más en nuestro propio ego). Ahora bien, la expresión de temor sin los componentes arriba citados no es más que mera pretensión y fingimiento.

En cuanto al jawf del común de los musulmanes, hace referencia al temor ante la ira de Allah, y la pérdida de los frutos deseados; el jawf de la “élite” es el temor a alejarse de la proximidad de Allah; y el jawf de los “elegidos” entre la élite es el temor ante el «velamiento» que pudiera ocurrir por la manifestación de una falta de âdab (recordemos que según un hadiz “todo el Islam es adab”, entendiéndose por esto la manera apropiada de comportarse ante cada circunstancia).

RAYÂ

Es la calma del corazón en la espera de algo amado, a condición de que se haya producido un esfuerzo en su consecución, pues de otro modo no es más que deseo, engaño y seducción.

Para la generalidad de los musulmanes es la espera en la consecución de los frutos de sus acciones (es decir, la recompensa de Allah en la otra Vida); para la “élite” consiste en obtener la complacencia de Allah y la proximidad del mismo; y por último, para los “elegidos” entre la élite es la consolidación en la Contemplación o Visión, y el aumento gradual en el conocimiento de los secretos del Señor de los mundos…

Tanto el jawf como ar-raÿâ pertenecen al corazón y son para él como las dos alas para el pájaro, que no vuela sino gracias a ellas.

Ar-raÿâ, prevalece fundamentalmente entre los Gnósticos, mientras que el jawf prevalecen entre los Sâlihîn (aquellos de corazón puro y sincero).   

SABR

Es la satisfacción del corazón ante el gobierno y dirección de su Señor (rabb) (el rabb para el musulmán es aquello que rige y guía en cada instante toda criatura; por ello el Corán dice de Allah que es Rabb lil ‘alamin, Señor de todos los mundos. Sura al-Fâtiha).

La paciencia (sabr) de la generalidad hace referencia a la satisfacción del corazón ante la dificultad en el cumplimiento de las obediencias (es decir, de lo estipulado por la Sharî’a del Islam, las acciones prácticas que conforman el día a día de todo musulmán) y el rechazo a la trasgresión de las mismas. La paciencia de la “élite” está referida a la satisfacción del ego ante la disciplina y el esfuerzo cotidiano, así como hacer frente a los peligros que acechan al discípulo en el transcurso del camino espiritual, junto con la vigilancia (murâqaba) del corazón ante la Presencia, y en la búsqueda del levantamiento de los velos de la ignorancia. La paciencia de los “elegidos” entre la élite consiste en la satisfacción del Espíritu (rwh) y el Secreto (sirr) (el sirr es lo más recóndito del ser humano donde se establece la Presencia de Allah en él) en la Presencia de la Contemplación (mushâhada) y de la Visión cara a cara, o bien la permanencia en la reflexión y en el retiro en Allah.

SHUKR

Es la alegría del corazón ante un bien otorgado, expresando gratitud y obediencia ante el benefactor.

Comprende tres categorías:

1) el Shukr (agradecimiento) de la lengua: es el reconocimiento del favor otorgado, y se caracteriza por la humildad de aquel que es objeto del favor recibido.

2) el Shurk del cuerpo, el cual se caracteriza por el servicio.

3) el Shurk del corazón, el cual consiste en la contemplación del Benefactor en todo don recibido.

WARA’

Es el alejamiento del Yo de todo aquello cuyo fruto le resulta odioso y detestable.

Si hablamos del Wara’ de la generalidad de los musulmanes esta consiste en el abandono de todo aquello considerado como Harâm (por este término se entiende todo lo prohibido para el musulmán por Allah), y de todo aquello que pueda ser ambiguo (mutashâbih). El Wara’ de la “élite” consiste en el abandono de todo lo que enturbia el corazón y que no es más que sequedad y tinieblas; esto lo expresó el Profeta (s.a.s.) cuando dijo: «Deja aquello que te inquiete y dirígete hacia aquello que no te turbe». Por último el Wara’ de los “elegidos” entre la élite es el abandono de toda dependencia que no sea  hacia Allah, cerrando la puerta a toda ambición que no sea Él, poniendo todo su empeño y preocupación en Allah, y no confiando en nada que no sea Él.

El Wara’ es el fundamento del Din del Islam, tal como expresó Hasan al-Basrî cuando se le preguntó ¿Cuál es el fundamento del Din?, y él respondió, al-Wara’; y después se le preguntó ¿Qué es lo que arruina el Din?, y dijo, «La avaricia». El Wara’ que se enfrenta u opone a la avaricia en cada ocasión o momento, es aquel Wara’ de los “elegidos” entre la élite, y un átomo del mismo equivale a mil Salât y a mil ayunos. Por esto dijo en su «Tanwir», (ibn ‘Atà al-Iskandarî): «El grado del discípulo no viene determinado por la abundancia de su conocimiento o por la perseverancia en su Wird, sino que su luz y comprensión dependen del grado de posesión de su Señor en su corazón, y de la ruptura con la esclavitud de la avaricia, adornándose con las joyas del Wara'», es decir, con el Wara’ de la “élite” o de los “elegidos” entre la élite. Pero Allah sabe más.

ÇUHD

Es el vaciamiento del corazón de toda dependencia que no sea hacia su Señor (rabb), o también podemos decir que es el apaciguamiento del corazón frente al mundo y el desapego del Yo con respecto a este.

El Çuhd de la generalidad de los musulmanes consiste en el abandono de todo exceso más allá de las necesidades cotidianas de la vida.

El Çuhd de la “élite” consiste en el abandono de todo aquello que le distraiga al hombre de la proximidad y acercamiento a Allah en todo estado; y por último el Çuhd de los “elegidos” entre la élite es el abandono de toda atención y consideración que no sea Allah en cada instante.

El resultado de todo lo anterior es el apaciguamiento del corazón frente a toda alteridad y frente a todo deseo que no sea el del Amado, y esta es la causa del Amor tal y como dijo el Profeta (s.a.s.), «Desapégate del mundo, y ama a Allah».

También podemos decir que Çuhd es la causa tanto del viaje espiritual como de la llegada al encuentro, pues no hay viaje espiritual para el corazón mientras este permanezca apegado a algo que no sea el Amado.

TAWAKKUL

Es la confianza que el corazón encuentra en Allah, de tal forma que en nada se sostiene o encuentra apoyo como no sea en Él; o también puede decirse que es la dependencia del corazón en Allah, encontrando reposo sólo en Él en todo asunto, teniendo la certeza que Él es el conocedor de toda cosa, teniendo la seguridad de que estás más protegido en Sus manos que en las tuyas; y si no se da lo anterior al menos tener la conciencia de estar con Allah, de la misma manera que aquel que delega se encuentra seguro cuando deposita su confianza en una persona amable y solícita, o bien como el niño que en todos sus problemas recurre a su madre; y por encima de todo lo anterior está la conducta de aquel que se comporta como el cadáver en manos de aquel que lo lava; se puede decir que el primer símil conviene a la generalidad de los musulmanes, el segundo a la “élite” y el tercero a los “elegidos” entre la élite. En el primer símil puede suceder que pase por la mente de aquel que delega la sospecha o la duda, lo cual no ocurre en el segundo de los casos, pero sí hay dependencia con respecto a la madre cuando surge una necesidad, sin embargo en el tercero de los símiles no ocurre ni lo uno ni lo otro, es decir, sospecha o dependencia, pues el Sufi ha extinguido su Nafs (su Ego), contemplando en cada instante lo que Allah hace con él.

RIDÀ Y TASLÎM

Ar-Ridà es el acto de recibir con rostro sonriente aquello que te pueda arruinar o dañar; o bien puede decirse que es la alegría que encuentra el corazón ante los acontecimientos del destino; o bien el abandono de toda elección con Allah en todo lo que Él dispone y ejecuta en ti; o bien la complacencia y la ausencia de desaprobación en todo lo que te acontece y que proviene del Uno-Reductor.

En cuanto At-Taslîm, consiste en el abandono de todo autogobierno y elección, con calma ante la manifestación en el tiempo de los decretos del Destino. Ar-Ridà se puede entender como sinónimo de esto último, aunque es más general en su acepción, pues se ha dicho ar-Ridà se produce en el descenso del Destino, mientras que at-Taslim se produce antes del descenso de aquel.

En el comienzo, tanto ar-Ridà como at-Taslîm, requieren de la paciencia y el esfuerzo personal, en medio del camino requieren de la calma y la quietud con las ideas de descontento y desaprobación que asaltan al peregrino, y su final es el gozo y el silencio con la ausencia de todo descontento o impaciencia. La primera condición hace referencia a la generalidad de los musulmanes, la segunda a la “élite”, y por último la tercera a los “elegidos” de entre la élite.

MURÂQABA

Es el establecimiento de la Ciencia (‘ilm) del siervo junto con la emergencia del Señor (rabb); o bien el establecimiento de los derechos de Allah tanto en lo interior como en lo exterior, purificándose de toda fantasía. La murâqaba es el origen todo bien, y en la medida en que este se establezca, se sigue de ella la mushâhada. Quien engrandece su murâqaba, engrandece su mushâda.

En cuanto a la murâqaba de la generalidad de los musulmanes, consiste en la preservación del cuerpo ante los errores y faltas; en cuanto a la murâqaba de la “gente del interior” (es decir, de aquellos que han emprendido el camino espiritual) consiste en la preservación del corazón ante los peligros de la indolencia y la pereza, y por último la murâqaba de la “gente del interior del interior” (aquellos que han intimado con Allah) es la preservación del Secreto para que este no encuentre calma como no sea en Allah.

Fuente: musulmanesandaluces.org

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